jueves, 6 de agosto de 2026

Hiroshima

 

Día de Hisoshima


*    *    *

La amenaza de una guerra nuclear está aumentando;
El gasto nuclear está aumentando; 
A medida que se abandonan los tratados de armas
Y ahora aún más con la guerra criminal e injustificada de Trump contra Irán, bajo el pretexto de impedir que fabriquen armas nucleares, y al poner el gatillo del arsenal nuclear estadounidense en manos de la inteligencia artificial.


*    *    *



La Bomba Atómica y Yo



En 1945 dos meses cortos de cumplir diez, mi madre celebró su día de santo el 16 de julio en el Hospital General Southwestern, El Paso, Texas por alguna razón que no recuerdo. La visitamos con flores y nos contó haber despertado muy temprano en la madrugada a un resplandor brillante por la ventana. Otros también hablaban del fenómeno. El día siguiente en la página 6 del diario El Paso Herold Post apareció una breve noticia que un arsenal grande en la base militar de Álamo Gordo, Nuevo México no lejos había estallado accidentalmente.

Corto de un mes después, el 6 de agosto los EE.UU. dejaron caer la primera bomba nuclear sobre Hiroshima, Japón. Apenas teníamos noticia de la calamidad cuando tres días después otra fue dejada caer en Nagasaki. 

El choque del horror de esto se cubrió por el aire de festejo en la reunión familiar en nuestra casa poco después para celebrar el derrote de Japón y el fin de la Segunda Guerra Mundial; mis tíos, tío Pana y tío Kiki vendrían a casa del Pacífico lejano y de Europa. 

Pero la guerra no acabó; solamente se volvió fría. El enemigo ya no era Alemania, Italia, Japón fascistas sino un ex aliado, Rusia comunista. La bomba atómica era amenaza sobre el mundo. En la escuela los simulacros de incendio regulares que ordenadamente vaciaban el edificio al estridente zumbar de las alarmas se intercalaban con simulacros de bombardeo atómico de “agacharse y taparse” que nos tenían de espaldas a las ventanas, taparnos la cabeza y agacharnos debajo de nuestros escritorios de los cuales a veces salían risitas contagiosas que exasperaban a las maestras. 

Nos hicimos más y más conscientes de los horrores de Hiroshima y Nagasaki y temores (y odio a Rusia) se atizaban por el complejo miliar-industrial del que el presidente republicano Dwight D. Eisenhower de la posguerra, un general nos advertía. Se hablaba mucho de “refugios antiaéreos” privados y se construían detrás de las casas. En la escuela secundaria los compañeros de escuela de familias más acomodadas hablaban de sus padres construyendo “refugios” y sus madres llenándolos de comida en lata. Un día vine a casa y le pregunté a mi padre cuando íbamos a construir la nuestra. Me miró y me pregunto — ¿Sabes lo que hace una bomba atómica? ¿Quisieras vivir en un mundo destruido por bombas atómicas? Tenía yo quince años. Su pregunta se me quedó grabada desde entonces. 

Muchos años de crisis de guerra atómica después, en 1983, enseñando en el Colegio Laney en Oakland, California, tomé permiso de ausencia para ayudar organizar el Primer Día Internacional del Desarme Nuclear y participar en acciones directas (desobediencia civil) contra las armas nucleares. Un actor de vaqueros de segunda clase 
Ronald Reagan era presidente que dejó la máscara de “defensa” y se volvió hacia misiles de “primer ataque” y estaba decido llevar la guerra fría a las estrellas. A principios de ese año, en la Prisión Federal de Lompoc por intentar bloquear la prueba del misil MX, escribí:


                    Aquí por vida

(Base de Fuerza Aérea de Vandenberg, enero 1983;
primer bloqueo de la prueba del proyectil nuclear MX)



Aquí estoy — 
llevo el jade de los ancianos —
es la vida, decían, y preciosa;
turquesa que he buscado 
para darles filo a mis visiones;
y coral para cultivar el corazón;
madreperla para la pureza.

