Gracias
Gracias y benditos sean
el Sol y la Tierra
por este pan y este vino,
esta fruta, esta carne, esta sal,
este alimento;
gracias y bendiciones
a quienes lo preparan, lo sirven;
gracias y bendiciones
a quienes lo comparten
(y también a los ausentes y a los difuntos.)
Gracias y bendiciones a quienes lo traen
(que no les falte),
a quienes lo siembran y cultivan,
lo cosechan y lo recogen
(que no les falte);
gracias y bendiciones a los que trabajan
y bendiciones a los que no puedan;
que no les falte — su hambre
hace agrio el vino
y le roba el gusto a la sal.
Gracias por el sustento y la fuerza
para nuestro bailar y nuestra labor
por la justicia y la paz.
© Rafael Jesús González 2025
(The Montserrat Review, no. 6, primavera 2003
[postulado para el Premio de la Poesía por la Paz Hobblestock];
derechos reservados del autor.)

El ultimo jueves de noviembre es fiesta patria estadounidense dedicada a acción de gracias. Deplorable en sus orígenes, en la sangrienta colonización de Norte América por los ingleses, sentimental en su leyenda, el Día de acción de gracias es sin embargo arquetípica, mítica, universal pues la gratitud y su expresión son una de la experiencias más nobles de la humanidad. Es una de las raíces principales de la espiritualidad, la clave de toda religión. Celebra las ligas familiares, comunitarias y el compartir de alimento, acto primario de unión, de conexión humana. Debemos dar gracias a la vida y todo lo que la sostiene como lo canta Violeta Parra.
Será una fiesta difícil para muchos de nosotros. Muchos estaremos sin hogar porque nuestras casas se quemaron en los incendios de los bosques o se destrozaron en las tormentas e inundaciones de la Tierra febril o porque simplemente no pueden tener techo en un sistema económico basado en la codicia. Muchos pasaremos hambre porque el gobierno fascista ha recortado la asistencia alimentaria. El país está dividido por los sentimientos más deplorables del carácter nacional: racismo e intolerancia, codicia y ansia del poder, misoginia, temor. La democracia que hemos creado laboriosa y dolorosamente durante casi 250 años está debilitada y atacada por el fascismo. Guerras en el mundo, genocidio en la Tierra Santa de los palestinos cometido por Israel y los Estados Unidos.
Nuestros rezos de gracias serán dichos entre lágrimas y temor, pero las gracias se tienen que dar por el mero don de la vida misma, la belleza y generosidad de la bendita Tierra no importa que tan blasfemada y abusada sea por la locura humana. Hay que dar gracias por la compasión y el bien, el deseo por la justicia y la paz que lleva el corazón humano. Gracias por la dedicación y el sacrificio de los que sirven a la Tierra, la justicia, la paz. Gracias por nuestra capacidad de amar en la que se debe arraigar la revolución que tenemos que hacer. Gracias el uno por el otro. Gracias por nuestra Comunidad Amada.
Comparto contigo una bendición escrita en tiempos más dichosos (1998) no sin sus dificultades seguramente pero menos agobiados por la oscuridad de estos tiempos actuales. Te la ofrezco con amor y esperanza.
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