miércoles, 22 de noviembre de 2017

Día de Acción de Gracias – fiesta patria estadounidense

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-------------Gracias



Gracias y benditos sean
el Sol y la Tierra
por este pan y este vino,
-----esta fruta, esta carne, esta sal,
----------------este alimento;
gracias y bendiciones
a quienes lo preparan, lo sirven;
gracias y bendiciones
a quienes lo comparten
(y también a los ausentes y a los difuntos.)
Gracias y bendiciones a quienes lo traen
--------(que no les falte),
a quienes lo siembran y cultivan,
lo cosechan y lo recogen
-------(que no les falte);
gracias y bendiciones a los que trabajan
-------y bendiciones a los que no puedan;
que no les falte — su hambre
-----hace agrio el vino
-----------y le roba el gusto a la sal.
Gracias por el sustento y la fuerza
para nuestro bailar y nuestra labor
--------por la justicia y la paz.





----------------------------© Rafael Jesús González 2016



(The Montserrat Review, no. 6, primavera 2003
[postulado para el Premio de la Poesía por la Paz Hobblestock;
derechos reservados del autor.)










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---------------- Grace


Thanks and blessing be
to the Sun and the Earth
for this bread and this wine,
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this fruit, this meat, this salt, 
---------------this food;
thanks be
and blessing to them
who prepare it, who serve it;
thanks
and blessing to them
who share it
-----(
and also the absent and the dead.)
Thanks
and blessing to them who bring it
--------(may they not want),
to them who plant
and tend it,
harvest
and gather it
--------(may they not want);
thanks
and blessing to them who work
--------
and blessing to them who cannot;
may they not want — for their hunger
------sours the wine
----------
and robs the salt of its taste.
Thanks be for the sustenance
and strength
for our dance
and the work of justice, of peace.




-------------------------------------© Rafael Jesús González 2017



(The Montserrat Review, Issue 6, Spring 2003
[nominated for the Hobblestock Peace Poetry Award];
author’s copyrights.)




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sábado, 11 de noviembre de 2017

Día del Veterano, EE.UU.

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Día del Veterano

Cuando la Primera Guerra Mundial oficialmente acabó el 28 de junio 1919, la lucha actual ya había cesado en la oncena hora del onceno día del onceno mes del año anterior. Día del Armisticio, como fue conocida, más tarde se hizo fiesta nacional, y en 1954 (el año en que me gradué de la secundaria), el nombre se le cambió a Día del Veterano para honrar a todo veterano estadounidense de todas las guerras.

El único veterano de esa guerra, “la guerra para acabar con toda guerra,” que jamás conocí era el padrastro de mi padre, Benjamín Armijo, de Nuevo México, un hombre anciano que raras veces hablaba y a quien en ocasión veía llevar la gorra de La legión Americana. (Era también republicano.)
“La guerra para acabar con toda guerra” fue todo menos eso y cuando yo tenía no mucho más de cinco, tres de mis tíos maternos (Roberto, Armando, Enrique) salieron a pelear en otra guerra, la Segunda Guerra Mundial.

Echaba de menos a mis tíos y los recordaba por sus fotos en el altar hogareño de mi abuela, muy guapos en sus uniformes; en los rosarios y letanías sin fin que las mujeres de la familia a menudo se juntaban a rezar; y en las tres estrellas azules que colgaban en la ventana.

Mi tío Roberto, tío Beto, no duró su segundo año; regresó a casa y se mencionaban las úlceras y los nervios. Mi tío Armado, tío Pana, en la División de infantería o la División de caballería (aunque ni un solo caballo jamás fue montado en ninguna batalla de esa guerra) sirvió en el Teatro del Pacífico y el nombre de Guadalcanal de algún modo se pega a su historía. Mi tío Enrique, tío Kiki, el menor, en la División Aérea, “las águilas chillantes,” sirvió en el Teatro Europeo y se lanzó en paracaídas en la toma de Alemania.

Después de que acabó esa guerra regresaron a casa, tío Pana a un hospital enfermo de malaria que le afectó por el resto de la vida; tío Kiki con dolencia del alma no tan fácil de diagnosticar ocultada en su humor suave, modos amables. Todos mis tíos fueron hombres gentiles en todo sentido de la palabra. Y Beto, Pana, Kiki no hablaban nada acerca sus experiencias de la guerra a pesar de mi curiosidad y preguntas que distraían con una pequeña broma o cambio de tema. Lo que habían visto, sentido aparentemente no era para decirse y la familia lo percibía y respetaba su reticencia. Ninguno de ellos se juntó a los Veteranos de Guerras Extranjeras de que yo sepa.




La Guerra Coreana reventó, como dicen, como si fuera el acne, no mucho después. En cuanto a mí, yo nunca he peleado en ninguna guerra aunque me ingresé a la Marina estadounidense graduando de la Escuela secundaria de El Paso para hacerme enfermero y conseguir la beca militar con que empezar mis estudios de medicina cuando acabara mi servicio; dos de los cuatro años en la marina los pasé en la Infantería de marina con el rango de Sargento del personal. La Guerra Coreana ya había acabado. Y aunque serví lo suficientemente aproximado a ella para ser otorgado la Medalla de defensa de Corea y soy legalmente veterano y elegible a juntarme a los VFW [Veteranos de Guerras Extranjeras] nunca lo hice y jamás lo intentaré.

