jueves, 27 de agosto de 2026

luna llena: ¿Recordará la luna?


 
 



        ¿Recordará la luna?

¿Recordará la luna, saliendo 
sobre el Monumento a Lincoln
reflejándose en la acequia sucia
de pintura azul descascarada 
y escoria, que hace 63 años
25,000 personas llenaron sus riberas 
para oír a un profeta contar su sueño
y clamar por la justicia?
No importa si la luna
no recordara; 
lo preciso es 
que nosotros sí.


                  © Rafael Jesús González 2026


En el espíritu de Martin Luther King Jr.: 
una conversación con Orli Matlow en su podcast 




sábado, 22 de agosto de 2026

Virgo

        
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                        Virgo 


La virgen, 
pura como una gota de azogue, 
en la cintura un cinturón de zafiros, 
reina sobre la tierra mudable. 
    La vigila Mercurio 
mientras ella ordena cuidadosamente 
las cuentas de cornerina, de sardónica 
    en la calma de la noche plena.
 


                                    © Rafael Jesús González 2026




         

Se dice que los Virgo son meticulosos, analíticos y atentos al detalle por naturaleza, prácticos y confiables, con un fuerte deseo de mejorarse a sí mismos y al mundo. Son excelentes en comunicar y listos para resolver problemas, con talento para organizar y traer claridad a situaciones complejas. Necesitamos cultivar estas virtudes al unirnos para organizar una resistencia efectiva contra las fuerzas del fascismo que nos gobiernan y amenazan la Tierra misma, la justicia y la paz. 





domingo, 9 de agosto de 2026

Nagasaki

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Fue en el 6 de agosto 1945, hace setenta y ocho años que los Estados Unidos dejó caer una bomba atómica en la ciudad de Hiroshima en el Japón. Tres días más tarde. 9 de agosto, otra en Nagasaki. Debemos asegurar que jamás pase otra vez; trabajemos por desarmamento nuclear completo en el mundo entero.


grulla origami y 
el logo del Primer Día del Desgarramiento Nuclear 1983
La Tierra/Justicia/Paz



Se dice que si 
doblas mil grullas de papel 
se cumplirá tu deseo. 
Por la paz felizmente me pasaría 
el resto de mis días doblando.



                    Rafael Jesús González 

https://en.wikipedia.org/wiki/Sadako_and_the_Thousand_Paper_Cranes
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traducción al japones y caligrafía 
-del Prof. Naoshi Koriyama







El Solsticio de Verano de 1983, cerca de mil de nosotr@s pres@s en la Prisión Santa Rita a causa de haber bloqueado la entrada a los Laboratorios Lawrence Livermore en California donde las armas nucleares son diseñadas, nos ocupamos doblando grullas del papel de periódicos viejos; entre tod@s hicimos mucho más de mil para enviar al Japón.



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jueves, 6 de agosto de 2026

Hiroshima

 

Día de Hisoshima


*    *    *

La amenaza de una guerra nuclear está aumentando;
El gasto nuclear está aumentando; 
A medida que se abandonan los tratados de armas
Y ahora aún más con la guerra criminal e injustificada de Trump contra Irán, bajo el pretexto de impedir que fabriquen armas nucleares, y al poner el gatillo del arsenal nuclear estadounidense en manos de la inteligencia artificial.


*    *    *



La Bomba Atómica y Yo



En 1945 dos meses cortos de cumplir diez, mi madre celebró su día de santo el 16 de julio en el Hospital General Southwestern, El Paso, Texas por alguna razón que no recuerdo. La visitamos con flores y nos contó haber despertado muy temprano en la madrugada a un resplandor brillante por la ventana. Otros también hablaban del fenómeno. El día siguiente en la página 6 del diario El Paso Herold Post apareció una breve noticia que un arsenal grande en la base militar de Álamo Gordo, Nuevo México no lejos había estallado accidentalmente.

Corto de un mes después, el 6 de agosto los EE.UU. dejaron caer la primera bomba nuclear sobre Hiroshima, Japón. Apenas teníamos noticia de la calamidad cuando tres días después otra fue dejada caer en Nagasaki. 

