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¿Cuantos nombres de nuestros hermanos, hermanas muertos por la policía tenemos que recitar? ¿Pudiera el nombre George Flyod representarlos todos? Sería letanía demasiada larga, tan larga como la sombra en la historia de la nación. La congoja es profunda y la furia también. ¿De aquí a donde?
Estas fueron las últimas palabras de George Floyd, un hombre de 46 años muerto a la vez que un policía estadounidense lo sujetaba bajo la rodilla por siete minutos hasta que lo sofocó:
Es mi cara hombre
no he hecho nada grave hombre
por favor
por favor
por favor no puedo respirar
por favor hombre
no puedo respirar
no puedo respirar
por favor
(inaudito)
hombre no puedo respirar, mi cara
nomás levántate
no puedo respirar
por favor (inaudito)
no puedo respirar, mierda
no me puedo mover
mamá
mamá
no puedo
mi rodilla
mis huevos
me acabo
me acabo
soy claustrofóbico
me duele el estómago
me duele el cuello
me duele todo
un poco de agua o algo
por favor
por favor
no puedo respirar oficial
no me mate
me van a matar hombre
ven hombre
no puedo respirar
no puedo respirar
por favor señor
por favor
por favor
por favor no puedo respirar.
Luego se le cierran los ojos y sus súplicas cesan. George Floyd fue pronunciado muerto poco después.
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domingo, 31 de mayo de 2020
lunes, 25 de mayo de 2020
Día de Conmemoración (Fiesta patria de EE.UU.)
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El primer día en Washington D.C., en el calor de agosto, justo del Museo del Indio Americano, llevo mi camiseta con la imagen del apache Jerónimo y sus compañeros armados que lee, “Homeland Security, Luchando contra el Terrorismo desde 1492.” Camino por la alameda, el Mall, rodeo el obelisco del monumento a Washington, sigo la alberca, paso el templo griego de mármol blanco del monumento a Lincoln, al Muro de Vietnam — peregrinaje al monumento a “mi guerra,” mía no porque luché en ella, sino porque luché en oposición de ella — corazón, mente y alma.
Mi intención, un tipo de penitencia, como decir el rosario, es empezar de una punta a la otra y leer cada uno y todos los 58, 245 nombres, imaginándome un rostro, una edad, una historia, una vida. Sé que será difícil, pero no lo creo imposible (ni siquiera se alude ni a uno de los cinco millones de nombres de los vietnamitas muertos.) Empiezo con un nombre, John H. Anderson Jr. (PFC, 19 años de edad, muerto el 25 de mayo 1968, más tarde busco en la lista), luego varios, aumentando exponentemente. Se me hace más y más difícil enfocarme, las caras, las figuras de familias, amantes, turistas reflejados moviéndose contra el espejo del Muro de granito negro es una distracción, su parloteo, a veces su risa, una intrusión en mis meditaciones. A grado que el Muro se hace más largo, se eleva más y más alto hacia el centro, los nombres se amontonan uno sobre el otro, se amontonan alto y apretado, a veces difíciles de distinguir, no sé si por la cantidad, la altura, el relumbre del sol o las lágrimas que me llenan los ojos. Los nombres, las letras se borran, se corren una contra la otra.
Empiezo a pasar los nombres por en cima, dejar mi atención caer sobre un nombre u otro, un Smith, un Cohen, un Bankowski, un O’Mally, un Chan, indudablemente un González aquí y allá — toda cultura Europea y muchas otras representadas por un nombre. ¿Cómo llegaron a estar allí, que historia de necesidad, que mito o sueño suyo, o de algún antepasado reciente o lejano, los trajeron a ser “americano” y morir en una guerra sin sentido o razón?
Después de algún tiempo mi lectura se hace superficial, paro de vez en cuando, me arrodillo a levantar y leer una carta, una nota de testimonio — de amor, de recuerdo — depositada al pie del Muro por algún sobreviviente, esposa, novia, madre, padre, hijo, sobrino, sobrina, amigo, amiga. Una bandera aquí y allá, una flor (la mayoría artificiales, unas cuantas en botellas de refresco, marchitándose en el bochorno.)
