miércoles, 20 de junio de 2012

Solsticio veraniego





Este Solsticio veraniego es grato volver a casa después de una ausencia de cuarenta días, no en ningún desierto sino visitando queridos amigos viejos, nuevos, recién conocidos, lugares queridos a mí en Europa, el mundo llamado viejo, con sus maravillas recordadas, familiares, pero no por eso menos maravillosas: en París la Victoria decapitada de Samotracia despliega sus alas y aunque uno lo espere aun nos quita el aliento y la sonrisa de la Gioconda hecha banal por la familiaridad aun nos seduce; en Venecia los caballos de Constantino están ya en establo pero sus réplicas cabriolan igualmente garbosos al pie de la cúpula dorada; en Florencia el David luce su magnífica desnudez marmórea indiferente a las turistas chinas y gringas tomándose fotos a sus pies; en Roma el Coliseo y la Basílica de San Pedro se sobrepujan uno al otro para asombrarnos; en Barcelona la Sagrada Familia lenta pero seguramente rivaliza con ambas; en Granada se mantiene igual de altiva la Torre Bermeja de la Alhambra y los palacios nazaríes, el Patio de los leones bajo restauración, nos hechizan; en Sevilla la Giralda y la Torre del Oro nos embrujan; en Córdoba nos perdemos en el bosque de columnas de la mezquita; en Salamanca nos acechan los fantasmas de Fray Luís y de Unamuno, en Madrid la duquesa de Alba luce ante Goya sus pechos de duraznos maduros, la Maja vestida ausente en préstamo a otro museo, y el aterrorizado relincho del caballo de la Guernica ha perdido nada de su horror.

Fue mi quinta visita a ese viejo mundo en mucho tiempo; mi primera había sido en 1965, mi última en 1997; esta vez fui en compañía de mi amigo Gerardo Omar Marín, él por su primera vez. Yo encontré un viejo mundo muy cambiado; para Gerardo un mundo nuevo.

Para ambos fue un viaje para experimentar las raíces de las culturas, los imperios que han formado tanto de nuestro mundo, nuestro “nuevo” mundo de las Américas. Mexicanos ciudadanos de los Estados Unidos, hablamos lenguas europeas, español e inglés, no el náhuatl o maya o ninguna lengua de nuestros antepasados indígenas americanos.

Entre tantos grandiosos monumentos (entre tantos ellos L'Hôtel des Invalides, il Palazzo Ducale, il Duomo di Santa Maria del Fiore, Amphitheatrum Flavium, la Basílica i Temple Expiatori de la Sagrada Família, al-Qal'at al-lhamra', La Giralda, La Gran Mezquita, La Catedral Nueva de la Asunción de la Virgen, el Real Monasterio de San Lorenzo del Escorial) que debemos conservar por su grandiosa belleza, se ve desmoronarse el nuevo imperio global económico del capitalismo nacido de ese mismo impulso imperial europeo. Lo ven claramente todos nuestros amigos con quienes hablamos, las personas que conocimos.

No puede ya perdurar simplemente por la razón de que causa tanto sufrir entre los muchos para el bien de los pocos y porque la Tierra de la cual somos y que nos sostiene ya no puede soportarlo. Tendremos que cambiar no solamente las instituciones que nos agobian sino los meros mitos en que se arraigan — el mito de un solo único dios infinito y abstracto pero sin embargo obsesionado con la conducta humana y que ha puesto en nuestras manos poder sobre todas las cosas — los otros animales, las plantas, los minerales — toda la Tierra que se ve simplemente como objeto para ser explotada para nuestro uso y capricho.

La secta Cristiana de esta cosmología abrahámica que conquistó y colonizó nuestro nuevo mundo de las Américas para explotar nuestros bienes y mano de obra e imponernos sus creencias, a la vez que nos obligaban a aceptar a Jesús de Nazaret (avatar de su único dios) como nuestro dios, escasamente poco caso hicieron de las enseñanzas del maestro que ante todo predicó el amor, la compasión, la justicia, la paz.

Cuestionando todo de este mito, tendremos que seguir a lo que lleve lo que el maestro enseño. Tal vez así podremos salvar a tiempo algo de la civilización que nos ha traído hasta este punto o darnos una base para sobrevivir y empezar de nuevo con lo que quede intacto de este paraíso que es la Tierra — nuestra madre, principio y fin. (Y si, tal vez si, haya un paraíso más allá de la muerte, nos lo asegurará lo bien que pudimos amar y obrar por lo bien, no por lo que creímos.)

No les repugno a nadie sus mitos que les presten esperanza y consuelo con tal de que sus acciones lleven al bien de todos y al bienestar de la Tierra. Fue la fe de mi adorada abuela Rosario y de muchos de mi querida familia y querid@s amig@s que laboran por la justicia y la paz, entre ellos sacerdotes y monjas de la Teología de liberación. Pero no siendo así, si su fe no se manifiesta en amor, en justicia, en paz, en respeto a la Tierra, cuestionaré a todos minuciosamente y a lo que le llamen fe lo consideraré simplemente credulidad.

A tal punto han llegado las cosas y mi viaje, mis observaciones, mis meditaciones, mis conversaciones con Gerardo y mis otros amig@s y conocidos lo subrayan. En el avión en regreso a casa leí el último escrito de un viejo conocido, el futurista Ernest Callenbach que murió en abril. Precisamente nos conocimos cuando él asistió a una celebración (Medicine Wheel) del Solsticio veraniego que yo conducía en el Monte Tamalpais a mediados de los 1980.

Mucho admiré a Ernest Callenbach y celebro el aniversario de nuestro encuentro aunque ahora no recuerde el año exacto; nuestra amistosa relación se basaba en lo tanto que estábamos de acuerdo, entre ello puesto simplemente, que el imperio y el capitalismo desenfrenado es suicidio porque dañar una al otro, dañar a la Tierra es dañarnos a nosotros mismos.

Siempre es sagrado este día del año en que el Sol llega a su cenit (si vivimos en el norte, su nadir si en el sur) y muy en especial este año de 2012 que nos trae el fin de la vasta cuenta de los antiguos mayas — no el fin del mundo (aunque a eso vayamos si no cambiamos de trayectoria) sino un tiempo para cambios radicales. Tomemos esta oportunidad que siempre trae un crisis para sanar en todo respeto y celebrar la vida.
   
En cuanto a mí, este día celebro no solamente al Sol, a la Tierra, a la vida sino mi regreso a casa para seguir el trabajo y juego para la justicia, la paz, la bendita Tierra en compañía de familia, amig@s, colegas en amor y goce.



 © Rafael Jesús González 2012





lunes, 4 de junio de 2012

luna llena: Luna llena sobre Granada

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------- Luna llena sobre Granada


La luna llena sobre la Alhambra
es bandeja de plata donde se mezclan
los perfumes de rosa y de jazmín
con leve sugestión de almizcle y alcanfor
para vaciar en las fuentes y los aljibes.

La luna llena sobre Granada
es pandero de pergamino piel de ángel
para acompañar este canto.




--------------------------------© Rafael Jesús González 2012