jueves, 23 de julio de 2026

Leo

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                    León

El león, ojos de carnalina,
colmillos, garras de sardónice,
lleva en el pecho corazón de rubí
que guarda el fuego fijo del valor.
    Anhela devorar al sol
    y mudarlo en oro
que surgiera por sus venas
como río caliente de luz.
 




                    © Rafael Jesús González 2025






Se dice que Leo, regido por el sol, gobierna el corazón, centro de la vitalidad, la fuerza vital, el amor y la valentía. También la columna vertebral, la fuerza. Estas son precisamente las cualidades que debemos cultivar en estos tiempos en que las fuerzas de la muerte están en el poder.

El amor debe ser nuestro fundamento y debemos tener la valentía de nombrar las cosas por lo que son. La verdad misma se daña y el lenguaje se usa deshonestamente para normalizar el mal que debemos resistir y derrotar. Los grandes medios de comunicación (propiedad de las mismas corporaciones que están en la raíz de ese mal) insisten en llamar al Partido Republicano "conservador", aunque durante muchos años ya no ha sido conservador, sino fascista. Los conservadores son los demócratas del establecimiento, los llamados moderados, obligados al capitalismo de las corporaciones que nos ha llevado a esta situación y apoyan a Israel en su genocidio de los palestinos. Los republicanos son fascistas simplemente porque si piensas como fascista, hablas como un fascista, actúas como un fascista, entonces eres  fascista y debes ser llamad@ así.

Ayer comenzó y continúa hoy Tishá BeAv, el día más triste del calendario judío en el que se recita el Libro de las Lamentaciones. Entre lamentos por templos destruidos hace milenios debe haber lamento por el genocidio perpetrado por Israel contra el pueblo palestino hoy en día.


Y tenemos que tener la fuerza para resistir y poner fin a la vil crueldad, a la maldad. Recordemos la observación de Hannah Arendt: el mal puede volverse banal, llevado a cabo por gente común que “simplemente hace su trabajo", cuya complicidad normaliza el mal y lo hace posible: los miembros del ICE, la policía, el ejército, la burocracia que firman y promueven los documentos de extradición o ejecución; gente común que, aunque elles mismes no odien, ejecutan los dictados del odio y la crueldad.

Nuestro valor, coraje y nuestra voluntad deben ser lo suficientemente fuertes como para reconocer y negarnos a ser parte de esa banalidad malvada, cueste lo que cueste. Si queremos lograr nuestra revolución, nuestros corazones deben ser encendidos por un amor feroz.
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sábado, 4 de julio de 2026

4 de julio 1776 - 2026 EE.UU.

  




Muy breve historia de 250 años

 

Hace doscientos cincuenta años, los colonos del imperio inglés en América se declararon libres de la autoridad del rey y, sosteniendo como verdad evidente que «todos los hombres son creados iguales, que están dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables, entre ellos la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad», establecieron el embrión de una democracia dividida y contradictoria que no incluía a las mujeres, ni a los esclavos traídos de África, ni a los hombres que no fueran de origen europeo, ni a aquellos de escasos recursos. Y, ciertamente, tampoco a los indígenas americanos, a quienes llamaban «salvajes indios despiadados» y contra quienes intentaron un genocidio.

A lo largo de esos doscientos cincuenta años, y de manera gradual y dolorosa, evolucionó una democracia imperfecta que incluyó robándole a México vecino al mitad de su territorio y una sangrienta guerra civil que puso fin a la esclavitud 85 años después de la declaración. Las mujeres no obtuvieron el derecho al voto hasta 1920 (año en que mi madre, entonces de doce años, emigró con su familia a los Estados Unidos); los afroamericanos no consiguieron enteramente sus derechos civiles hasta 1964, y sus derechos electorales garantizados al año siguiente. Con el paso del tiempo, se ampliaron los derechos y se corrigieron —o al menos se atenuaron— las injusticias de la conquista y del capitalismo desenfrenado. Así, los Estados Unidos de América intentaron seguir evolucionando como democracia.

Mucho sucedió en la década de 1960, una etapa dolorosa marcada por conflictos pero también por la alegría y la esperanza; fue la década de una revolución cultural conocida como la Contracultura (o, popularmente, la revolución *hippie*). Esto alarmó profundamente a las élites adineradas y a la llamada «mayoría moral», herederos de esa tradición puritana contra la cual se rebeló gran parte de la juventud: los *hippies*.

La reacción vino pronto; el republicano Ronald Reagan, bajo el lema de «hacer a Estados Unidos grande de nuevo», fue elegido presidente en 1980 con el respaldo de los ultrarricos y la derecha cristiana (la llamada «Mayoría Silenciosa» o «Mayoría Moral») e inmediatamente se puso a deshacer los logros democráticos alcanzados con tanto esfuerzo desde aquella Declaración de 1776.

Poco más de treinta años después, un multimillonario criminal, ignorante y autoritario —que también prometía «hacer a Estados Unidos grande de nuevo» y encabezaba el Partido Republicano ya fascista— fue elegido presidente de los Estados Unidos. Al finalizar su primer mandato, intentó manipular las elecciones y, perdiéndolas, declaró fraude y movilizó a sus bases bajas para asaltar y destrozar el Capitolio de la nación (televisado) el Día de Reyes de 2021.

Cuatro años más tarde, contra toda decencia, Trump fue elegido nuevamente presidente de los Estados Unidos y inmediatamente actuó como un rey por encima de la ley: declaró decretos, violo la Constitución, persiguió cruelmente a los inmigrantes, destruyó familias y comunidades, y desató una guerra por puro capricho que arruinó la economía mundial; todo ello bajo un plan ideado por la fascista Federalist Society y facilitado por un Congreso cómplice controlado por los republicanos y una Corte Suprema hecha de jueces nombrados por él, lo que convertiría al presidente (al poder ejecutivo) en un dictador.

Así, doscientos cincuenta años después del nacimiento de los Estados Unidos de América —nacidos de una declaración contra la autoridad de un rey—, nos encontramos bajo el gobierno más corrupto, ilegal, criminal y tiránico que jamás hayamos tenido, que pone en peligro a la nación, al mundo y a la propia vida que da la Tierra.

Ahora nosotros, el pueblo, tenemos que proclamar, ser y hacer otra revolución profundamente arraigada en el amor, la justicia y la alegría de vivir, teniendo a corazón que todos tenemos « ciertos derechos inalienables, entre ellos la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad».