La mente se me entume gradualmente, a veces casi halucinante, se desvía — imagina ver allí el nombre de un cobarde adinerado con conexiones políticas poderosas que ahora habita una casa blanca no lejos de aquí.
------------------------------------------© Rafael Jesús González 2020
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Celebrando el
Día de Conmemoración (fiesta
patria en los EE.UU. para recordar y honrar personas muertas
en servicio en las fuerzas armadas de los EE.UU.) reflexionemos sobre el hecho de que los Estados Unidos
está y ha estado en estados de guerra constantes desde su principio. Guerra, la
causa principal del derroche de la Tierra y criando cambio climático,
derrochando vidas (vidas estadounidenses y aun más vidas en los países que
invadimos o en que "intervenimos"), derrochando recursos que ni la
Tierra ni nosotros podemos permitir.
Ahora los Estados Unidos es gobernado por su Presidente No. 45, un hombre cruel de disposición autoritaria, un mentiroso descarado sin ningún respeto por la verdad, no creyente en la ciencia, ignorante del gobierno e intento en hacer guerra — guerra nuclear que provoca con Irán, bombardeand Somalia, formentado golpe de estado con la CIA,
y sufrimiento por medio se sanciones en Venezuela.
Habla de cancelar las electiones y destruir el Servicio de Correos (una de las instituciones más antiguas desde los principios de la nació,) la única cosa que asegurara nuestro derecho del voto en estos tiempos de pandemia, pandemia de gran sufrimiento intensificado por su incompetencia e ignorancia.
Ahora los Estados Unidos es gobernado por su Presidente No. 45, un hombre cruel de disposición autoritaria, un mentiroso descarado sin ningún respeto por la verdad, no creyente en la ciencia, ignorante del gobierno e intento en hacer guerra — guerra nuclear que provoca con Irán, bombardeand Somalia, formentado golpe de estado con la CIA,
y sufrimiento por medio se sanciones en Venezuela.
Habla de cancelar las electiones y destruir el Servicio de Correos (una de las instituciones más antiguas desde los principios de la nació,) la única cosa que asegurara nuestro derecho del voto en estos tiempos de pandemia, pandemia de gran sufrimiento intensificado por su incompetencia e ignorancia.
Y la
democracia por la cual hemos luchado desde la incepción de los Estados Unidos
está en riesgo.
Hace ya
tiempo que he compartido mi pensar durante mi visita al Monumento a Vietnam en 2006
como mi modo de celebrar el Día de Conmemoración:
El primer día en Washington D.C., en el calor de agosto, justo del Museo del Indio Americano, llevo mi camiseta con la imagen del apache Jerónimo y sus compañeros armados que lee, “Homeland Security, Luchando contra el Terrorismo desde 1492.” Camino por la alameda, el Mall, rodeo el obelisco del monumento a Washington, sigo la alberca, paso el templo griego de mármol blanco del monumento a Lincoln, al Muro de Vietnam — peregrinaje al monumento a “mi guerra,” mía no porque luché en ella, sino porque luché en oposición de ella — corazón, mente y alma.
Mi intención, un tipo de penitencia, como decir el rosario, es empezar de una punta a la otra y leer cada uno y todos los 58, 245 nombres, imaginándome un rostro, una edad, una historia, una vida. Sé que será difícil, pero no lo creo imposible (ni siquiera se alude ni a uno de los cinco millones de nombres de los vietnamitas muertos.) Empiezo con un nombre, John H. Anderson Jr. (PFC, 19 años de edad, muerto el 25 de mayo 1968, más tarde busco en la lista), luego varios, aumentando exponentemente. Se me hace más y más difícil enfocarme, las caras, las figuras de familias, amantes, turistas reflejados moviéndose contra el espejo del Muro de granito negro es una distracción, su parloteo, a veces su risa, una intrusión en mis meditaciones. A grado que el Muro se hace más largo, se eleva más y más alto hacia el centro, los nombres se amontonan uno sobre el otro, se amontonan alto y apretado, a veces difíciles de distinguir, no sé si por la cantidad, la altura, el relumbre del sol o las lágrimas que me llenan los ojos. Los nombres, las letras se borran, se corren una contra la otra.