Me he puesto el poder que pude
para decirles que hay montañas
donde duermen las piedras —
        halcones anidan allí
y liquen más viejo 
de lo que el hielo es frío.

El mar es vasto y profundo
guardando secretos
más oscuros 
de lo que las rocas son duras.

Aquí estoy para decirles
que la Tierra es hecha de cosas
tan suyas mismas
que hacen a los ángeles arrodillarse.
Caminamos entre ellas
y son ciertas como la lluvia es húmeda
y son frágiles como el pino es alto.

Nosotros también les pertenecemos;
cuentan con nuestro cantar,
los pasos de nuestro bailar,
los gritos de nuestros hijos, su risa.

Aquí estoy por la canción no acabada,
el baile incompleto,
el sanar,
las terribles adujas del amor.
        Aquí estoy por vida
                 y no me iré.



                    Rafael Jesús González 

(DNA ezine, Dragonfly Press, agosto 2020
derechos reservados del autor)


El solsticio veraniego de 1983 como 1,000 de nosotr@s bloqueamos las puerta de los Laboratorios Nucleares de Livermore y pasamos dos semanas en carcel por ell. Ahora, hace 81 años que la primera bomba atómica se dejó caer en Hiroshima, la segunda en Nagasaki. Otra vez nos reunimos a la puertas de los Laboratorios Nucleares Livermore en acción directa para protestar contra la producción e incremento de las armas nucleares que amenazan aun más al mundo. Ya viejo, sigo aquí por vida y mientras tenga la voz, la alzaré por la Tierra, por la justicia sin la cual no puede haber paz, por la Vida.


Rafael Jesús González

Berkeley, California; 6 de agosto 2026



miércoles, 29 de julio de 2026

luna llena: La luna indiferente 2

  

La luna indiferente 2 


La luna, cuentan,
dulce como la miel,
inspira el amor
pero también 
lunáticos nos hace.
(¿Será que el amor
es una forma de locura?)
Aunque jale las mareas
tanto de la sangre
como de los mares,
bella y fría, es indiferente.
Brilla con igual fulgor sobre 
la Puerta Dorada de la bahía
y las ruinas sangrientas de Gaza 



                           © Rafael Jesús González 2026 






jueves, 23 de julio de 2026

Leo

      -
-




 

                    León

El león, ojos de carnalina,
colmillos, garras de sardónice,
lleva en el pecho corazón de rubí
que guarda el fuego fijo del valor.
    Anhela devorar al sol
    y mudarlo en oro
que surgiera por sus venas
como río caliente de luz.
 




                    © Rafael Jesús González 2025






Se dice que Leo, regido por el sol, gobierna el corazón, centro de la vitalidad, la fuerza vital, el amor y la valentía. También la columna vertebral, la fuerza. Estas son precisamente las cualidades que debemos cultivar en estos tiempos en que las fuerzas de la muerte están en el poder.

El amor debe ser nuestro fundamento y debemos tener la valentía de nombrar las cosas por lo que son. La verdad misma se daña y el lenguaje se usa deshonestamente para normalizar el mal que debemos resistir y derrotar. Los grandes medios de comunicación (propiedad de las mismas corporaciones que están en la raíz de ese mal) insisten en llamar al Partido Republicano "conservador", aunque durante muchos años ya no ha sido conservador, sino fascista. Los conservadores son los demócratas del establecimiento, los llamados moderados, obligados al capitalismo de las corporaciones que nos ha llevado a esta situación y apoyan a Israel en su genocidio de los palestinos. Los republicanos son fascistas simplemente porque si piensas como fascista, hablas como un fascista, actúas como un fascista, entonces eres  fascista y debes ser llamad@ así.