Rafael Jesús González


haz click en la imagen:




lunes, 29 de junio de 2026

luna llena: Revelación

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(de un pergamino descubierto en la isla de Patmos 
en el siglo pasado escrito en mal griego.)


¡Cómo odié Patmos! ¡Al demonio con Domiciano! Esas noches interminables y solitarias, especialmente cuando de luna llena, despertando de repente con todas esas voces farfullando dentro la cabeza — ¡Escribe esto! —. Si se dijera la verdad, yo siempre tuve esa disposición para visiones extravagantes, el balbuceo de voces y de profecía y de disparatar acerca las maldades de Babilonia cuando a lo que me refería era Roma. No engañé a nadie y ni mucho menos al emperador. 

Y todos esos números, siempre precisos, parte de mi obsesión. Especialmente siete por alguna razón: siete candelabros de oro, siete luceros, siete lámparas, siete sellos, un cordero espantoso con siete cuernos y siete ojos, siete ángeles con siete trompetas, siete truenos, un dragón rojo con siete cabezas montado por una puta enjoyada, siete casuelas de oro llenas de ira, siete reyes y siete plagas, siete montañas, y no sé que todo. 

Y cuatro; cuatro criaturas con ojos por dondequiera y muchas alas, cuatro ángeles, cuatro vientos, cuatro jinetes causando desolación y cuatro de esto y cuatro de aquello. Y múltiples de ello: una mujer coronada de doce estrellas, doce puertas con doce ángeles, doce frutos del Árbol de la vida. Y esos veinticuatro viejos vestidos de blanco brincando arriba y abajo con su cantar, sus arpas, sus “Aleluyas” y “amenes” y haciendo barullo a cada oportunidad. 

O, ciertamente se incluyeron todos los números, algunos bastante grandes tal como los 144,000 de las tribus de Israel que fueron salvados y las 200 millones de tropas llegando de quien sabe donde. Todos esos números de objetos, de criaturas, de gente, días, meses, años. Quien sabe de donde vinieron, esta obsesión mía de contar. ¿Culparé a mi estricto viejo tutor de matemática? 

Se dice en el viejo libro que temamos y amemos a Dios y en efecto creo que le temía más de que le amaba. Sin duda en mis visiones, mis alucinaciones, él sentado sobre el arco iris, la Tierra su banqueta, flores saliéndole de un lado de la boca y espadas del otro era mucho más colérico que amable. Y aunque el ángel me aseguraba, no puedo pensar mas que dudaba yo que fuera entre los salvos. 

Poco a poco, con la edad, dejé mis alucinaciones, las voces gradualmente menguando, haciéndose tenues y el terror disminuyendo. Empecé a ver la belleza de Patmos, sus amaneceres rosados, sus días tranquilos, sus puestas de sol sobre el mar, sus noches de luna llena perfumadas y tibias. Y la compañía ha sido buena; mis compañeros exiliados aquí tienden a ser instruidos y amistosos. Los años me han traído la paz, el Señor ha crecido en dulzura y ahora creo que le amo más de que le temo. 

Pero se ha hecho el daño. Lo escribí como lo saben, como insistían las voces. Esas siete iglesias lo tomaron todo a pecho y divulgaron la palabra — y el temor. Me he enterado que algunos dicen que soy el mismo Juan Evangelista, el amado de Jesús, algunos me llaman “el Divino” y algunos aun nombran un sitio fijo para Armagedón, dando fecha específica para el Apocalipsis, el Rapto, La segunda llegada, el Fin. 

Temo pensar a donde todo esto lleve. Hay tantas almas temerosas dispuestas a vestir su terror en el atuendo de la fe, aplacarlo con la penitencia, la mortificación — no, aun la persecución. Fue mala ilusión todos esos horrores, esa sangre — y la es aun con todos esos tratando de encontrarle sentido a mis disparates, mi locura. 

Pero me encuentro contento y he encontrado mi paz y las voces se han hecho quietas, se han pacificado. Temo que lo que ahora escribo no es tan emocionante y será ignorado, descreído, suprimido. Como son las cosas en el mundo hay más dinero que hacerse del temor que del goce. A las palabras de Jesús no se les hace caso y temo que mis delirios ahora lleven más peso que sus enseñanzas de Él. Tal es el mundo; hay tantas revelaciones. 



© Rafael Jesús González 2026





jueves, 25 de junio de 2026

Celebración del Orgullo en San Francisco


 

San Francisco celebró su primer desfile del orgullo gay oficial el 25 de Junio  1972, que ha crecido exponencialmente cada año celebrado a finales de junio para conmemorar los «disturbios» de Stonewall en Nueva York el 28 de junio de 1969, afines de la década en la que el término «gay» (que significa feliz, jovial, alegre) pasó a entenderse general y universalmente como sinónimo de homosexual. El desfile del orgullo gay de San Francisco (donde se alzaron las banderas arcoíris originales el 25 de junio de 1978) siempre se ha distinguido por un buen humor colorido y extravagante —muy lejos de ser sombrío, verdaderamente alegre—.

Fue una década en la que cobró fuerza el movimiento por los derechos de las personas gais y transexuales (al igual con los movimientos por los derechos civiles y los derechos de la mujer, de «liberación»). La década de los 60 también vió el ascenso de Ronald Reagan, quien en su discurso de aceptación durante la Convención Nacional Republicana de 1980 declaró: «A aquellos que han perdido la esperanza, les devolveremos la esperanza y les daremos la bienvenida a una gran cruzada nacional para hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande». Con la expresión «aquellos que han perdido la esperanza», se refería, por supuesto, a lo que Richard Nixon había anteriormente nombrado «la mayoría silenciosa» y que el reverendo Jerry Falwell llamó «la mayoría moral».