Empiezo a pasar los nombres por en cima, dejar mi atención caer sobre un nombre u otro, un Smith, un Cohen, un Bankowski, un O’Mally, un Chan, indudablemente un González aquí y allá — toda cultura Europea y muchas otras representadas por un nombre. ¿Cómo llegaron a estar allí, que historia de necesidad, que mito o sueño suyo, o de algún antepasado reciente o lejano, los trajeron a ser “americano” y morir en una guerra sin sentido o razón?
Después de algún tiempo mi lectura se hace superficial, paro de vez en cuando, me arrodillo a levantar y leer una carta, una nota de testimonio — de amor, de recuerdo — depositada al pie del Muro por algún sobreviviente, esposa, novia, madre, padre, hijo, sobrino, sobrina, amigo, amiga. Una bandera aquí y allá, una flor (la mayoría artificiales, unas cuantas en botellas de refresco, marchitándose en el bochorno.)
La mente se me entume gradualmente, a veces casi halucinante, se desvía — imagina ver allí el nombre de un cobarde adinerado con conexiones políticas poderosas que ahora habita una casa blanca no lejos de aquí.
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Dicen
que los muertos viven mientras sean recordados. ¿Cuántos de los
nombres aquí grabados son aun recordados? Algunas personas, poniendo
trozos de papel contra la piedra negra hacen borradores. La mayoría se
apresuran, los muchachos impacientes a llegar al final, los nombres
cincelados allí no lo suficiente interesantes para captarles la
atención. Los nombres.
El año pasado, Xochipilli, mi grupo de hombres dedicado a la ceremonia, en colaboración con el ‘Proyecto Rostros de la Guerra’, montó una ofrenda a las víctimas de la guerra para la Celebración Comunitaria del Día de Muertos en el Museo de California en Oakland. La ofrenda se puso contra las paredes cubiertas de las fotografías y nombres de los soldados estadounidenses muertos en Irak, los nombres, sin fotografías, de muertos Iraki. Los nombres, aun frescos, vivientes en la memoria reciente. Otra guerra, tan insensata, tan irredimible como la de Vietnam. Estoy cansado, la cara húmeda de sudor y llanto que no me preocupo de limpiar. Me miran los turistas, respetuosamente guardan la distancia, alejan la mirada. Sienten que esta, la de Vietnam, es mi guerra; no sé si mi camiseta les sugiera por que.
El año pasado, Xochipilli, mi grupo de hombres dedicado a la ceremonia, en colaboración con el ‘Proyecto Rostros de la Guerra’, montó una ofrenda a las víctimas de la guerra para la Celebración Comunitaria del Día de Muertos en el Museo de California en Oakland. La ofrenda se puso contra las paredes cubiertas de las fotografías y nombres de los soldados estadounidenses muertos en Irak, los nombres, sin fotografías, de muertos Iraki. Los nombres, aun frescos, vivientes en la memoria reciente. Otra guerra, tan insensata, tan irredimible como la de Vietnam. Estoy cansado, la cara húmeda de sudor y llanto que no me preocupo de limpiar. Me miran los turistas, respetuosamente guardan la distancia, alejan la mirada. Sienten que esta, la de Vietnam, es mi guerra; no sé si mi camiseta les sugiera por que.
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Llego
al otro extremo del Muro, Jessie Charles Alba (Sgt., 20 años de edad,
muerto el 25 de mayo 1968, a mediados de la guerra.)
* ------*------ *
Retrazando
mis pasos a lo largo de la alberca, me siento obligado a subir los
escalones del monumento a Lincoln desde los cuales Marian Anderson una
vez cantó, desde los cuales Martin Luther King, Jr. habló de su sueño.
Paro ante la figura colosal de Lincoln entronizado y leo sus palabras
cinceladas en el mármol blanco a su derecha: “. . . un gobierno del
pueblo, para el pueblo, del pueblo . . .” Esperanza pía devotamente
anhelada.
