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Carnaval
Antigua
fiesta pagana, griega, romana, la dionisíaca, las saturnales, las
bacanales celebrando la igualdad entre los hombres, las mujeres,
celebrando la embriaguez del estar vivos, el festejo del cuerpo y del
alma.
Ahora se le llama carnaval (carne vale) porque es
despedida a la carne antes de que se le mortifique durante la
cuaresma. Se celebra la carne, los apetitos del cuerpo, sensuales,
libres de mandamientos y prohibiciones.
Por eso el
antifaz, la máscara que tras el anonimato da licencia para romper
las reglas, por un momento vivir fantasías. Tras el antifaz, la
máscara, una persona aun puede desnudarse y bailar por las calles.
Persona, del latín significando
máscara, especialmente cuando se lleva en la escena. Y ¿qué es la vida sino diversión de los dioses?
Entonces
quitémonos las máscaras del corazón y pongámonos máscaras sobre la cara si
tal es preciso para ser libre, y en vez del rosario, digamos las
cuentas de carnaval.
(Escrito hace ya tiempo cuando en esta temporada del año
las lluvias todavía llegaban a la Bahía de San Francisco.
Ahora el día amanece como si fuera mayo.)
-----Cuentas de carnaval
De las calles de Nueva Orleáns
--------en pleno carnaval,
me llamaste;
tu voz un hilo
de cuentas lustrosas
----verdes,
------------doradas,
-----------------------púrpuras
me engalanó de encanto
y me hizo bailar el corazón.
Sobre la Bahía de San Francisco
el cielo amanece color de cenizas,
pero mañana en vez del rosario,
diré esas cuentas de carnaval.
----------------© Rafael Jesús González 2020
(bueno, pa' algunos ni la máscara sirve.)