Si me consideraría veterano de ninguna guerra sería de la Guerra de Vietnam, no porque haya peleado en ella sino porque luché en contra de ella. (Aconsejé a objetores de conciencia, puse piquetes a oficinas de recluta, marché en las calles.) Los veteranos de guerra a quien he conocido más íntimamente son los de esa guerra, muchos de ellos, si no la mayor parte, heridos y enfermos de cuerpo (de balas, de metralla, de productos químicos), heridos y enfermos del alma (terror, culpa, vergüenza, odio pudriéndoles los sueños, envenenándoles los cariños.)

Soy sospechoso de que se me pida que honre a veteranos de casi cualquier guerra, excepto como honro el sufrir, el ser de todo hombre o mujer que jamás ha vivido. Estoy harto del “patriotismo” detrás del cual tantos canallas se esconden. Estoy harto de la guerra que ha manchado casi todos los años de mi vida. Dado que casi toda guerra que los EE.UU. ha hecho y hace son invasiones de otros países justificadas con ralas ficciones de "defensa," soy impaciente de los bobos que me preguntan si no “apoyo a nuestras tropas.”

¿Qué significa “apoyar a nuestras tropas”? ¿Qué cosa es una tropa sino un rebaño, una manada, una banda? ¿Qué es una tropa sino un grupo de actores cuyo deber no es razonar el porque sino cumplir y morir? En los años que serví en la marina y en la infantería de marina como enfermero, nunca cuidé de una tropa; cuidé de hombres heridos y dañados, que se habían herido y sangraban, que sufrían ampollas terribles en los pies debidas a largas marchas, que enfermaban con fiebres altas. Si apoyar significa llevar el peso, impedir caer, resbalar o hundir, dar valor, fe, auxilio, consuelo, fuerza, abastecer, cargar, tolerar, sí, lo hice y apoyo a todos hombres y mujeres tan infelices como para ir a la guerra.

A las tropas, no. Si apoyar significa aprobar, estar en favor, suscribirse, sancionar, entonces no. La decisión de hacer la guerra no es de ellos para hacer; las tropas son lo que esos que hacen las decisiones de guerra usan (para matar y ser matados, para ser brutalizados en torturadores) para sus propios fines, no los nuestros y ni mucho menos los de los hombres y mujeres que constituyen las “tropas.”

En efecto, encuentro la pregunta si "apoyo a nuestras tropas" ofensiva, cínica, hipócrita dado que tan poco cuidamos de nuestros veteranos: muchos están sin techo; no encuentran trabajo; tienen poca atención a sus heridas, físicas y psicológicas; poca a sus adicciones; muchos están en cárcel; muchísimos se suicidan. Reconociendo esto, el "patriotismo" que la pregunta pretende es hueco y ciego.

Honro a los veteranos de la guerra solamente del modo en que sé honrar: con compasión; con respeto; con comprensión de cómo fueron/son usados, engañados, indoctrinados, obligados, desperdiciados, dañados, abandonados; con tolerancia de sus creencias y justificaciones; con esfuerzo para que sus heridas, de cuerpo y alma, se traten y se sanen, su sufrir y sacrificio se recompensen. Nunca me niego a las peticiones por donación a las organizaciones de veteranos que buscan beneficios y servicios para los veteranos. Honro a los veteranos, hombres y mujeres; no a bandas ni a tropas.

Si buscas a mi ventana este día, la bandera que encontrarás allí colgando será la bandera arco iris de la paz. Allí cuelga en honor de todo veterano de cualquier guerra en cualquier época o lugar. Dentro, encenderé una vela y quemaré artemisa y me dedicaré de nuevo a luchar por la justicia y la paz. Tal es el único modo en que sé honrar a los veteranos
(y víctimas militares o civiles) de la guerra.
Berkeley, November 11, 2007


© Rafael Jesús González 2017



bandera universal de la justicia y la paz
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viernes, 3 de noviembre de 2017

luna llena: Luna del misterio

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Luna del misterio


La luna yerma piedra compañera de la Tierra que jala los humores terrestres nos recuerda que sólo hay el gran misterio. Lo más grande del misterio esta bendita Tierra que da vida de la cual somos nosotros su más grande misterio. Lo que percibimos, imaginamos, creemos saber sólo abre a un cada vez más profundo recinto del misterio.

¿De donde la consciencia? Nos aterroriza el asombro y de la imaginación espantada creamos los dioses/diosas en nuestra propia imagen, ilusiones de espejos que proyectamos allá en los vastos espacios de las estrellas y en nuestros mitos inventamos reglas como sustituyo a los instintos que hemos perdido.

Sólo hay el misterio eternamente creándose a si mismo; es el todo y nosotros solamente minuta parte de este todo.