-
Washington D.C.; 15 de agosto 2006
------------------------------------------© Rafael Jesús González 2020
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jueves, 21 de mayo de 2020
Géminis
domingo, 10 de mayo de 2020
Día de Madres
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----------------------Las Cobijas
--------------------------------------a Carmen González Prieto de González
Son olas las cobijas que me tejió mi madre;
sus manos las ondean,
manos jóvenes, uñas color, olor, forma de almendras;
manos maduras, fuertes, decisivas;
manos ancianas como arañas ciegas y precisas.
Cuenta y cuenta puntadas el gancho de la aguja,
cuentos de nunca acabar;
parece que crecen las cobijas,
----------------------------------se alargan
y amenazan inundar la casa.
Son una mezcla de sarapes de Saltillo
y tablas huicholas suaves y flexibles
con franjas coloridas anchas y ondulantes.
En sus pliegues y dobleces
parecen desplegarse las leyendas de los soles,
los cuentos de las creaciones,
las historias de los mundos y los dioses.
Son telas, redes de mil colores
para atrapar los sueños como peces
en los mares obscuros de las noches.
Hechizos de mi madre, adivinanzas,
misteriosos criptogramas de sus pensares,
¿qué penas amenguaban, que temores?
¿Qué sueños, qué recuerdos, qué emociones
guiaban sus dedos veloces y precisos
contando puntadas, produciendo estas mareas
de estambres pavorreales?
Ya muerta, sus manos quietas bajo tierra,
en mis sueños siguen creciendo las cobijas
y en las noches de invierno
cuando la lluvia gris asota las ventanas,
aun me abriga con arcos iris
mi madre.
--------------------------© Rafael Jesús González 2020
(Siete escritores comprometidos: obra y perfil; Fausto Avendaño, director;
Explicación de Textos Literarios vol. 34 anejo 1; diciembre 2007;
Dept. of Foreign Languages; California State University Sacramento;
derechos reservados del autor.)
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Carmen González Prieto de González
----------------------Las Cobijas
--------------------------------------a Carmen González Prieto de González
Son olas las cobijas que me tejió mi madre;
sus manos las ondean,
manos jóvenes, uñas color, olor, forma de almendras;
manos maduras, fuertes, decisivas;
manos ancianas como arañas ciegas y precisas.
Cuenta y cuenta puntadas el gancho de la aguja,
cuentos de nunca acabar;
parece que crecen las cobijas,
----------------------------------se alargan
y amenazan inundar la casa.
Son una mezcla de sarapes de Saltillo
y tablas huicholas suaves y flexibles
con franjas coloridas anchas y ondulantes.
En sus pliegues y dobleces
parecen desplegarse las leyendas de los soles,
los cuentos de las creaciones,
las historias de los mundos y los dioses.
Son telas, redes de mil colores
para atrapar los sueños como peces
en los mares obscuros de las noches.
Hechizos de mi madre, adivinanzas,
misteriosos criptogramas de sus pensares,
¿qué penas amenguaban, que temores?
¿Qué sueños, qué recuerdos, qué emociones
guiaban sus dedos veloces y precisos
contando puntadas, produciendo estas mareas
de estambres pavorreales?
Ya muerta, sus manos quietas bajo tierra,
en mis sueños siguen creciendo las cobijas
y en las noches de invierno
cuando la lluvia gris asota las ventanas,
aun me abriga con arcos iris
mi madre.
--------------------------© Rafael Jesús González 2020
(Siete escritores comprometidos: obra y perfil; Fausto Avendaño, director;
Explicación de Textos Literarios vol. 34 anejo 1; diciembre 2007;
Dept. of Foreign Languages; California State University Sacramento;
derechos reservados del autor.)
Rafael Jesús González by Chris Orr
-
Roque Dalton 14/5/35 - 10/5/75
-
-----Después de carnaval
------------------------a Roque Dalton
llega la hora de la ceniza,
tiñe las frentes
del humilde devoto
y del arrogante y el vanidoso.
Cae del cielo gris y solemne
de donde llueven bombas
-----------bobas y listas.