El choque del horror de esto se cubrió por el aire de festejo en la reunión familiar en nuestra casa poco después para celebrar el derrote de Japón y el fin de la Segunda Guerra Mundial; mis tíos, tío Pana y tío Kiki vendrían a casa del Pacífico lejano y de Europa. 

Pero la guerra no acabó; solamente se volvió fría. El enemigo ya no era Alemania, Italia, Japón fascistas sino un ex aliado, Rusia comunista. La bomba atómica era amenaza sobre el mundo. En la escuela los simulacros de incendio regulares que ordenadamente vaciaban el edificio al estridente zumbar de las alarmas se intercalaban con simulacros de bombardeo atómico de “agacharse y taparse” que nos tenían de espaldas a las ventanas, taparnos la cabeza y agacharnos debajo de nuestros escritorios de los cuales a veces salían risitas contagiosas que exasperaban a las maestras. 

Nos hicimos más y más conscientes de los horrores de Hiroshima y Nagasaki y temores (y odio a Rusia) se atizaban por el complejo miliar-industrial del que el presidente republicano Dwight D. Eisenhower de la posguerra, un general nos advertía. Se hablaba mucho de “refugios antiaéreos” privados y se construían detrás de las casas. En la escuela secundaria los compañeros de escuela de familias más acomodadas hablaban de sus padres construyendo “refugios” y sus madres llenándolos de comida en lata. Un día vine a casa y le pregunté a mi padre cuando íbamos a construir la nuestra. Me miró y me pregunto — ¿Sabes lo que hace una bomba atómica? ¿Quisieras vivir en un mundo destruido por bombas atómicas? Tenía yo quince años. Su pregunta se me quedó grabada desde entonces. 

Muchos años de crisis de guerra atómica después, en 1983, enseñando en el Colegio Laney en Oakland, California, tomé permiso de ausencia para ayudar organizar el Primer Día Internacional del Desarme Nuclear y participar en acciones directas (desobediencia civil) contra las armas nucleares. Un actor de vaqueros de segunda clase 
Ronald Reagan era presidente que dejó la máscara de “defensa” y se volvió hacia misiles de “primer ataque” y estaba decido llevar la guerra fría a las estrellas. A principios de ese año, en la Prisión Federal de Lompoc por intentar bloquear la prueba del misil MX, escribí:


                    Aquí por vida

(Base de Fuerza Aérea de Vandenberg, enero 1983;
primer bloqueo de la prueba del proyectil nuclear MX)



Aquí estoy — 
llevo el jade de los ancianos —
es la vida, decían, y preciosa;
turquesa que he buscado 
para darles filo a mis visiones;
y coral para cultivar el corazón;
madreperla para la pureza.

Me he puesto el poder que pude
para decirles que hay montañas
donde duermen las piedras —
        halcones anidan allí
y liquen más viejo 
de lo que el hielo es frío.

El mar es vasto y profundo
guardando secretos
más oscuros 
de lo que las rocas son duras.

Aquí estoy para decirles
que la Tierra es hecha de cosas
tan suyas mismas
que hacen a los ángeles arrodillarse.
Caminamos entre ellas
y son ciertas como la lluvia es húmeda
y son frágiles como el pino es alto.

Nosotros también les pertenecemos;
cuentan con nuestro cantar,
los pasos de nuestro bailar,
los gritos de nuestros hijos, su risa.

Aquí estoy por la canción no acabada,
el baile incompleto,
el sanar,
las terribles adujas del amor.
        Aquí estoy por vida
                 y no me iré.



                    Rafael Jesús González 

(DNA ezine, Dragonfly Press, agosto 2020; 
derechos reservados del autor)


El solsticio veraniego de 1983 como 1,000 de nosotr@s bloqueamos las puerta de los Laboratorios Nucleares de Livermore y pasamos dos semanas en carcel por ell. Ahora, hace 81 años que la primera bomba atómica se dejó caer en Hiroshima, la segunda en Nagasaki. Otra vez nos reunimos a la puertas de los Laboratorios Nucleares Livermore en acción directa para protestar contra la producción e incremento de las armas nucleares que amenazan aun más al mundo. Ya viejo, sigo aquí por vida y mientras tenga la voz, la alzaré por la Tierra, por la justicia sin la cual no puede haber paz, por la Vida.


Rafael Jesús González

Berkeley, California; 6 de agosto 2026