Olvidando esto creemos que no sólo somos aparte de los dioses/diosas que imaginamos sino de nuestros hermanos/hermanas los otros animales; los árboles, arbustos, hierbas; piedras, guijas, arenas; la Tierra madre misma y en nuestro pavor la dañamos a ella misma de quien somos parte.

Es breve la vida y eterna la muerte y el percibir, imaginar, saber una chispa fugaz en el universo. Preciosa y deslumbrante chispita esta que todo alumbra y en esa luz todo esconde. La luna nos recuerda que esta es una forma de locura maravillosa y fatal que hasta a las estrellas nos lleva y la única esperanza de sanarla es el amar.



© Rafael Jesús González 2017







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Metamorfosis y Migración, Museo de California en Oakland


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Metamorfosis y Migración: 
Día de Muertos
en el Museo de California Oakland 
 18 octubre 2017 – 14 enero 2018

1000 Oak Street
Oakland, California

curadora invitada Evelyn Orantes

ofrendas y otras obras por


Fernando Escartiz, Bea Carrillo Hocker,  
Rafael Jesús González, Hung Liu, 
Jet Martinez, Favianna Rodriguez, 
Chris Treggiari & Peter Foucault, 
Oakland International High School  
con Sara Stillman, 
Thornhill Elementary School con Kathrine LaFleur



Ofrenda del Señor Xochipilli al Señor Mictlantecuhtli
Ofrenda of Lord Xochipilli to Lord Mictlantecuhtli
por Rafael Jesús González
(foto de Vola Ruben) 

Esta ofrenda (en memoria de Roberto Almanzán y Juan Domingo, miembros fundadores de Xochipilli, Círculo de hombres) es para l@s artistas, cual humilde su arte, muert@s en el proceso de migrar. Sobre un altar cubierto por una bandera andrajosa de un país traicionado por su gobierno reina Tonantzin Guadalupe, madre de todo, la Tierra. Xochipilli, Príncipe de las Flores, dios de las artes, en aspecto de Mictlantecuhtli dios de la muerte, se sienta ante el altar. El mundo y la nación serían sombríos sin el color del arte regado por entre flores blancas como hueso. Mariposas, símbolo del alma y la migración, vuelan al rededor y posan en los instrumentos y piezas de arte de las cuales beben el néctar de la belleza y el deleite. La ofrenda fue creada casi totalmente de materia reciclada o materia donada o prestada por mi comunidad. Lo que se ahorró en costos, en forma de cheque a Causa Justa por su labor en pro de la justicia para inmigrantes, forma parte integral de la ofrenda.


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jueves, 2 de noviembre de 2017

Fiesta de todas las ánimas - Día de Muertos

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-Consejo para el peregrino a Mictlan

-----------------------(al modo Nahua)


Cruza el campo amarillo de cempoales,
baja al reino de las sombras;
es amplio, es estrecho.
Interroga a los ancianos;
son sabios, son necios:

— Señores míos, Señoras mías,
¿Qué verdad dicen sus flores, sus cantos?
¿Son verdaderamente bellas, ricas sus plumas?
¿No es el oro sólo excremento de los dioses?
Sus jades, ¿son los más finos, los más verdes?
Su legado, ¿es tinta negra, tinta roja? —

Acepta sólo lo preciso:

-----lo que te haga amplio el corazón
--------lo que te ilumine el rostro.




------------------------© Rafael Jesús González 2017





Desceno a Mictlan, Tierra de los Muertos

(Poema hipnótico al modo Nahua)

[Descenso a Mictlan, Tierra de los Muertos: Poema hipnótico al modo Nahua (comisionado por el Museo de California de Oakland cuando el autor era Poeta Residente bajo el premio Escritores en Sitio de Poets & Writers, Inc. y la Fundación James Irvine en 1996) es una obra para voz, tambor, dicheridú y movimiento con Xochipilli, Grupo ritual de hombres, que intenta guiar al auditorio en un viaje introspectivo de la imaginación al reino de la Muerte.

No es tanto diversión como arte ritual. Y, con el acuerdo de cada persona del público a entregarse a su propia imaginación, pueda inducirnos a un estado de ensimismamiento y hacernos profundizar en el pasado colectivo y personal con el fin de examinar el legado de nuestros antepasados. Lo que ellos nos han dado es lo que somos. Del mismo modo se puede leer por el lector atento.

Los tiempos nos exigen que hagamos inventario de quienes somos, pues nuestra Madre la Tierra está herida y para sanarla tenemos que sanarnos a nosotros mismos, aprender de la sabiduría de nuestros antepasados y deshacernos de sus errores. Y a cambio de lo que cada quien traiga del almacén del pasado, cada quien debe comprometerse, en buena fe, a cambiar y sanarse a sí mismo y a cuidar y proteger la Tierra, todo lo que contiene, y el uno al otro en hermandad de espíritu y carne. Es don y bendición. A falta de esto, arriesgamos nuestra propia extinción en la Tierra.]




