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Marcamos la ocupación
de la Isla de Alcatraz en la Bahía de San Francisco
por la tribus indígenas hace 50 años
Jean Leon Gerome Ferris (1863-1930)
Día de Acción de Gracias – fiesta
patria estadounidense
Preparándonos para celebrar el Día de gracias, fiesta estadounidense
favorita (pues siempre debemos estar agradecidos por las bendiciones) nos sería
bien recordar la historia y mito en que se viste y reflexionar en ella.
Si en 1621 "Tiscuántum" o "Escuanto" de la nación
Pokanokit Uampanoag quien había ido a la Inglaterra quince años antes de que
los “Peregrinos” llegaran a América ayudó a los colonos mal preparados era
porque la generosidad y el auxilio a extranjeros era una institución cultural
de la cultura Uampanoag y si celebró “Día de gracias” con Miles Standish y los
colonos de la finca de Plymouth era porque las tribus Algonkian celebraban seis fiestas de gracias
durante el año (esa siendo la quinta del año.) Y fueron ellos los indios
quienes trajeron la mayor parte de la comida, inclusive cuatro guajolotes
silvestres, para el banquete.
Pero parece que, como dice William B. Newell, un indio penobscot y
pasado presidente del departamento de antropología en la Universidad de
Connecticut, todo Día de gracias por los siguiente cien años fueron en honor
del masacre de un pueblo pequot de 700 hombres, mujeres, niños, que celebraban
su Baile del maíz tierno anual en junio de 1637, ejecutado bajo órdenes de un
tal John Underhill y documentado por William Branford.
De hecho una proclamación de tal fiesta registrada en Charlestown,
Massachusetts, el 20 de junio 1676, se refiere a la gente indígena de esta
tierra solamente como “el Enemigo” en “la guerra presente con
los nativos idólatras de esta tierra.” El concilio regidor de
Charlestown, Massachusetts fijó el 29 de junio para dar gracias al dios de los
“peregrinos” Puritanos por “darnos en especial recientemente con nuestros
confederados muchas notables ventajas contra ellos [los indios
americanos]” agradecidos “cuando nuestros Enemigos son en cualquier modo
frustrados o destruidos.”
Por primera vez se hizo fiesta nacional declarada tal por George
Washington en 1789 para el 26 de noviembre. Abraham Lincoln revivió la
costumbre en 1863, y el Congreso declaró que la fiesta se celebrara el cuarto
jueves de noviembre en 1941. Y así lo es.
Casi todo año desde 1969 o 70, he empezado el día al amanecer con
ceremonia indígena americana en la reunión de las tribus en la isla de Alcatraz
para recordarnos de la historia de esta tierra — y dedicarnos de nuevo a
cambiar su curso para mejor.
Luego en la tarde, festejando con amigos en gracias por las
bendiciones de la vida. Será un día de celebración cuyo regocijo será
estropeado por reconocimiento de nuestro país en guerra continua y destrucción
de la Tierra. El gobierno (nosotros si lo toleramos) no sólo hace guerra
injustamente, ilegalmente, justificándose con mentiras y fraude sino también ha
violado la Constitución y la Lista de Derechos tal que nuestros derechos y
libertades civiles son menos y menos garantizadas. Concentra los bienes de la
nación en manos de los ricos y poderosos, y la mayor parte de nuestra gente
celebrarán este día con menos bienes, menos seguridad, menos libertad, más
ignorancia que hace 38 años. Y la lucha por nuestra democracia sigue. Ahora en aun más difíciles circunstancias.
En medio de esta pena damos gracias por los dones de la vida y el
sustento de la gran Madre Tierra. Y por uno al otro, y por toda nuestra
parentela los otros animales, las plantas, los minerales. Damos gracias por los
dones del espíritu conscientes de que en nuestra gratitud también debemos alzar
nuestras voces en el nombre de la justicia y la paz resueltos a hacer reparos y
sanar conscientes de que la gratitud por lo que gozamos a costo y sufrir de
nuestros hermanos y hermanas es blasfema e inaceptable.
©
Rafael Jesús González 2019
Berkeley,
Alta California
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