Pienso en la alta hora de la noche
que como tú que lees estas líneas
todos amamos la paz
-------y abrorrecemos la guerra
(Pero también
los que aman la guerra leen
y hasta escribirán versos.)
No lo sé.
Lo que sé es que siguen las guerras,
la matanza, la injusticia, el sufrir
y que se logra el descanso
del guerrero ni el de la víctima
si no es que la encuentren
en la muerte donde todo es ceniza
gris y fría sin ningún matiz de carnaval.
----------------------------------© Rafael Jesús González 2020
(Isla Negra 7/283, mayo 2011; derechos reservados del autor.)
Día de Madres EE.UU.
-

El Día de madres se celebra en los Estados Unidos el segundo domingo de mayo, y por el mundo entero en distintas fechas. Pero en todas, este día en el cual se le rinde veneración de corazón a la madre es a la vez pretexto para un sentimentalismo empalagoso que el comercio fomenta para vender tarjetas sacarinas, claveles sin aroma, y chucherías para aumentar las ganancias.
Olvidamos el origen de esta fiesta relativamente moderna. El Día de Madres empezó después de la guerra civil de los Estados Unidos como protesta a la mortandad en esa guerra por las mujeres que habían perdido a sus hijos a la guerra. Tal fue el principio del Día de Madres anual propuesto por una madre. Brindemos de todo corazón nuestros homenajes a todas nuestras madres y las madres de todos y no caigamos en el sentimentalismo fácil sino dediquémonos a evitar el sufrimiento de toda madre (y sus hij@s): la pobreza, el hambre, el abandono, el desamparo, falta de educación, violencia, la guerra.
Aquí la proclamación de 1870:
¡Levantémonos, entonces, mujeres de este día! ¡Levantémonos todas las mujeres que tengamos corazones, sea nuestro bautismo de agua o de temores! Digamos firmemente: “No permitiremos que las grandes cuestiones sean decididas por agencias que no vienen al caso. Nuestros esposos no vendrán hediendo a carnicería a nosotras por caricias y aplauso. No se nos quitarán a nuestros hijos para que desaprendan todo lo que les hemos podido enseñar de la caridad, la piedad y la paciencia.Nosotras las mujeres de un país seremos demasiadas tiernas de las de otro país para permitir que nuestros hijos sean entrenados a dañar a los suyos. Del pecho de la Tierra devastada una voz se alzará con la nuestra. Dice, “¡Desarmad, desarmad! La espada del homicidio no es la balanza de la justicia.”
La sangre no limpia nuestra deshonra ni la violencia indica posesión. Como los hombres han a menudo abandonado el arado y el yunque a la citación de la guerra, que las mujeres ahora dejen todo lo que se pueda dejar del hogar para un gran y fervoroso día de deliberación. Que se encuentren primero, como mujeres, para llorar y conmemorar a los muertos.
Que entonces solemnemente se aconsejen unas con la otras de modo que la gran familia humana pueda vivir en paz, cada quien llevando a su propio tiempo la empresa sagrada, no la de César, sino la de Dios.
En el nombre de la mujer y de la humanidad, fervorosamente pido que un congreso general de mujeres sin limites de nacionalidad sea designado y convocado en algún lugar determinado más conveniente y en el más cercano periodo consistente con sus objetivos, promover la alianza de las distintas nacionalidades, la resolución amigable de cuestiones internacionales, los grandes y generales intereses de la paz.

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El Día de madres se celebra en los Estados Unidos el segundo domingo de mayo, y por el mundo entero en distintas fechas. Pero en todas, este día en el cual se le rinde veneración de corazón a la madre es a la vez pretexto para un sentimentalismo empalagoso que el comercio fomenta para vender tarjetas sacarinas, claveles sin aroma, y chucherías para aumentar las ganancias.