Cruza el campo amarillo de cempoales.
Baja al reino de las sombras — es amplio, es estrecho.

Llegamos a la boca de la caverna de cavernas,
reino de Mictlantecuhtli, Mictlancihuatl,
Señor-Señora Muerte, —
es amplio, es estrecho;
pasa, entra a la sala de flores amarillas,
-------el cempoalxochitl, la flor perfecta,
----------flor de muertos.

Pisamos, caminamos
-----------caminamos en lo sagrado
-------------------------cada paso es sagrado.
Pisamos en los rastros de nuestros antepasados
pisamos en las huellas de los ancianos,
----------nuestras abuelas, nuestros abuelos,
----------los ancianos:
-------------------------la gente del tambor
-------------------------la gente de la canoa
-------------------------la gente de las pirámides
-------------------------la gente de la lanza
-------------------------la gente de la lanzadera y del telar
-------------------------la gente del hoz y el arado
---------------------------nuestros ancianos, todos los clanes.
Nos enseñaron a ver;
nos enseñaron a no ver;
-----de ellos hemos aprendido a ver
--------------aprendido a no ver.
Nos enseñaron a soñar;
-----nos enseñaron a temer;
----------mucho que aprender; mucho que desaprender.
Caminamos en sus huellas, caminamos en lo sagrado.

Caminamos, pisamos las huellas de nuestros ancestros,
--------nuestra parentela
------------------ el jaguar
-------------------el bisonte
-------------------el coyote
-------------------el oso
-------------------el salmón, la serpiente, el águila, el halcón,
-------------------el mono, la tortuga, la rana,
-------------------el murciélago y el buho.
Más y más allá caminamos:
la araña, la mariposa, la mosca, el ácaro, el coral,
amiba, paramecia, germen, virus — todos los clanes.
Nos enseñaron a ver, a vivir en el presente
-----------------a oler, a probar
-----------------a escuchar, a vivir en el presente.
Pisamos en sus huellas,
-----caminamos en lo sagrado —
-------------toda nuestra parentela, todos los clanes.

Caminamos, pisamos las huellas de los ancestros,
nuestra parentela
--------------------el helecho, el palo-rojo
--------------------el pino, el encino
--------------------el cactus, el mesquite
--------------------la violeta, la rosa
--------------------el higo, la parra, el trigo
--------------------el maíz, el cardo, la hierba
--------------------el hongo, el musgo, el liquen, alga,
--------------------el moho — todos los clanes.
Nos enseñaron a palpar, a plenamente gozar en el presente
------------------a encontrar el contento en el aquí.
Pisamos en sus huellas,
-----caminamos en lo sagrado
--------------toda nuestra parentela, todos los clanes.

Caminamos, pisamos
-------en las huellas de los ancestros, nuestra parentela:
-----------------------el granito, la piedra arenisca
-----------------------el jaspe, la serpentina
-----------------------la turquesa, el pedernal
-----------------------el ópalo, el cuarzo
-----------------------la ágata, el jade
-----------------------el oro, el hierro
-----------la plata, el plomo, el cobre, el estaño,
-------peñasco, guija, arena, polvo — todos los clanes.
Nos enseñaron silencio, quietud;
------------nos enseñaron a quedarnos, a estar.
Pisamos en sus huellas,
-------caminamos en lo sagrado —
------------todas nuestra parentela, todos los clanes.

-------Es oscuro; es claro —
he aquí las raíces del Árbol de la Vida,
-------árbol de Tamoanchan.
Mira: riqueza, tesoro, nuestra herencia
Mira: teocuitatl, oro, gold, excremento de los dioses;
-------chalchihuitl, jade, la piedra verde;
-------quetzalli, plumas, feathers, las cosas preciosas;
-------xochitl, flores, flowers, las raíces de las flores.
Regalos y cargas,
------lo útil, lo estorboso
-------------la medicina oscura, el veneno brillante.
Pizca y escoge: hay regocijos habilitadores,
-----------------congojas inútiles hay;
necesidades verdaderas — claras y lindas como el agua
deseos verdaderos — rojos y jubilosos como el vino;
--------necesidades falsas y fatales como arsénico
--------deseos falsos y mortales como cuchillos;
espadas hechas de joyas, arados sucios
----------------------------y embotados por rocas,
------polvos deslumbrantes, hierbas ricas en visiones.
Escoge y separa — no es mucho lo que puedas llevar.

Los ancestros, nuestra parentela aconsejan; escucha:

Mucho nos han dejado nuestras madres, nuestros padres
-----nuestras abuelas, nuestros abuelos
-----nuestros ancestros.
--------------he aquí dones para nuestra bendición
--------------he aquí deudas para nuestra maldición.

Interroga a los ancianos — son sabios, son necios.
Señores míos, Señoras mías —
---------¿Qué verdad dicen sus flores, sus cantos?
---------¿Són verdaderamente bellas, ricas sus plumas?
---------¿No es el oro sólo excremento de los dioses?
---------Sus jades, ¿son los más finos, los más verdes?
---------Su legado, ¿es tinta negra, tinta roja?