Esta «mayoría» es, naturalmente, lo que en los años 70 la teóloga alemana Dorothee Sölle llamó «cristofascistas» (grupos como el Opus Dei dentro de la Iglesia católica y las denominaciones evangélicas del protestantismo), es decir, la derecha cristiana y los nacionalistas cristianos que impulsaron a Reagan hacia la presidencia. (Fue Leonard Leo, de la Federalist Society y supuesto miembro del Opus Dei, quien impulsó al joven abogado John Roberts —que trabajó para Reagan y George W. Bush— para ser el presidente del Tribunal Supremo, tal como hizo con otros jueces fascistas). Treinta y dos años después, Donald Trump adoptó el lema de Reagan «Make America Great Again» como su grito de guerra y, respaldado por la derecha cristiana, fue elegido presidente. Su administración está plagada de cristofascistas; por citar solo dos ejemplos: el vicepresidente JD Vance y el secretario de Defensa («Guerra»), Pete Hegseth, un presunto criminal de guerra. La derecha cristiana es una poderosa fuerza política dedicada a hacer que Estados Unidos vuelva a ser sombrío, negando a las mujeres el derecho sobre sus propios cuerpos, socavando los derechos civiles, desmantelando los derechos electorales y atacando los derechos de las personas gais y transexuales.

Pero los cristianos que realmente tratan de seguir las enseñanzas del rabino rebelde Yeshúa de Nazaret no guardan silencio. Faithful America, una asociación de cristianos progresistas, ve claramente lo funesto:

Los nacionalistas cristianos tienen una nueva estrategia. No nos engañan. Es tan sutil, tan insidiosa y tan siniestra que su intención maliciosa da escalofrío. Es más sofisticada —y más peligrosa— que los proyectos de ley, la legislación y las órdenes ejecutivas. Los gobernadores republicanos están lanzando discretamente lo que algunos llaman «contraprogramación». Gobernador republicano tras gobernador republicano, estado tras estado, el cambio de imagen del mes de junio puede parecer inocente: «Mes de la Familia Nuclear» en Indiana y Tennessee, «Mes de las Familias Fuertes» en Alabama y «Mes de la Fidelidad» en Utah y Arkansas; medidas que llevan a cabo el silencioso borrado de ese mismo mes que proclama: aquí tienes tu lugar para celebrar a las familias durante el Mes del Orgullo. Pero no a todas: no a las familias de gays y lesbianas, ni a las personas bisexuales, ni a los vecinos trans y no binarios, ni a todos aquellos cuyo amor e identidad no encajan en el molde que los nacionalistas cristianos quieren imponer. Se trata del mismo movimiento que ha presentado más de 1.000 proyectos de ley antitrans en un solo año y ha suprimido la atención de afirmación de género. Ahora van por el propio Orgullo, atacando a las comunidades, familias y aliados que desean celebrar a sus hermanos y vecinos LGBTQ. Como cristianos, nos negamos a permitir que los nacionalistas cristianos blancos utilicen nuestra fe como arma contra nuestros hermanos queer. Se atreven a invocar las Escrituras para justificar la crueldad. Llaman compasión a la exclusión. Envuelven la persecución en el lenguaje de la oración.

El año pasado, el lema del Desfile del Orgullo de San Francisco fue «La alegría queer es resistencia»; este año es «Resistencia en acción». Sí, la alegría es resistencia frente a la funesta realidad del fascismo y debe guiar nuestra acción. Debemos resistirnos a quienes quieren hacer a Estados Unidos lúgubre de nuevo, y hacerla “gay” (alegre) de nuevo. El rojo, blanco y azul no bastan; todos merecemos el arcoíris.








domingo, 21 de junio de 2026

Cáncer — Solsticio Veraniego

   

Nos llega el Solsticio de verano, un regocijo de luz. Pero el mundo se encuentra en profunda oscuridad, en tormenta. Encontrar la claridad y la calma, el ojo de la tormenta, es un reto. Busquemos la claridad y calma dentro nosotros; de fuera no nos vendrá. Es preciso para ser y hacer nuestra revolución de corazón y consciencia para sanar a la Tierra y traer la justicia y la paz.

Tenemos que cultivar las características de Cáncer: profundidad de emoción; criar y cuidar; amor de hogar y familia, la Tierra y la humanidad — cualidades femeninas precisas para resistir y cambiar la masculinidad tóxica del patriarcado que nos gobierna.

 

Cancer 
y el solstocio veraniego


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Cáncer

 

El cangrejo anhela,
al fin del largo día,
arrancar del cielo
esa moneda de plata fría
que es la luna.
    Sus ojos son cuentas de rubí
    y en las entrañas
    guarda una perla sensitiva
que anhela llevar muy hondo,
                            
muy hondo
al punto cardinal del agua,
    al fondo primordial del mar.




                    © Rafael Jesús González 2026






viernes, 19 de junio de 2026

Juneteen

 


Juneteen marca la fecha 19 de junio, 1865, dos años y medio después de la Declación de Emancipación, en la que se dijo a más de 250,000 esclavos en Tejas que eran libres con "absoluta igualdad de derechos personales y derechos de propiedad entre antiguos amos y esclavos" — una fiesta patria en Tejas que se convirtió en fiesta patria nacional y la promesa de "absoluta igualdad de derechos personales y derechos de propiedad" no se ha cumplido.

Tejas, mi estado natal donde se originó Juneteen, era parte de México, donde la esclavitud fue anulada por la Constitución en 1824 y era un refugio para los esclavos fugitivos y los indios americanos perseguidos tal como los seminolas y los kikapú. Los últimos esclavos fueron liberados en 1829 cuando el presidente Vincent Guerrero (de ascendencia africana parcial) asumió el cargo. Pero los colonos estadounidenses, los ocupantes ilegales, habían llegado a Tejas adquiriendo tierras, legal e ilegalmente, trayendo esclavos sin intención de cumplir con la ley mexicana hasta que en 1830 México prohibió la inmigración procedente de los Estados Unidos. No dispuestos a liberar a sus esclavos, los colonos se rebelaron y declararon la República de Texas, la República de la Estrella Solitaria, en 1836, que fue anexada como estado esclavista de Estados Unidos en 1845. Al año siguiente, Estados Unidos declaró la guerra a México y en 1848 Estados Unidos robó más de la mitad del territorio de México. Tejas se separó de la Unión en 1861 y se unió a la Confederación rebelde.

La guerra civil terminó en 1865 y la Reconstrucción, después de un breve período de esperanza y cambio real, terminó en 1877 cuando las últimas tropas de la Unión abandonaron el sur. Conocemos la sórdida historia de la era Jim Crow que siguió con los Texas Rangers (“rinches” en el habla de los mexicano-tejanos), un grupo de vigilancia que ejecutaba linchamientos no sólo de afroamericanos sino también de mexicanos porque, en el léxico del racismo "Moreno" no es más que un matiz de "Negro". Debemos reafirmar la hermandad entre nuestros herman@s afroamerican@s estadounidenses y nosotros los mexican@s/chican@s/latin@s en causa común ahora más que nunca.

