Pensamientos en el último día del
año 2016
He pasado esta temporada de fiestas en retiro, bajo cubiertas si
gusta, literalmente. Despierto tarde, jalo las cobijas sobre la cabeza y duermo
más, despierto otra vez y cojo el libro a mi lado y frecuentemente salgo de la
cama a las 11:00, a veces las 12:00 o 1:00, hasta a las 2:00. (He leído Naciones americanas de Woodard, La historia de los Estados Unidos de las
gentes indígenas de Dunbar-Ortiz, Los
mejores cuentos cortos de 2007 escogidos por Stephen King, Embruteciéndonos de Gatto — no lectura
alegre pero iluminante.) Me tiendo observando los arcos iris lanzados por los
primas en mis ventanas a través la pintura de la Tara Verde y las tablas
huicholas en mi cuarto. Constantemente tengo sueño.
Esta desgana de arrastrarme de debajo las cobijas culpo a la
oscuridad, al frío (aun en los días
claros), a mis años. Pero sé que se debe al frío dentro el pecho, el nudo en la
barriga, la ansiedad, miedo, casi desesperación que me inmoviliza. El año acaba
mal; el nuevo presagia mucho sufrir.
Una criatura nunca crecida se ha seleccionado a encabezar la nación,
no una "echada a perder" por mimos que a lo menos connota amor
cariñoso, sino un mocoso corrompido por poco amor y demasiado privilegio,
narcisista más allá de imaginar, voluntarioso, exigente, malhumorado, colérico,
dado a berrinches si no se hace lo que quiere. ¿Repetiré la letanía de sus fallas — su misoginia, su racismo, su homofobia, su intolerancia, su profunda
ignorancia? Su análisis, su descripción, su juicio de cualquier cosa no va más
allá de superlativos cursis; sabe nada de ideas ni mucho menos de política, ni
una jota de ciencia. "Soy hombre de negocio," dice orgullosamente
como si eso justificara todas sus manipulaciones, su fraude, su robo. Si lo
dudáramos él tiene sus billones para comprobarlo. Así que el imperio ahora
tiene su propio, doméstico Calígula. Sociópata megalómano él también llegará a
declararse divino. Por cierto antes hemos sido gobernados por criminales (¿será
posible gobernar un imperio y no ser criminal?) pero este caso es cosa aparte.
Es la crueldad que temo, la falta total de corazón frente al sufrir,
la complacencia, no, la intención de causar sufrimiento y dolor. Ni la
compasión ni la justicia son sellos del 1%, del Partido Republicano que
representa y que lo trajo al poder. (Ser Demócrata no es garantía de decencia
pero parece que un Republicano decente es oxímoron.) Con control Republican del
Congreso, la Suprema Corte y el poder Ejecutivo (el Gabinete propuesto lee como
lista de deseos hitleriana) el pleno fascismo estadounidense ha llegado, un
fascismo listo a destruir la Tierra misma por la riqueza y poder. ¿Se le
pudiera llamar otra cosa que locura?
Sospecho que la mayor parte de ustedes que leen esto son demasiado
jóvenes para recordar el siglo pasado el fascismo alemán y Hitler (a quien el
presidente electo de los EE. UU. semeja en carácter y acto), el abominable
sufrimiento, destrucción, muerte. Temo la supresión de la investigación,
información y expresión, que lo que escribo sería causa por mi detención,
encarcelamiento, tortura, muerte. Bajo la rúbrica del "terrorismo"
cualquier acto de oposición al estado pudiera ser crimen a la vez que el terror
mismo es la política del estado. En manos de los Republicanos la Constitución
pudiera ser alterada, la Lista de Derechos nulificada, las libertades civiles
canceladas. Temo el trump, trump, trump de botas militares en la calle fuera mi
puerta.
¿Qué pudieran, ustedes mis conciudadanos que votaron por Donald T., posiblemente
haber pensado? Ocultó nada, ni su arrogancia, ni su violencia, ni su
indiferencia hacia la decencia común.