Nos ofrecen dones, nos dan enseñanzas:
-----preciosas, viles
-----sanadoras, peligrosas —

separa, escoge — escoge lo precioso, lo sano
-------------------deja lo vil, lo dañoso
---hay mucho que aprender, mucho que desaprender.
Escoge — cada cual ofrece dones, los ancestros,
---------nuestra parentela;
-----------humana, animal, vegetal, mineral —
--------------son nosotros mismos, nuestra parentela.
Escoge y separa, separa y escoge —
--------estos dones son de la Tierra
--------estos dones la celebran y la nutren
--------estos dones la blasfemen y la destruyen.
---------------Estos dones son de la Tierra.
Separa y escoge, escoge y separa.
----Los ancianos son sabios, los ancianos son necios;
----------riquezas recogieron, basura acumularon.
Acepta sólo lo preciso:
--------lo que te haga amplio el corazón
---------------lo que te ilumine el rostro.
Pizca y escoge —
------silencio —
-----------en silencio separa y escoge, separa y escoge.

Silencio —
------------mira atentamente — hemos escogido bien?
el camino de regreso es duro, lleno de temor
-----y mucho nos han dejado los ancestros.
----------¿Cuáles de sus dones son dignos de compartir?
---------------------Piénsalo bien —
-------------------------------el oro y la espada de joyas
----------no son más que el arado embotado por el trabajo.
Considera, comprueba tu decisión —
------------------------------------------silencio —
Nos esperan tareas en la Tierra para nuestro sanar,
---- el sanar de ella —
---------------------difíciles, grandes.
----------------Escoge bien para la jornada, para la labor.
Silencio —
------------recuerda:
---------------------el regocijo es la raíz de nuestro poder,
--------------las raíces que nos nutren vienen del corazón,
--------------la ciencia más sabia perturba menos —

-------------------------silencio — silencio — silencio

Bien, escogemos lo que escogemos;
Recuerda: de estos dones hacemos los nuestros;
-----------añadimos al montón;
------------no oprimas a los niños.
No cargues tanto que no podamos cogernos de la mano.
------------Recuerda: el tesoro más precioso
-----------------------es el que tomamos para regalar.

Escogemos lo que escogemos —
--------prepara — toma tu carga,
--------las semillas de nuestro ser — es liviana, es pesada;
--------preciosos son los huesos de los ancestros;
--------dejarlos enterrados no los hacen menos preciosos;
son de la Tierra, Madre Tierra, Coatlicue,
-------------------Pachi Mama, los necesita la Tierra.
-----------ehecatl, aire
-----------tletl, fuego
-----------atl, agua
-----------tlalli, tierra.

Prepárate a dejar el almacén, el tesoro;
camina alrededor de la caverna como voltea el reloj
---------del este, rojo y dorado con sabiduría
---------al sur amarillo y verde con amor
---------al oeste negro y azul con fuerza
---------al norte blanco con sanar.
Estás ya a la salida —
------------------------es amplia, es estrecha
------------------------es oscura, es clara
------------------------es inclinada, es plana.
No mires hacia atrás;
deja Mictlan, reino de la muerte;
-----deja la caverna de los ancianos,
----------la cueva de nuestro tesoro;
-------------------emprende el camino de regreso.
Lo que se trae del reino de los muertos,
----de entre los huesos de los ancestros,
-------es nuestro obsequio a la vida.
---------Ruega a los dioses que hayas escogido bien.

Vuelve, vuelve.

Es tu compromiso
------a sanarte a si mismo y a la Tierra.
¿Qué harás?
-----¿Cómo honrarás a los ancestros?
------------¿Qué les dirás a los niños?
-----------------¿Qué harás por la justicia y la paz?

Vuelve, vuelve.
Vete —
---------lleva la bendición de la vida.
------Vete —
----------------forma un rostro, un corazón
----------------in ixtli, in yollotl

Vete —
que los dioses te tengan.

Hagas lo que hagas, bendice a la vida.

Vete y bendice a la vida;

Vete, ha acabado; vete, el viaje a acabado —

Vete y empieza un día nuevo;

------regresa.




© Rafael Jesús González 2017



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miércoles, 1 de noviembre de 2017

Fiesta de todos los santos (Días de muertos en México a través de los siglos)

F
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El México Pre-hispano

 Asombrados por el ciclo eterno de la vida y la muerte y la necesidad del sacrificio para asegurar la continuación de la vida, el pueblo del México antiguo, en particular los Nahuas de los cuales los Mexica (generalmente llamados Aztecas) formaban parte, celebraban a los muertos en una gran fiesta muy distinta a la que hoy conocemos. Empezaba el 8 de agosto del calendario europeo y la llamaban Micailhuitontli, pequeña fiesta de los muertos, para hacerles honor a sus niños difuntos. Esa mañana, la gente salía al bosque y cortaba un árbol alto y derecho que luego llevaban a las puertas de la ciudad. Allí, por veinte días, bendecían el árbol y lo despojaban de su corteza.