La era de Jim Crow llegó a su fin en 1964 con la aprobación de la Ley de Derechos Civiles, que garantizaba el derecho al voto tanto a los ciudadanos negros como a todos los demás ciudadanos estadounidenses. Sin embargo, en abril de 2026, la Corte Suprema presidida por John Roberts —quien, como joven abogado durante las administraciones de Reagan y George W. Bush, trabajó a lo largo de su carrera para socavar la Ley de Derechos Civiles— anuló el núcleo de la Ley de Derechos Electorales de 1965, legalizando de facto la manipulación de los distritos electorales (*gerrymandering*) para restar eficacia al voto de las minorías raciales.

Hoy en día, Tejas está gobernado por Greg Abbott y el Partido Republicano, el cual es ahora abiertamente neofascista. Entre otras medidas indignantes, la legislación de Tejas niega a las mujeres el derecho sobre sus propios cuerpos; persigue a los inmigrantes; restringe el voto; limita la enseñanza de temas relacionados con la raza, la esclavitud y la historia en las escuelas; prohíbe los estudios étnicos; veta libros en escuelas y bibliotecas; impide las políticas y la formación en materia de diversidad en colegios y universidades y manipula los límites de los distritos electorales para socavar el voto de la población negra.


Hoy, Juneteen adquiere mayor importancia a la luz del estado del mundo. Toda persona de buena conciencia debe celebrar una celebración de la libertad en cualquier lugar. La nuestra debe ser verdaderamente una revolución, radical, que llegue a las raíces: el patriarcado milenario debe llegar a su fin; la Era del Guerrero debe dar paso a la Era del Sanador@; la economía del imperio (capitalismo) inseparable de la violación de la Tierra, la esclavitud, el racismo y la guerra no pueden continuar. La Tierra de la que somos sólo una parte no puede sostener el viejo orden. El paradigma debe cambiar. Depende de nosotros hacerlo.

Junteen es un día de júbilo por una promesa no cumplida; Que hoy sea un día de revolución, de cambio, de amor feroz y sanar feroz, de reclamar la promesa de libertad, justicia y paz.

Rafael Jesús González

Berkeley, Alta California, 2026





domingo, 14 de junio de 2026

Día de la bandera EE.UU>

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-----------------La bandera


En nuestro óptimo
mostramos nuestros verdaderos colores,
volamos la bandera que señala
nuestra más profunda, más amplia
devoción uno al otro,
a la Tierra bendita y diversa.

Son estos mis colores:
 

rojo de mi amor que ilumina todo
y es la raíz y la flor y el fruto,
el corazón de mi creer
y de lo que sé de la verdad.

anaranjado de mi abandono, entrega
a mi vivir , despreocupado de leyes
que encadenaran los pasos
de mis más extravagantes bailes.

amarillo de mis regocijo que sabe
a sol, exaltación
en la riqueza de los sentidos,
raíz de mi poder y mi amar.

verde de mi esperanza que da alas
a mis deseos y presta voluntad
a mis actos, que informa
aun mi oposición
al ultraje.

azul de mis memorias
que forman mi historia de alas
que suben a las montañas
y caen a las barrancas,
compleja topografía de mi ser.

purpúreo de mi tristeza, remordimiento,
mi pena por las traiciones del corazón,
más bien de omisión,
por motivos de cansancio o temor.


Es esta mi bandera; 
se corren sus colores,
se difunden en sus bordes,
 se mezclan, se matizan
en tonos, medios tonos
 difíciles de nombrar.

Las lenguas que la alaban
son tantas, tan variadas y tan dulces
que su coro rivaliza con el de las aves
y silencia a los ángeles en sus vuelos.

Reconocida dondequiera
 como signo de paz y regocijo,
sea este nuestro pabellón; 
bailan sus colores.


                                                    © Rafael Jesús González 2026




La Bandera de la Paz

Cuando la Tierra sea violada y los animales muriendo, llegará al mundo una nueva tribu de gente de muchos colores, clases, creencias y quienes por sus actos y hechos harán otra vez verde a la Tierra. Serán conocidos como los guerreros [pacificadores] del arco iris.


antigua profecía indígena norteamericana


Hace varios siglos que Samuel Johnson dijo que el patriotismo es el último refugio de canallas. Es cierto hoy tanto como siempre y estos canallas gustan blandir banderas de varias rayas y colores para pavonear o esconder sus villanadas.
Todas banderas son hermosas pero la asociación frecuentemente las hace feas. Pero hay una bandera suficientemente universal que aun la naturaleza vuela, que me inspira y no vacilo en alzar. Es la bandera arco iris de la paz.

Por buena razón han sido los colores del prisma signo de la paz y regocijo. Fue el arco iris que le apareció a Noé como seña de paz y en casi toda cultura que he estudiado y de cual he oído el arco iris es seña auspiciosa de esperanza, promesa, alegría.

Justamente, el movimiento de paz por toda Europa, América Latina, y por el mundo entero, ha alzado la bandera arco iris como la bandera de la paz.
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Es también la bandera de la Familia (o Tribu) Arco Iris (Rainbow Family or Tribe) portada en todas las Reuniones Arco Iris (Rainbow Gatherings) que desde 1969 se reúnen cada año en nombre de la hermandad para celebrar la vida y la Tierra en paz y alegría. (Según una profecía de los indios de Norte América, Cuando la Tierra sea violada y los animales muriendo, llegará al mundo una nueva tribu de gente de muchos colores, clases, creencias y quien por sus actos y hechos harán otra vez verde a la Tierra. Serán conocidos como los guerreros [pacificadores] del arco iris.)

También es la bandera de la diversidad, tolerancia, dignidad, respeto, celebración portada por primera vez en 1978 por quienes se rehusan que el género y la sexualidad humana sean estrechamente sancionados y definidos, sus variantes perseguidos.

En 1984, en una democracia mucho más sana en los Estados Unidos, fue la Coalición Arco Iris (
Rainbow Coalition) que intentó representar y habilitar todos los elementos diversos de la nación.

