
León
El león, ojos de carnalina,
colmillos, garras de sardónice,
lleva en el pecho corazón de rubí
que guarda el fuego fijo del valor.
Anhela devorar al sol
y mudarlo en oro
que surgiera por sus venas
como río caliente de luz.
© Rafael Jesús González 2025
El amor debe ser nuestro fundamento y debemos tener la valentía de nombrar las cosas por lo que son. La verdad misma se daña y el lenguaje se usa deshonestamente para normalizar el mal que debemos resistir y derrotar. Los grandes medios de comunicación (propiedad de las mismas corporaciones que están en la raíz de ese mal) insisten en llamar al Partido Republicano "conservador", aunque durante muchos años ya no ha sido conservador, sino fascista. Los conservadores son los demócratas del establecimiento, los llamados moderados, obligados al capitalismo de las corporaciones que nos ha llevado a esta situación y apoyan a Israel en su genocidio de los palestinos. Los republicanos son fascistas simplemente porque si piensas como fascista, hablas como un fascista, actúas como un fascista, entonces eres fascista y debes ser llamad@ así.
Ayer comenzó y continúa hoy Tishá BeAv, el día más triste del calendario judío en el que se recita el Libro de las Lamentaciones. Entre lamentos por templos destruidos hace milenios debe haber lamento por el genocidio perpetrado por Israel contra el pueblo palestino hoy en día.
Y tenemos que tener la fuerza para resistir y poner fin a la vil crueldad, a la maldad. Recordemos la observación de Hannah Arendt: el mal puede volverse banal, llevado a cabo por gente común que “simplemente hace su trabajo", cuya complicidad normaliza el mal y lo hace posible: los miembros del ICE, la policía, el ejército, la burocracia que firman y promueven los documentos de extradición o ejecución; gente común que, aunque elles mismes no odien, ejecutan los dictados del odio y la crueldad.
Nuestro valor, coraje y nuestra voluntad deben ser lo suficientemente fuertes como para reconocer y negarnos a ser parte de esa banalidad malvada, cueste lo que cueste. Si queremos lograr nuestra revolución, nuestros corazones deben ser encendidos por un amor feroz.