Durante esos veinte días, había rituales, sacrificios, festejos, bailes, y montaban ofrendas a los difuntos de flores de cempoalxóchitl, fuego, copal, comida y bebida. El día 28 de agosto, que llamaban Huey Micaílhuitl (Gran Fiesta de los Muertos) en honor de sus difuntos adultos, elaboraban la figura de un gran pájaro posado en ramas floridas confeccionada con masa de semilla de amarinto, la pintaban vivamente y la adornaban con plumas de vivos colores. Colocaban el pájaro en la punta del tronco, lo alzaban en el patio del Templo Mayor, y lo honraban con más ofrendas, canto, copal, danzas, sacrificios, y el derrame de sangre.

Una hora antes de la puesta del sol, los jóvenes de la nobleza escalaban el palo para bajar la figura del pájaro. Los que llegaban a la punta primero y bajaban la figura eran muy celebrados. Despedazaban la figura y la distribuían entre la gente para comerla; le llamaban “carne del dios.” Entonces desbarataban el palo, y todos intentaban llevarse un pedazo a casa porque era sacro.

El palo y su pájaro-dios sobre ramas floridas han de haber representado el mítico Arbol de la Vida que crecía en el paraíso terrestre de Tamoanchan. La sangre del sacrificio nutría al Arbol de la Vida, tal como Quetzalcóatl, Serpiente Emplumada, Dios de la Vida, derramó su sangre para crear la humanidad. El ritual del palo y la carne del dios honraba lo inseparable de la vida y la muerte; vivimos y morimos, y nuestra muerte es el precio de vivir.

Compuesta de regocijo y de pena, la vida es breve e incierta, su fin una pregunta que inquieta al corazón. Los poetas Nahuas compusieron muchos poemas sobre esta triste verdad; el más famoso entre ellos fue Nezahualcóyotl, Rey de Texcoco, quien dijo:

-------------------¿Es verdad que se vive en la tierra?
-------------------¿Tal vez por siempre en la tierra?
-------------------¡Sólo un breve instante aquí!

-------------------Hasta las piedras preciosas
----------------------se desmoronan,
-------------------hasta el oro se deshace,
-------------------hasta las plumas preciosas se rompen.
-------------------¿Tal vez por siempre en la tierra?
-------------------¡Sólo un breve instante aquí!


Los pueblos del México antiguo crearon maravillosas piezas de arte sacro en las que unían la vida y la muerte. Tal vez la de mayor importancia es la gran Coatlicue (actualmente en el Museo Nacional de Antropología en la Ciudad de México) que a la vez es aterrorizadora y dadora de la vida, diosa de la vida y la muerte, Tierra-Madre de los dioses, de la humanidad: madre de todo. Labraban estatuas con Quetzalcóatl, Dios de la Vida, de un lado, y del otro, Mictlantecuhtli, Dios de la Muerte. Pintaban imágenes de los dioses de la vida y de la muerte indivisiblemente unidos tales como están representados en el Códice Borgia, uno de los muy pocos de sus maravillosos libros que quedan.



Cuando alguien moría, se le ponía en la boca un pedacito de piedra verde que tomaba el lugar del corazón. Se creía que la mayoría de los difuntos iban a una región de sombras grises llamada Mictlán (Lugar de los Muertos) guiados por un perrito que les llevaba por nueve niveles de aflicción. Solamente los guerreros muertos en batalla, las víctimas del sacrificio o las mujeres que habían muerto en el parto, iban al Reino del Sol. Los suicidas y los que habían muerto ahogados o caídos por un rayo, o que habían muerto por alguna enfermedad relacionada con el agua, iban al paraíso de Tláloc, Dios de la Lluvia. Los niños que morían de poca edad iban al reino de Ometéotl, Señor/Señora de la Dualidad, a un lugar llamado Chichihualcuauhco donde los amamantaba un árbol.

México bajo España

Estas eran las creencias y las costumbres del pueblo indígena cuando los españoles conquistaron Tenochtitlan y el imperio Mexica en 1521. Junto con el caballo, el cañon y la enfermedad, los europeos trajeron una nueva religión, el cristianismo. Les llamaron indios a la gente indígena y los forzaron a convertirse.

Algunas de las creencias cristianas eran parecidas a las creencias antiguas: el Sol había exigido corazones sangrantes arrancados de los sacrificados a cambio de la vida; Dios Padre requería el sacrificio sangriento de su único Hijo a cambio de la salvación. Coatlicue había concebido al dios Huitzilopochtli sin coito con hombre; la Virgen María también había concebido a Jesús milagrosamente. Los indios comían la “carne del dios” en un pedazo de masa de amarinto; los cristianos comían la carne de Cristo en un pedazo de pan sin levadura. Los indios hacían penitencia, los cristianos también.