Estos colores contienen todos los demás que nuestra percepción humana puede discernir. Ofrecido la paleta completa del espectro de la cual escoger mis colores, me niego a escoger; los tomo todos, gracias.

Todos son mis colores y esta mi bandera por preferencia. Ahora cuelga, con mis prismas, en mi ventana como signo de mi devoción a la Tierra, a mis prójimos, a la justicia, a la paz.

Te la paso. Bajo estos colores sanemos a la nación y hagamos paz con el mundo, creámoslo de nuevo en veneración a la Tierra, en justicia y hermandad.



 Rafael Jesús González 






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domingo, 7 de junio de 2026

Junio: Mes de orgullo gay

  


https://en.wikipedia.org/wiki/Rainbow_flag_(LGBT_movement)


Gay Junio Está estallando por dondequiera




A nuestros hermanos y hermanas que en este mes celebran los disturbios de Stonewall y la sexualidad humana en toda su diversidad y alegría con provocante abandono y escandaloso buen humor. (Y en estos tiempos fascistas con justificable temor y furia.) La alegría es nuestra resistencia y el humor desinfla a tiranos, resistencia en acción. Así que cantemos todos esta alegre cancioncita.

Cancioncita del sexo

Tenemos una doña
o tenemos un don;
    en varias veces
    y distintos lugares
podemos tocar doña-doña
y por supuesto doña-don
y podemos tocar don-don.
    
De todos modos la música es linda
y no necesitamos perdón.
    

                            © Rafael Jesús González 2026



Tomando BART de San Francisco después de celebrar el 80.º cumpleaños de un amigo el año pasado, me encontré con un cartel que decía: “La alegría queer es resistencia.” De hecho, la alegría es resiliencia y resistencia frente a la represión.
Me recordó el Día Gay de 1983, cuando 500 hombres estábamos en la cárcel de Santa Rita (500 mujeres en otra parte) por bloquear los Laboratorios Nucleares de Livermore el Día Internacional del Desarme Nuclear ese solsticio de verano. Nos pintamos las mejillas con jugo de arándano o fresa, nos pintamos las cejas con cerillos usados, rellenamos nuestras camisas con bolas de papel de periódico, hicimos faldas con papel de periódico, improvisamos instrumentos con jarras y botellas de agua pláticas vacías, y marchamos por el patio encabezados por un amigo que había sido arrestado con un vestido de novia (que luego cambió su nombre a Dress Wedding). Dan EllsbergDavid Hartsough y el padre Louis Vitale nos acompañaban. Los guardias de la prisión nos rodeaban, duros y frunciendo, muchos de ellos obviamente reprimiendo sonrisitas y risa.

Es interesante que «queer», que significa raro o extraño, se haya aplicado de forma despectiva a personas de sexualidad y género fuera de norma, y ahora se reclama con orgullo. Y también que la palabra del inglés medio «gay», que significa alegre, se aplicara a las personas homosexuales a mediados de los 1950s y ahora también se reclama con alegría y orgullo.

Un patriarcado abrahámico en esteroides caracteriza al Partido Republicano fascista que nos gobierna, fuertemente respaldado en la política por los cristofascistas (conocidos como la «Derecha Cristiana»). Los nacionalistas cristianos dominan la administración de Trump y las tres ramas del gobierno; niegan a las mujeres la libertad sobre sus propios cuerpos y persiguen a quienes tienen identidades sexuales y de género diversas. Derechos negados a cualquiera son derechos negados a todos. 

A pesar de todo el dolor que infligen, debemos reír y manifestar nuestra alegría frente al puritanismo sombrío, prejuicio, miedo y crueldad. Este año, el lema es: «Resistencia en acción».



domingo, 31 de mayo de 2026

luna llena: Salida de luna en la Atlántida


  


Sal esta noche y mira la luna. Deja que su belleza te llene. Piensa en el infinitamente pequeño papel que hace en el inconcebiblemente inmenso baile del universo, de lo que es. Piensa en lo capaz que eres de amar. Y que no necesitas ni de tritón ni sirena que te enseñe a cantar. Ama y cultiva tu alegría que en eso depende nuestra revolución.


lunes, 25 de mayo de 2026

Día de los Caídos (EE.UU.)

     


Por muchos años, he compartido esta historia (y otras) como un evangelio (del latín evangelium del griego que significa "buen mensaje"), tal como se lee el mismo evangelio en el día apropiado año tras año durante unos 2000 años en las iglesias. Una historia no debe contarse solo una vez, sino que debe repetirse, cada vez leída con nuevo conocimiento y perspectiva, a la luz del momento actual.

Este Día de los Caídos, un día para recordar, es de especial importancia cuando los fascistas que controlan el gobierno de Estados Unidos están intentos en destruir la memoria, la historia, el aprendizaje, borrando aquello que hizo a la nación lo que es, bueno y malo, honorable y deshonroso, para bien o para mal.

Depende de nosotros recordar, contar nuestras historias que forman la historia de la nación. Depende de nosotros mantener viva la historia y hacerla tan verdadera como podamos.

Todo depende en ello.

Celebrando el Día de los Caídos (fiesta patria en los EE.UU. para recordar y honrar personas muertas en servicio en las fuerzas armadas de los EE.UU.reflexionemos sobre el hecho de que los Estados Unidos como todo imperio ha estado en guerra o apoyando guerras con armamentos constantemente desde sus principios. Guerra, la causa principal del derroche de la Tierra y criando cambio climático, derrochando vidas (vidas estadounidenses y aun más vidas en los países que invaden o en que "intervienen"). 

Y la limitada democracia por la cual hemos luchado desde la incepción de los Estados Unidos está en riesgo grave ante el fascismo rapaz que se ha apoderado del país.


Hace cincuenta y un años el 30 de abril 1975, la guerra estadounidense-vietnamita acabó con la caída de Saigón, una guerra ignominiosa a la cual la mayoría del pueblo se opuso. Desde entonces guerras estadunidenses igualmente deshonrosas ha habido: la guerra contra Irak bajo el mandato de George W. Bush —sin provocación, ilegal y justificada con mentiras—; y ahora la guerra contra Irán —sin provocación, ilegal y justificada con mentiras—, emprendida por Trump, un demente insensato, que ha hundido la economía mundial. Pero la de Vietnam fue la mía; no porque luchara en ella, sino porque luché contra ella.