Ayer comenzó y continúa hoy Tishá BeAv, el día más triste del calendario judío en el que se recita el Libro de las Lamentaciones. Entre lamentos por templos destruidos hace milenios debe haber lamento por el genocidio perpetrado por Israel contra el pueblo palestino hoy en día.


Y tenemos que tener la fuerza para resistir y poner fin a la vil crueldad, a la maldad. Recordemos la observación de Hannah Arendt: el mal puede volverse banal, llevado a cabo por gente común que “simplemente hace su trabajo", cuya complicidad normaliza el mal y lo hace posible: los miembros del ICE, la policía, el ejército, la burocracia que firman y promueven los documentos de extradición o ejecución; gente común que, aunque elles mismes no odien, ejecutan los dictados del odio y la crueldad.

Nuestro valor, coraje y nuestra voluntad deben ser lo suficientemente fuertes como para reconocer y negarnos a ser parte de esa banalidad malvada, cueste lo que cueste. Si queremos lograr nuestra revolución, nuestros corazones deben ser encendidos por un amor feroz.
-

sábado, 4 de julio de 2026

4 de julio 1776 - 2026 EE.UU.

  




Muy breve historia de 250 años

 

Hace doscientos cincuenta años, los colonos del imperio inglés en América se declararon libres de la autoridad del rey y, sosteniendo como verdad evidente que «todos los hombres son creados iguales, que están dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables, entre ellos la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad», establecieron el embrión de una democracia dividida y contradictoria que no incluía a las mujeres, ni a los esclavos traídos de África, ni a los hombres que no fueran de origen europeo, ni a aquellos de escasos recursos. Y, ciertamente, tampoco a los indígenas americanos, a quienes llamaban «salvajes indios despiadados» y contra quienes intentaron un genocidio.

A lo largo de esos doscientos cincuenta años, y de manera gradual y dolorosa, evolucionó una democracia imperfecta que incluyó robándole a México vecino al mitad de su territorio y una sangrienta guerra civil que puso fin a la esclavitud 85 años después de la declaración. Las mujeres no obtuvieron el derecho al voto hasta 1920 (año en que mi madre, entonces de doce años, emigró con su familia a los Estados Unidos); los afroamericanos no consiguieron enteramente sus derechos civiles hasta 1964, y sus derechos electorales garantizados al año siguiente. Con el paso del tiempo, se ampliaron los derechos y se corrigieron —o al menos se atenuaron— las injusticias de la conquista y del capitalismo desenfrenado. Así, los Estados Unidos de América intentaron seguir evolucionando como democracia.

Mucho sucedió en la década de 1960, una etapa dolorosa marcada por conflictos pero también por la alegría y la esperanza; fue la década de una revolución cultural conocida como la Contracultura (o, popularmente, la revolución *hippie*). Esto alarmó profundamente a las élites adineradas y a la llamada «mayoría moral», herederos de esa tradición puritana contra la cual se rebeló gran parte de la juventud: los *hippies*.

La reacción vino pronto; el republicano Ronald Reagan, bajo el lema de «hacer a Estados Unidos grande de nuevo», fue elegido presidente en 1980 con el respaldo de los ultrarricos y la derecha cristiana (la llamada «Mayoría Silenciosa» o «Mayoría Moral») e inmediatamente se puso a deshacer los logros democráticos alcanzados con tanto esfuerzo desde aquella Declaración de 1776.

Poco más de treinta años después, un multimillonario criminal, ignorante y autoritario —que también prometía «hacer a Estados Unidos grande de nuevo» y encabezaba el Partido Republicano ya fascista— fue elegido presidente de los Estados Unidos. Al finalizar su primer mandato, intentó manipular las elecciones y, perdiéndolas, declaró fraude y movilizó a sus bases bajas para asaltar y destrozar el Capitolio de la nación (televisado) el Día de Reyes de 2021.

