Se cuenta que Selene la luna
se enamoró del pastor
devoto a las estrellas.
Casta aun no tan fría
como la doncella cazadora
encontrándolo dormido
le besó los ojos cerrados
dándole sueño eterno.
Así lo riega de besos
mientras él duerme.
Es posible imaginar
que esos besos le basten
a la luna — pero ¿a él?
Tal vez le provoquen
esos húmedos sueños de vuelo
para valerle su sueño total.
-----------------------© Rafael Jesús González 2013
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