Apareció ante nosotros desnudo en toda su vulgaridad obligando a la
oposición responder a su grosería atroz dejando sin tocar asuntos de
gobernancia y política de los cuales es completamente ignorante. Me duele que a
pesar de las tantas explicaciones y excusas intercambiadas no parezco tener
otra opción que pensarlos, mis herman@s, o canallas o bob@s. ¿Qué en él les
llamó? Me da pavor la respuesta. (¿Y ustedes que pudiendo hacerlo no votaron?)
Tal vez es esta parte de nosotros que más temo, esos de nosotros que
se reunirán a sus estandartes de violencia y odio. Y tanto más ell@s de
nosotros que contentos de tener el trabajo quietamente consentirán
rutinariamente firmando documentos que romperán familias como fueron rotas las
familias de esclavos al comienzo de la nación; ell@s de nosotros que harán el
arresto y pondrán la llave, aplicarán la picana eléctrica porque es su
"chamba"; ell@s de nosotros que harán banal y rutinario el mal porque
tenemos familias que mantener y nuestras vidas son regidas por el miedo. Y
aprenderemos a cegarnos al sufrir de otros. Imagínenlo.
La democracia una vez perdida es muy difícil recuperar. Nuestra
resistencia tiene que ser inmediata y abatidora, nuestro amar feroz, nuestra
alegría protegida. Nuestros hogares, nuestras vecindades, nuestros ciudades
hechas baluartes de justicia, de refugio. Nuestras escuelas santuarios de la
libertad de pensar e investigación, nuestras iglesias voces por la justicia
arraigada en la compasión. Se nos exige mucho y grande será el sacrificio pero
si tod@s lo compartimos será mucho mucho menos. Tomemos a las calles y espacios
públicos vestid@s en nuestros colores más alegres, haciendo música con nuestros
tambores y flautas, arrastrando nuestros pianos fuera la puertas si tenemos
que, bailando, cantando, gritando, volviendo todo nuestro arte en protesta y
celebración — y nuestros espacios verdaderamente nuestras.
No sólo se nos han impuesto las respuestas equivocadas sino que se nos
han impuesto las preguntas equivocadas. Debemos dejar de preguntarnos no lo que
podamos hacer por la "nuestra" patria (esa abstracción sin sentido
que ha llegado a significar el estado exigiendo que trabajemos para sostener el
más enorme ejército del mundo en guerra constante para proteger
"nuestros" intereses, queriendo decir los del 1% asquerosamente ricos
que constituyen el estado) pero, si el país es verdaderamente nosotros y
nuestro, debemos pedir, no, exigir de un gobierno que es nosotros y nuestro que
haga por nosotros desamparad@s, por nosotros que no podemos vivir donde
trabajamos y están nuestras comunidades, por nosotros que carecemos de medicina
cuando enferm@s, por nosotros que no tenemos educación y privada nuestra
curiosidad, por nosotros que no tenemos trabajo que signifique algo porque o
máquinas lo hacen o el empleo se lleva a donde sueldos de esclavos se imponen,
por la bendita Tierra que nos da nacer y nos sostiene. A menos que hagamos esto
olvidemos esa bobera de hacer a
"América Grande de Nuevo." América, los EE. UU. Americanos podrá ser
poderosa pera hasta que sea justo jamás grande será.
Así que 2016 llega a fin amargo y el año nuevo popularmente
representado por un bebé en pañales siniestramente entra gateando. Le daré la
despedida al año viejo y recibiré al nuevo en vigilia y ceremonia con medicina
sagrada amarga para endulzar el corazón. Y en mis rezos perfumados por cedro y
salvia invocaré al Señor Ganesh para que con su baile derribe los grandes
obstáculos a nuestra democracia, libertades, justicia, paz, la salud de la
Tierra misma y haga nuestro camino plano y sin dolor tal como su clemencia
permita. A ustedes les envío bendiciones esperando encontrarnos en las calles y
espacios públicos haciendo ruido alegre por el bien de la vida.
© Rafael Jesús González 2017
Berkeley, California, 31 diciembre 2016
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