Cuatro años más tarde, contra toda decencia, Trump fue elegido nuevamente presidente de los Estados Unidos y inmediatamente actuó como un rey por encima de la ley: declaró decretos, violo la Constitución, persiguió cruelmente a los inmigrantes, destruyó familias y comunidades, y desató una guerra por puro capricho que arruinó la economía mundial; todo ello bajo un plan ideado por la fascista Federalist Society y facilitado por un Congreso cómplice controlado por los republicanos y una Corte Suprema hecha de jueces nombrados por él, lo que convertiría al presidente (al poder ejecutivo) en un dictador.

Así, doscientos cincuenta años después del nacimiento de los Estados Unidos de América —nacidos de una declaración contra la autoridad de un rey—, nos encontramos bajo el gobierno más corrupto, ilegal, criminal y tiránico que jamás hayamos tenido, que pone en peligro a la nación, al mundo y a la propia vida que da la Tierra.

Ahora nosotros, el pueblo, tenemos que proclamar, ser y hacer otra revolución profundamente arraigada en el amor, la justicia y la alegría de vivir, teniendo a corazón que todos tenemos « ciertos derechos inalienables, entre ellos la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad».


Rafael Jesús González


haz click en la imagen:




lunes, 29 de junio de 2026

luna llena: Revelación

  -





(de un pergamino descubierto en la isla de Patmos 
en el siglo pasado escrito en mal griego.)


¡Cómo odié Patmos! ¡Al demonio con Domiciano! Esas noches interminables y solitarias, especialmente cuando de luna llena, despertando de repente con todas esas voces farfullando dentro la cabeza — ¡Escribe esto! —. Si se dijera la verdad, yo siempre tuve esa disposición para visiones extravagantes, el balbuceo de voces y de profecía y de disparatar acerca las maldades de Babilonia cuando a lo que me refería era Roma. No engañé a nadie y ni mucho menos al emperador. 

Y todos esos números, siempre precisos, parte de mi obsesión. Especialmente siete por alguna razón: siete candelabros de oro, siete luceros, siete lámparas, siete sellos, un cordero espantoso con siete cuernos y siete ojos, siete ángeles con siete trompetas, siete truenos, un dragón rojo con siete cabezas montado por una puta enjoyada, siete casuelas de oro llenas de ira, siete reyes y siete plagas, siete montañas, y no sé que todo. 

Y cuatro; cuatro criaturas con ojos por dondequiera y muchas alas, cuatro ángeles, cuatro vientos, cuatro jinetes causando desolación y cuatro de esto y cuatro de aquello. Y múltiples de ello: una mujer coronada de doce estrellas, doce puertas con doce ángeles, doce frutos del Árbol de la vida. Y esos veinticuatro viejos vestidos de blanco brincando arriba y abajo con su cantar, sus arpas, sus “Aleluyas” y “amenes” y haciendo barullo a cada oportunidad. 

O, ciertamente se incluyeron todos los números, algunos bastante grandes tal como los 144,000 de las tribus de Israel que fueron salvados y las 200 millones de tropas llegando de quien sabe donde. Todos esos números de objetos, de criaturas, de gente, días, meses, años. Quien sabe de donde vinieron, esta obsesión mía de contar. ¿Culparé a mi estricto viejo tutor de matemática? 

Se dice en el viejo libro que temamos y amemos a Dios y en efecto creo que le temía más de que le amaba. Sin duda en mis visiones, mis alucinaciones, él sentado sobre el arco iris, la Tierra su banqueta, flores saliéndole de un lado de la boca y espadas del otro era mucho más colérico que amable. Y aunque el ángel me aseguraba, no puedo pensar mas que dudaba yo que fuera entre los salvos. 

Poco a poco, con la edad, dejé mis alucinaciones, las voces gradualmente menguando, haciéndose tenues y el terror disminuyendo. Empecé a ver la belleza de Patmos, sus amaneceres rosados, sus días tranquilos, sus puestas de sol sobre el mar, sus noches de luna llena perfumadas y tibias. Y la compañía ha sido buena; mis compañeros exiliados aquí tienden a ser instruidos y amistosos. Los años me han traído la paz, el Señor ha crecido en dulzura y ahora creo que le amo más de que le temo. 

