Antigua fiesta pagana, griega, romana, la dionisíaca, las saturnales, las bacanales celebrando la igualdad entre los hombres, las mujeres, celebrando la embriaguez del estar vivos, el festejo del cuerpo y del alma.
Ahora se le llama carnaval (carne vale) porque es despedida a la carne antes de que se le mortifique durante la cuaresma. Se celebra la carne, los apetitos del cuerpo, sensuales, libres de mandamientos y prohibiciones.
Por eso el antifaz, la máscara que tras el anonimato nos da licencia para romper las reglas, por un momento vivir fantasías. Tras el antifaz, la máscara, una persona aun puede desnudarse y bailar por las calles. Persona, del latín significando máscara, especialmente cuando se lleva en la escena. Y ¿qué es la vida sino diversión de los dioses?
Entonces quitémonos las máscaras del corazón y pongámonoslas sobre la cara si tal es preciso para ser libre, y en vez del rosario, digamos las cuentas de carnaval.
-----Cuentas de carnavalDe las calles de Nueva Orleáns
--------en pleno carnaval,
me llamaste;
tu voz un hilo
----de cuentas lustrosas
verdes,
---------doradas,
-------------------púrpuras
me engalanó de encanto
y me hizo bailar el corazón.
Sobre la Bahía de San Francisco
el cielo amanece color de cenizas,
pero mañana en vez del rosario,
diré esas cuentas de carnaval.
------© Rafael Jesús González 2017
(bueno, pa' algunos ni la máscara sirve)