Comparto mi pensar durante mi visita al Monumento a la Guerra en Vietnam en 2006 como mi modo de celebrar el Día de los Caídos:





El primer día en Washington D.C., en el calor de agosto, justo del Museo del Indio Americano, llevo mi camiseta con la imagen del apache Gerónimo y sus compañeros armados que lee, “Homeland Security, Luchando contra el Terrorismo desde 1492.” Camino por la alameda, el Mall, rodeo el obelisco del monumento a Washington, sigo la alberca, paso el templo griego de mármol blanco del monumento a Lincoln, al Muro de Vietnam — peregrinaje al monumento a “mi guerra,” mía no porque luché en ella, sino porque luché en oposición de ella — corazón, mente y alma (consejar a objetores de conciencia, organizar seminarios, convocar una huelga de profesores, bloquear oficinas de reclutamiento, marchar.)

Mi intención, un tipo de penitencia, como decir el rosario, es empezar de una punta a la otra y leer cada uno y todos los 58, 245 nombres, imaginándome un rostro, una edad, una historia, una vida. Sé que será difícil, pero no lo creo imposible (ni siquiera se alude ni a uno de los cinco millones de nombres de los vietnamitas muertos.) Empiezo con un nombre, John H. Anderson Jr. (PFC, 19 años de edad, muerto el 25 de mayo 1968, más tarde busco en la lista), luego varios, aumentando exponentemente. Se me hace más y más difícil enfocarme, las caras, las figuras de familias, amantes, turistas reflejados moviéndose contra el espejo del Muro de granito negro es una distracción, su parloteo, a veces su risa, una intrusión en mis meditaciones. A grado que el Muro se hace más largo, se eleva más y más alto hacia el centro, los nombres se amontonan uno sobre el otro, se amontonan alto y apretado, a veces difíciles de distinguir, no sé si por la cantidad, la altura, el relumbre del sol o las lágrimas que me llenan los ojos. Los nombres, las letras se borran, se corren una contra la otra.

Empiezo a pasar los nombres por encima, dejar mi atención caer sobre un nombre u otro, un Smith, un Cohen, un Bankowski, un O’Mally, un Chan, indudablemente un González aquí y allá — toda cultura Europea y muchas otras representadas por un nombre. ¿Cómo llegaron a estar allí, que historia de necesidad, que mito o sueño suyo, o de algún antepasado reciente o lejano, los trajeron a ser “americano” y morir en una guerra sin sentido o razón?

Después de algún tiempo mi lectura se hace superficial, paro de vez en cuando, me arrodillo a levantar y leer una carta, una nota de testimonio — de amor, de recuerdo — depositada al pie del Muro por algún sobreviviente, esposa, novia, madre, padre, hijo, sobrino, sobrina, amigo. Una bandera aquí y allá, una flor (la mayoría artificiales, unas cuantas vivas en botellas de refresco, marchitándose en el bochorno.)

La mente se me entume gradualmente, a veces casi alucinante, se desvía — imagina ver allí el nombre de un cobarde adinerado con conexiones políticas poderosas que ahora habita una casa blanca no lejos de aquí.

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Dicen que los muertos viven mientras sean recordados. ¿Cuántos de los nombres  aquí grabados son recordados? Algunas personas, poniendo trozos de papel contra la piedra negra hacen borradores. La mayoría se apresuran, los muchachos impacientes a llegar al final, los nombres cincelados allí no lo suficiente interesantes para captarles la atención. Los nombres.

El año pasado, Xochipilli, mi grupo de hombres dedicado a la ceremonia, en colaboración con el ‘Proyecto Rostros de la Guerra’, montó una ofrenda a las víctimas de la guerra para la Celebración Comunitaria del Día de Muertos anual en el Museo de California en Oakland. La ofrenda se puso contra las paredes cubiertas de las fotografías y nombres de los soldados estadounidenses muertos en Irak, los nombres, sin fotografías, de muertos Iraquí. Los nombres, aun frescos, vivientes en la memoria reciente. Otra guerra, tan insensata, tan irredimible como la de Vietnam. Estoy cansado, la cara húmeda de sudor y llanto que no me preocupo de limpiar. Me miran los turistas, respetuosamente guardan la distancia, alejan la mirada. Sienten que esta, la de Vietnam, es mi guerra; no sé si mi camiseta les sugiera porque.

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Llego al otro extremo del Muro, Jessie Charles Alba (Sgto., 20 años de edad, muerto el 25 de mayo 1968, a mediados de la guerra.)

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Volviendo sobre a lo largo de la alberca, me siento obligado a subir los escalones del monumento a Lincoln desde los cuales Marian Anderson una vez cantó, desde los cuales Martin Luther King, Jr. habló de su sueño. Paro ante la figura colosal de Lincoln entronizado y leo sus palabras cinceladas en el mármol blanco a su derecha: “. . . un gobierno del pueblo, para el pueblo, del pueblo . . .” Esperanza pía devotamente anhelada.
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Washington D.C.; 15 de agosto 2006

© Rafael Jesús González 2026







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domingo, 24 de mayo de 2026

Pentecostés


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            Rezo a espíritu 


Que Espíritu brote 
lenguas de llama 
que alumbren el entender,
enciendan el corazón a amar 
y nos den palabras 
para clamar por justicia 
arraigada en la compasión. 



                    © Rafael Jesús González 2026
Cuando chamaco y monaguillo en la catedral de San Patricio, una de mis favoritas misas era la de Pentecostés celebrando la llegada del Espíritu en forma de lenguas de fuego de la inspiración divina y el hablar a los discípulos del nazareno. Hace ya muchos años que soy renacido pagano pero algunas de las tradiciones de la iglesia mantienen su verdad espiritual. Y la de Pentecostés, la inspiración divina arraigada en el amor y la justicia, como en la Teología de la Liberación, siempre será verídica. 

Ahora nos enfrentamos a un cristofascismo: en la Iglesia católica, el del Opus Dei y su índole. Leonard Leo —de quien desde hace mucho tiempo se dice que es miembro del Opus Dei— se ha dedicado, desde hace al menos treinta años, a convertir al poder judicial de los Estados Unidos ultraderechista y fascista.