Olvidamos el origen de esta fiesta relativamente moderna. El Día de Madres empezó después de la guerra civil de los Estados Unidos como protesta a la mortandad en esa guerra por las mujeres que habían perdido a sus hijos a la guerra. Tal fue el principio del Día de Madres anual propuesto por una madre. Brindemos de todo corazón nuestros homenajes a todas nuestras madres y las madres de todos y no caigamos en el sentimentalismo fácil sino dediquémonos a evitar el sufrimiento de toda madre (y sus hij@s): la pobreza, el hambre, el abandono, el desamparo, falta de educación, violencia, la guerra.
Aquí la proclamación de 1870:
¡Levantémonos, entonces, mujeres de este día! ¡Levantémonos todas las mujeres que tengamos corazones, sea nuestro bautismo de agua o de temores! Digamos firmemente: “No permitiremos que las grandes cuestiones sean decididas por agencias que no vienen al caso. Nuestros esposos no vendrán hediendo a carnicería a nosotras por caricias y aplauso. No se nos quitarán a nuestros hijos para que desaprendan todo lo que les hemos podido enseñar de la caridad, la piedad y la paciencia.Nosotras las mujeres de un país seremos demasiadas tiernas de las de otro país para permitir que nuestros hijos sean entrenados a dañar a los suyos. Del pecho de la Tierra devastada una voz se alzará con la nuestra. Dice, “¡Desarmad, desarmad! La espada del homicidio no es la balanza de la justicia.”
La sangre no limpia nuestra deshonra ni la violencia indica posesión. Como los hombres han a menudo abandonado el arado y el yunque a la citación de la guerra, que las mujeres ahora dejen todo lo que se pueda dejar del hogar para un gran y fervoroso día de deliberación. Que se encuentren primero, como mujeres, para llorar y conmemorar a los muertos.
Que entonces solemnemente se aconsejen unas con la otras de modo que la gran familia humana pueda vivir en paz, cada quien llevando a su propio tiempo la empresa sagrada, no la de César, sino la de Dios.
En el nombre de la mujer y de la humanidad, fervorosamente pido que un congreso general de mujeres sin limites de nacionalidad sea designado y convocado en algún lugar determinado más conveniente y en el más cercano periodo consistente con sus objetivos, promover la alianza de las distintas nacionalidades, la resolución amigable de cuestiones internacionales, los grandes y generales intereses de la paz.

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jueves, 7 de mayo de 2020
luna llena: Luna de flores en tiempos de peste
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Luna de flores en tiempos de peste
La luna a mi ventana
no lleva mascarilla
y no parece
importarle guardar
la debida distancia,
su aliento de luz
pesa en las rosas
¿Llega también
a tu ventana?
¿Dejas pasar su luz?
-----© Rafael Jesús González 2020
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Luna de flores en tiempos de peste
La luna a mi ventana
no lleva mascarilla
y no parece
importarle guardar
la debida distancia,
su aliento de luz
pesa en las rosas
¿Llega también
a tu ventana?
¿Dejas pasar su luz?
-----© Rafael Jesús González 2020
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viernes, 1 de mayo de 2020
Día Internacional del/la Trabajador(a)
-
-----------------------------------------— atribuido a John Maynard Keynes
----------------------------------------------------------- ---Economista (1883 – 1946)
-------------------------------------------------------— Louis Brandeis
---------------------------------------------Juez de la Corte Suprema EE.UU. (1916 a 1939)
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Día internacional del/la trabajador(a)
sin quien nada de lo que tenemos hubiera.
“El capitalismo es la creencia asombrosa
que los motivos más repugnantes
de los hombres más indecentes
de algún modo u otro obran para obtener
los mejores resultados
en el mejor de todos los mundos posibles.”
que los motivos más repugnantes
de los hombres más indecentes
de algún modo u otro obran para obtener
los mejores resultados
en el mejor de todos los mundos posibles.”
-----------------------------------------— atribuido a John Maynard Keynes
----------------------------------------------------------- ---Economista (1883 – 1946)
“Podemos tener en este país o democracia
o grande riqueza concentrada en manos de pocos
pero no ambos.”
o grande riqueza concentrada en manos de pocos
pero no ambos.”
-------------------------------------------------------— Louis Brandeis
---------------------------------------------Juez de la Corte Suprema EE.UU. (1916 a 1939)
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