Pero otras creencias cristianas eran enteramente nuevas para los nativos, una de ellas la noción de un lugar a donde iban los muertos ya fuera como recompensa o castigo, según su comportamiento en vida: un paraíso feliz con ángeles, santos y dioses (tal como concebían la Trinidad) o un doloroso infierno lleno de demonios y malhechores. La nueva Madre de Dios no era terrible como Coatlicue, sino dulce y modesta, de pie sobre la luna de obsidiana negra, frente al sol y vestida con el manto estrellado de la noche. Tonantzin, Madre de Todos Nosotros, ahora se llamaba Nuestra Señora de Guadalupe, nombre árabe de la España mora.

A pesar de su conversión, los nativos conservaban, como podían, sus antiguas costumbres, adaptándolas a las exigencias de la nueva religión, trasfiriendo las viejas celebraciones a los días festivos del calendario cristiano. Forzados a cambiar los ritos de su culto a los muertos, sólo lograron conservar lo esencial que era la ofrenda (el altar con ofertas a los difuntos). Seguían cultivando (y aún hoy en día cultivan) el cempoalxóchitl amarillo, el cempoal popularmente conocido como flor de muerto que usaban especialmente para honrar a los difuntos. Transfirieron las dos fiestas de los muertos a las fiestas cristianas, la de Todos los Santos y la de Los Fieles Difuntos (mucho antes, entre los siglos VIII y XI, la misma iglesia cristiana había fijado las fiestas de Todos los Santos y de Los Fieles Difuntos en el primer y el segundo día de noviembre, así convirtiendo la antigua fiesta celta de la cosecha y de los muertos, Samhain [sau-hin], en fiesta cristiana).




La fusión de dos culturasEn el arte español, las imágenes de la muerte semejaban a las que los nativos conocían, tanto en los Cristos y santos martirizados como en las imágenes de calaveras del memento mori (acuérdate de que eres mortal) de la tradición medieval de la Danza de la Muerte. Los conquistados fundieron sus antiguos símbolos con los de los conquistadores. La cruz indígena de los cuatro puntos cardinales se volvió en la cruz cristiana. El Arbol de la vida llegó a aludir también al Jardín de Edén y eventualmente dio origen a los bellos "árboles de la vida" de barro que hoy conocemos. Las ofrendas de masa de amarinto fueron reemplazadas por el popular pan de muerto de trigo.

Un gran cambio durante la época colonial fue que el humor y el capricho entonces empezaron a asociarse con las fiestas de Día de Muertos, elementos que hacen singularmente mexicana esta fiesta. Los españoles quizás trajeron estos elementos de la tradición medieval de la Fiesta de Locos o Bobos (asociada con carnaval, carne vale, despedida a la carne) en la cual todo es igual y está sujeto a la crítica, burla y frivolidad. “Todos somos iguales ante la muerte y nada es salvo de la burla,” nos dice esa tradición. Y el humor se hizo parte del Día de Muertos que hoy conocemos.
A fines de la época virreinal, se empezó a elaborar calaveras de azúcar vivamente decoradas con nombres deletreados en azúcar de colores y éstas se intercambiaban como muestras de afecto entre familiares y amigos. Las colocaron en los altares del Día de Muertos, junto con la imágen de la Virgen de Guadalupe, las flores, el agua y pan, la comida y bebida, las velas y el copal exigidos por las antiguas costumbres. También se elaboraron pequeños muñecos en forma de esqueletos hechos de barro y papel maché, los cuales hacían burla de la gente y de todo tipo de actividad humana. Hicieron del jugueteo parte de la tradición y le robaron a la muerte un poco de su punzada.



Otro elemento que los españoles trajeron fue el pasquín (versos burlones garabateados en las paredes y a los que la gente que pasaba añadía sus propias lineas y comentarios). Entre 1535 y 1539 la primera prensa de América fue establecida en la Ciudad de México y en poco tiempo se veían pasquines impresos sobre volantes, pegados en los muros de los edificios públicos. Con el tiempo, estos dieron origen a los versos chistosos llamados calaveras (o cabezas huecas), a menudo ilustradas con caricaturas, y con las que la gente libremente criticaba y se burlaba de los ricos y poderosos que regían sus vidas. La calavera se hizo parte integral de los Días de Muertos.

Los corridos (romances en la tradición oral cuyos temas muchas veces se enfocan en eventos del día) se habían convertido en la forma popular de expresión política cuando México ganó su independencia de España en 1821. Para fines del siglo XIX, el corrido y la calavera habían reemplazado al pasquín casi por completo. Pequeñas prensas a lo largo del país publicaban los corridos y las calaveras más populares en hojas sueltas de papel colorido, divulgando información e ideas, muchas de estas en contra del régimen autoritario de Porfirio Díaz. La más notoria de estas prensas era la de Antonio Vanegas Arroyo en la Ciudad de Mexico, famosa por el trabajo del ingenioso poeta Constancio S. Suárez y José Guadalupe Posada, grabador de gran talento. Posada ilustraba los versos de Suárez que puso en forma tersa la verdad que es el alma de la calavera:

-----------------------Es una verdad sincera
-----------------------lo que nos dice esta frase:
-----------------------Que sólo el ser que no nace.
-----------------------no puede ser calavera.