En la protestante, tenemos los nacionalistas cristianos — un tipo de fundamentalistas evangélicos obsesionados con las fantasías del Apocalipsis — quienes quieren convertir la nación en una teocracia y que violan todas las enseñanzas de Yeshúa (Jesús) de Nazaret a quien pretenden venerar. Son una fuerza cultural y política desde el final de los 70as detrás del fascismo que nos gobierna. Un gran número de nacionalistas cristianos forman parte de la administración de Trump; entre ellos el Secretario de Defensa Pete Hegseth —un supuesto criminal de guerra—, quien oró públicamente por las fuerzas armadas de los Estados Unidos con estas palabras: «Rompe los dientes de los impíos. Ante el estallido de tu ira, haz que el mal perezca. Que sus toros desciendan al matadero, pues ha llegado su día: el tiempo de su castigo. Derrama tu ira sobre aquellos que traman vanidades y disípalos como la paja ante el viento», oró Hegseth. «Concédeles sabiduría en cada decisión, entereza para la prueba que tienen por delante, una unidad inquebrantable y una violencia de acción abrumadora contra aquellos que no merecen piedad alguna. Preserva sus vidas, afila su determinación y permite que la justicia se ejecute con celeridad y sin remordimientos, para que el mal sea repelido y las almas perversas sean entregadas a la condenación eterna que les ha sido preparada».

Alguien ha dicho que los nacionalistas cristianos "andan con escrituras en la boca y el corazón lleno de odio".




Anda con la boca llena de textos
y el corazón lleno de odio




jueves, 21 de mayo de 2026

Géminis

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                Géminis

Los gemelos,
él con pulsera de esmeraldas,
ella con pulsera de perlas,
arrullan en sus brazos
        al aire inconstante
y en sus manos llevan
puños de azogue inquieto.
Miden la dualidad
y en su intelecto brillan
las luces lejanas de Mercurio.





            © Rafael Jesús González 2026




                
Se dice que las características de Géminis son la adaptabilidad, la curiosidad, la inteligencia, una gran capacidad para comunicar, gentileza y afecto. Sin duda, debemos cultivar estos rasgos si queremos verdaderamente ser y hacer nuestra revolución. Pero también se dice que los aspectos negativos de Géminis son la inconstancia, el distanciamiento emocional y una tendencia a evitar los conflictos; actitudes que no nos servirán en enfrentarnos a los fascistas, motivados por el miedo, la desconfianza, el odio hacia el otro y una falta de compasión que raya en la crueldad.



domingo, 10 de mayo de 2026

Día de Madres

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                            Las Cobijas

                                    a Carmen González Prieto de González


Son olas las cobijas que me tejió mi madre;
sus manos las ondean,
manos jóvenes, uñas color, olor, forma de almendras;
manos maduras, fuertes, decisivas;
manos ancianas como arañas ciegas y precisas.
Cuenta y cuenta puntadas el gancho de la aguja,
cuentos de nunca acabar;
parece que crecen las cobijas,
                                                se alargan
y amenazan inundar la casa.

Son una mezcla de sarapes de Saltillo
y tablas huicholas suaves y flexibles
con franjas coloridas anchas y ondulantes.
En sus pliegues y dobleces
parecen desplegarse las leyendas de los soles,
los cuentos de las creaciones,
las historias de los mundos y los dioses.
Son telas, redes de mil colores
para atrapar los sueños como peces
en los mares obscuros de las noches.
Hechizos de mi madre, adivinanzas,
misteriosos criptogramas de sus pensares,
¿qué penas amenguaban, que temores?
¿Qué sueños, qué recuerdos, qué emociones
guiaban sus dedos veloces y precisos
contando puntadas, produciendo estas mareas
de estambres pavorreales?

Ya muerta, sus manos quietas bajo tierra,
en mis sueños siguen creciendo las cobijas
y en las noches de invierno
cuando la lluvia gris asota las ventanas,
aun me abriga con arcos iris
mi madre.



                                                Rafael Jesús González


(Siete escritores comprometidos: obra y perfil; Fausto Avendaño, director; Explicación de Textos Literarios vol. 34 anejo 1; diciembre 2007; Dept. of Foreign Languages; California State University Sacramento; derechos reservados del autor.)


Carmen González Prieto de González
1934


Escribí este poema a mi madre poco después de haber ella muerto. Pero yo no necesito día especial para honrar y celebrar a mi madre; lo hago todos los días aunque ya por muchos años yacen sus huesos bajo tierra.  No ha pasado día que no piense en ella. 

Pero ya por costumbre se ha designado día para hacerlo. Y en estos días del fascismo especialmente recordemos a las madres que emigrando de sus paises de Centro y Sud América y todo el mundo a los EE.UU. se les arrebatan sus hij@s de los brazos; madres de Gaza/Palestina, y por el mundo entero sus niñ@s matados y muriendo de hambre torturados por guerra, sanciones crueles, regímenes tiranos demasiadas veces debidos a política estadoundense, a los estragos del capitalismo. Honremos las madres cuyos hij@s han sido muertos por la policía y el racismo sistémico del país. Y muy en especial honremos a nuestra madre de todos, la sagrada Tierra a quien hemos dañado y cuyo dolor somos nosotros mismos.

El Día de madres se celebra en los Estados Unidos el segundo domingo de mayo, y por el mundo entero en distintas fechas. Pero en todas, este día en el cual se le rinde veneración de corazón a la madre es a la vez pretexto para un sentimentalismo empalagoso que el comercio fomenta para vender tarjetas sacarinas, claveles sin aroma, y chucherías para aumentar las ganancias.

Recordemos el origen de esta fiesta relativamente moderna. El Día de Madres empezó después de la guerra civil de los Estados Unidos como protesta a la mortandad en esa guerra por las mujeres que habían perdido a sus hijos a la guerra. Tal fue el principio del Día de Madres anual propuesto por una madre. Brindemos de todo corazón nuestros homenajes a todas nuestras madres y las madres de todos y no caigamos en el sentimentalismo fácil sino dediquémonos a evitar el sufrimiento de toda madre (y sus hij@s): la pobreza, el hambre, el abandono, el desamparo, falta de educación, violencia, la guerra.

En nombre de tonantzin, pachamama, la santa Tierra, madre de la vida.