Pero se ha hecho el daño. Lo escribí como lo saben, como insistían las voces. Esas siete iglesias lo tomaron todo a pecho y divulgaron la palabra — y el temor. Me he enterado que algunos dicen que soy el mismo Juan Evangelista, el amado de Jesús, algunos me llaman “el Divino” y algunos aun nombran un sitio fijo para Armagedón, dando fecha específica para el Apocalipsis, el Rapto, La segunda llegada, el Fin. 

Temo pensar a donde todo esto lleve. Hay tantas almas temerosas dispuestas a vestir su terror en el atuendo de la fe, aplacarlo con la penitencia, la mortificación — no, aun la persecución. Fue mala ilusión todos esos horrores, esa sangre — y la es aun con todos esos tratando de encontrarle sentido a mis disparates, mi locura. 

Pero me encuentro contento y he encontrado mi paz y las voces se han hecho quietas, se han pacificado. Temo que lo que ahora escribo no es tan emocionante y será ignorado, descreído, suprimido. Como son las cosas en el mundo hay más dinero que hacerse del temor que del goce. A las palabras de Jesús no se les hace caso y temo que mis delirios ahora lleven más peso que sus enseñanzas de Él. Tal es el mundo; hay tantas revelaciones. 



© Rafael Jesús González 2026





jueves, 25 de junio de 2026

Celebración del Orgullo en San Francisco


 

San Francisco celebró su primer desfile del orgullo gay oficial el 25 de Junio  1972, que ha crecido exponencialmente cada año celebrado a finales de junio para conmemorar los «disturbios» de Stonewall en Nueva York el 28 de junio de 1969, afines de la década en la que el término «gay» (que significa feliz, jovial, alegre) pasó a entenderse general y universalmente como sinónimo de homosexual. El desfile del orgullo gay de San Francisco (donde se alzaron las banderas arcoíris originales el 25 de junio de 1978) siempre se ha distinguido por un buen humor colorido y extravagante —muy lejos de ser sombrío, verdaderamente alegre—.

Fue una década en la que cobró fuerza el movimiento por los derechos de las personas gais y transexuales (al igual con los movimientos por los derechos civiles y los derechos de la mujer, de «liberación»). La década de los 60 también vió el ascenso de Ronald Reagan, quien en su discurso de aceptación durante la Convención Nacional Republicana de 1980 declaró: «A aquellos que han perdido la esperanza, les devolveremos la esperanza y les daremos la bienvenida a una gran cruzada nacional para hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande». Con la expresión «aquellos que han perdido la esperanza», se refería, por supuesto, a lo que Richard Nixon había anteriormente nombrado «la mayoría silenciosa» y que el reverendo Jerry Falwell llamó «la mayoría moral».

Esta «mayoría» es, naturalmente, lo que en los años 70 la teóloga alemana Dorothee Sölle llamó «cristofascistas» (grupos como el Opus Dei dentro de la Iglesia católica y las denominaciones evangélicas del protestantismo), es decir, la derecha cristiana y los nacionalistas cristianos que impulsaron a Reagan hacia la presidencia. (Fue Leonard Leo, de la Federalist Society y supuesto miembro del Opus Dei, quien impulsó al joven abogado John Roberts —que trabajó para Reagan y George W. Bush— para ser el presidente del Tribunal Supremo, tal como hizo con otros jueces fascistas). Treinta y dos años después, Donald Trump adoptó el lema de Reagan «Make America Great Again» como su grito de guerra y, respaldado por la derecha cristiana, fue elegido presidente. Su administración está plagada de cristofascistas; por citar solo dos ejemplos: el vicepresidente JD Vance y el secretario de Defensa («Guerra»), Pete Hegseth, un presunto criminal de guerra. La derecha cristiana es una poderosa fuerza política dedicada a hacer que Estados Unidos vuelva a ser sombrío, negando a las mujeres el derecho sobre sus propios cuerpos, socavando los derechos civiles, desmantelando los derechos electorales y atacando los derechos de las personas gais y transexuales.