Rafael Jesús González



Aquí la proclamación de 1870:

¡Levantémonos, entonces, mujeres de este día! ¡Levantémonos todas las mujeres que tengamos corazones, sea nuestro bautismo de agua o de miedo. Decid firmemente: No permitiremos que cuestiones de gran trascendencia sean decididas por organismos irrelevantes. Nuestros maridos no vendrán a nosotras, hediondos a carnicería, en busca de caricias y aplausos. Nuestros hijos no nos serán arrebatados para desaprender todo aquello que hemos logrado enseñarles sobre la caridad, la misericordia y la paciencia.

Nosotras las mujeres de un país seremos demasiadas tiernas de las de otro país para permitir que nuestros hijos sean entrenados a dañar a los suyos. Del pecho de la Tierra devastada una voz se alzará con la nuestra. Dice, “¡Desarmad, desarmad! La espada del homicidio no es la balanza de la justicia.”

La sangre no limpia nuestra deshonra ni la violencia indica posesión. Como los hombres han a menudo abandonado el arado y el yunque a la citación de la guerra, que las mujeres ahora dejen todo lo que se pueda dejar del hogar para un gran y fervoroso día de deliberación. Que se encuentren primero, como mujeres, para llorar y conmemorar a los muertos.

Que entonces solemnemente se aconsejen unas con la otras de modo que la gran familia humana pueda vivir en paz, cada quien llevando a su propio tiempo la empresa sagrada, no la de César, sino la de Dios.

En el nombre de la mujer y de la humanidad, fervorosamente pido que un congreso general de mujeres sin limites de nacionalidad sea designado y convocado en algún lugar determinado más conveniente y en el más cercano periodo consistente con sus objetivos, promover la alianza de las distintas nacionalidades, la resolución amigable de cuestiones internacionales, los grandes y generales intereses de la paz.

La sangre no limpia nuestra deshonra ni la violencia indica posesión. Como los hombres han a menudo abandonado el arado y el yunque a la citación de la guerra, que las mujeres ahora dejen todo lo que se pueda dejar del hogar para un gran y fervoroso día de deliberación. Que se encuentren primero, como mujeres, para llorar y conmemorar a los muertos.

Que entonces solemnemente se aconsejen unas con la otras de modo que la gran familia humana pueda vivir en paz, cada quien llevando a su propio tiempo la empresa sagrada, no la de César, sino la de Dios.

En el nombre de la mujer y de la humanidad, fervorosamente pido que un congreso general de mujeres sin limites de nacionalidad sea designado y convocado en algún lugar determinado más conveniente y en el más cercano periodo consistente con sus objetivos, promover la alianza de las distintas nacionalidades, la resolución amigable de cuestiones internacionales, los grandes y generales intereses de la paz.




Día de la Madre por la paz – por Ruth Rosen:

Honremos a la Madre con manifestaciones en las calles. 

La festividad comenzó con activismo; necesita ser rescatada del comercialismo e inanidades.

Cada año, la gente critica el comercialismo superficial del Día de la Madre. Pero ignorar a tu madre en este día sagrado es impensable. Y si eres madre, se supone que debes sentirte devastada si tus ingratos no te honran a menos un día del año. 

El día de la madre no siempre fue así . . . porque el Día comenzó como un día festivo que conmemoraba el activismo público de las mujeres, no como una celebración de la devoción de una madre hacia su familia.

La historia comienza en 1858 cuando una activista comunitaria llamada Anna Reeves Jarvis organizó los Días de Trabajo de las Madres en Virginia Occidental. Su objetivo inmediato era mejorar la salubridad en las comunidades de los montes Apalaches. Durante la guerra civil, Jarvis sacó a las mujeres de sus familias para que cuidaran a los heridos de ambos lados. Después convocó reuniones para convencer a los hombres de que dejaran sus hostilidades.

En 1872, Julia Ward Howe, autora del “Himno de batalla de la República” propuso un Día de la Madre por la Paz anual . . . comprometida con la abolición de la guerra . . . 

Durante los siguientes 30 años, los estadounidenses celebraron el Día de las Madres por la Paz el 2 de junio.

Muchas mujeres de clase media del siglo XIX creían que tenían una responsabilidad especial, como madres reales o potenciales, de cuidar de las víctimas de la sociedad y de convertir a Estados Unidos en una nación más civilizada. Desempeñaron un papel destacado en el movimiento abolicionista para acabar con la esclavitud. En las décadas siguientes, lanzaron campañas exitosas contra los linchamientos y fraude al consumidor y lucharon por mejores condiciones laborales para las mujeres y protección para los niños, servicios de salud pública y asistencia social para los pobres. Para las activistas, la conexión entre la maternidad y la lucha por la justicia social y económica parecía evidente.

En 1913 el Congreso declaró el segundo domingo de mayo como el Día de la Madre. Para entonces la creciente cultura consumista había redefinido con éxito a las mujeres como consumidoras de sus familias. Los políticos y empresarios abrazaron con entusiasmo la idea de celebrar los sacrificios privados hechos por cada madre. Como expresó sin rodeos la Revista de  Floristas, la revista especializada de la industria: “Esta es una fiesta que podía explotarse”. . . Desde entonces, el Día de la Madre se ha inflado hasta convertirse en una industria de miles de millones de dólares.

Los estadunidenses pueden venerar la idea de la maternidad y amar a sus propias madres pero no a todas las madres. Las madres pobres y desempleadas pueden disfrutar de las flores pero también necesitan cuidado infantil, capacitación laboral, atención médica, un salario mínimo más alto y licencia paternal remunerada. Las madres trabajadoras pueden disfrutar del desayuno en la cama pero también necesitan el tipo de asistencia gubernamental que brinda cualquier otra sociedad industrializada.

Con un poco de imaginación, podríamos restaurar el Día de la Madre como un día festivo que celebra el compromiso político de las mujeres en la sociedad. Durante la década de 1980 algunos grupos pacifistas se reunieron en los sitios de pruebas nucleares el Día de la Madre para protestar contra la carrera de armas. Hoy, nuestra mayor amenaza no son los misiles sino nuestra indiferencia hacia el bienestar humano y la salude de nuestro planeta.

Imagínate, si puedes, una Marcha Anual del Millón de Madres en la capital del país. Imagínate un Día de la Madre lleno de voces que exigen justicia social y económica y un futuro sostenible . . . el activismo público no excluye las expresiones privadas de amor y gratitud. (Tampoco impide que las personas expresen su agradecimiento durante todo el año).

Ruth Rosen es profesora de historia en la Universidad de California Davis.


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