Pero los cristianos que realmente tratan de seguir las enseñanzas del rabino rebelde Yeshúa de Nazaret no guardan silencio. Faithful America, una asociación de cristianos progresistas, ve claramente lo funesto:

Los nacionalistas cristianos tienen una nueva estrategia. No nos engañan. Es tan sutil, tan insidiosa y tan siniestra que su intención maliciosa da escalofrío. Es más sofisticada —y más peligrosa— que los proyectos de ley, la legislación y las órdenes ejecutivas. Los gobernadores republicanos están lanzando discretamente lo que algunos llaman «contraprogramación». Gobernador republicano tras gobernador republicano, estado tras estado, el cambio de imagen del mes de junio puede parecer inocente: «Mes de la Familia Nuclear» en Indiana y Tennessee, «Mes de las Familias Fuertes» en Alabama y «Mes de la Fidelidad» en Utah y Arkansas; medidas que llevan a cabo el silencioso borrado de ese mismo mes que proclama: aquí tienes tu lugar para celebrar a las familias durante el Mes del Orgullo. Pero no a todas: no a las familias de gays y lesbianas, ni a las personas bisexuales, ni a los vecinos trans y no binarios, ni a todos aquellos cuyo amor e identidad no encajan en el molde que los nacionalistas cristianos quieren imponer. Se trata del mismo movimiento que ha presentado más de 1.000 proyectos de ley antitrans en un solo año y ha suprimido la atención de afirmación de género. Ahora van por el propio Orgullo, atacando a las comunidades, familias y aliados que desean celebrar a sus hermanos y vecinos LGBTQ. Como cristianos, nos negamos a permitir que los nacionalistas cristianos blancos utilicen nuestra fe como arma contra nuestros hermanos queer. Se atreven a invocar las Escrituras para justificar la crueldad. Llaman compasión a la exclusión. Envuelven la persecución en el lenguaje de la oración.

El año pasado, el lema del Desfile del Orgullo de San Francisco fue «La alegría queer es resistencia»; este año es «Resistencia en acción». Sí, la alegría es resistencia frente a la funesta realidad del fascismo y debe guiar nuestra acción. Debemos resistirnos a quienes quieren hacer a Estados Unidos lúgubre de nuevo, y hacerla “gay” (alegre) de nuevo. El rojo, blanco y azul no bastan; todos merecemos el arcoíris.








domingo, 21 de junio de 2026

Cáncer — Solsticio Veraniego

   

Nos llega el Solsticio de verano, un regocijo de luz. Pero el mundo se encuentra en profunda oscuridad, en tormenta. Encontrar la claridad y la calma, el ojo de la tormenta, es un reto. Busquemos la claridad y calma dentro nosotros; de fuera no nos vendrá. Es preciso para ser y hacer nuestra revolución de corazón y consciencia para sanar a la Tierra y traer la justicia y la paz.

Tenemos que cultivar las características de Cáncer: profundidad de emoción; criar y cuidar; amor de hogar y familia, la Tierra y la humanidad — cualidades femeninas precisas para resistir y cambiar la masculinidad tóxica del patriarcado que nos gobierna.

 

Cancer 
y el solstocio veraniego


-
--

                    
Cáncer

 

El cangrejo anhela,
al fin del largo día,
arrancar del cielo
esa moneda de plata fría
que es la luna.
    Sus ojos son cuentas de rubí
    y en las entrañas
    guarda una perla sensitiva
que anhela llevar muy hondo,
                            
muy hondo
al punto cardinal del agua,
    al fondo primordial del mar.




                    © Rafael Jesús González 2026