Los Días de Muerto en el siglo XX


Estos son algunos de los elementos de los Días de Muertos que heredó el siglo XX. Con la Revolución de 1910, el arte moderno Mexicano estalló y los artistas jóvenes renunciaron no solamente a la orientación francesa que prevalecía en la época del Porfiriato (1877-1911), sino también a su propia herencia española, al mismo tiempo que idealizaban su pasado indígena. Para los artistas jóvenes de la Revolución, entre ellos José Clemente Orozco, Diego Rivera, Frida Kahlo, y David Alfaro Siqueiros, Posada era el padre del arte moderno mexicano y muchas veces incluían sus imágenes en su propia obra. Muchas de las imágenes de Posada, tal como su Calavera Catrina, asumieron carácter icónico y hasta la fecha son difíciles de separar del Día de Muertos.

Al descubrir de nuevo y reclamar sus raíces indígenas así como sus artes populares y festivales, tanto los escritores, como músicos, danzantes y artistas gráficos del México moderno realizaron obras que estallaron con imágenes, sonidos, y colores de una brillantez y originalidad vislumbrante. Sin embargo, para los indios, México seguía siendo un país colonizado por cuatrocientos años, su lengua y cultura dominante europea. Los jóvenes artistas lograron fomentar un nuevo respeto, un tanto romántico, por las costumbres y formas indígenas, pero no las adoptaron como parte integral de sus propias vidas. Los artesanos del pueblo seguían produciendo las populares calaveras de azúcar y juguetes del Día de Muertos, y los artistas y la nueva y creciente clase media culta los coleccionaban ávidamente como arte popular.

Ver la tradición mexicana del Día de Muertos como una costumbre curiosa del pueblo es hacerle poca justicia. Siempre ha sido una actividad religiosa viviente con su propia cosmología, vibrante con significado espiritual y emotivo para la gente que participa en élla. En su esencia el Día de Muertos se caracteriza por la veneración, la oración, el rito y el duelo, la ligereza en sus celebraciones algo aparte. Sin sus creencias, sin la fuerza espiritual y emotiva, el Día de Muertos no hubieran sobrevivido a nuestros tiempos, mucho menos a inspirar tal arte.

Despues de la revolución, el Días de Muertos se seguía festejando entre la población indígena tradicional, de modo que era una fiesta de los pobres y especialmente los campesinos. La clase media urbana raramente ponía altares en el Día de Muertos excepto como graciosas ostentaciones de arte “indígena.” En el Día de los Fieles Difuntos ellos visitarían el cementerio, pondrían flores en la sepultura y tal vez asistirían a misa. En cambio, la costumbre del Día de Muertos no era cosa moderna sino una tradición demasiada india para ellos. Una cosa era ostentar arte indígena, otra cosa ser indio. De vestirse la urbana Frida Kahlo con trajes tehuanos y lucir en su delicado cuello pesados collares de piedra-verde prehispánicos, no la hacía india.

A la vez que México se volvia más urbano y más industrializado, al menos en las ciudades mayores, el Día de Muertos se hacía más secularizado. De no ser por las comunidades indígenas fieles a sus tradiciones, tal vez el Día de Muertos se hubieran convertido simplemente en una costumbre india llena de colorido, un símbolo querido pero anticuado de la identidad nacional.

Los Días de Muertos en los Estados Unidos

A fines de los años 60 y principios de los 70, brotó un nuevo interés de un sector inesperado. La intervención de los Estados Unidos en Viet-Nam explotó en plena guerra y muchos ciudadanos de origen mexicano vieron reflejada en ella la invasión de México por los Estados Unidos (1846-48). Al mismo tiempo e inspirados por el Movimiento de Derechos Civiles de los Estados Unidos, los trabajadores del campo encabezados por César E. Chávez y bajo el estandarte de la Virgen de Guadalupe hicieron plena huelga en los viñedos de California. Los dos eventos galvanizaron la identidad de los ciudadanos estadounidenses de origen mexicano quienes empezaban a llamarse chicanos.

La búsqueda por y la formación de una identidad es siempre una cuestión espiritual, moral, y de apoderamiento, especialmente en una sociedad que ejerce tanta presión para asimilarse como en los Estados Unidos. En 1970 la Moratoria Chicana contra la guerra en Viet-Nam integró un movimiento político y cultural que contaba con su propia música, literatura y arte gráfico, sobre todo el mural. Los muros en San Francisco, Los Angeles y otras ciudades por todo los Estados Unidos brotaron en colores e imágenes que tomaban inspiración en el movimiento muralista de México. Extensivamente citaban la obra de Posada, Orozco, Rivera, Siqueiros y Kahlo e incorporaban imágenes indigenistas tal como piedras del sol, águilas que devoran culebras, serpientes emplumadas, Guadalupes y campesinos zapatistas — el arte chicano, arraigado en la cultura mexicana pero hecho en los Estados Unidos, era algo singularmente propio.

A fines de los 60, algunos maestros de ascendencia mexicana con lazos al Día de muertos, empezaron a montar altares en sus aulas de clase. A principios de los 70, tanto en la Galería de la Raza como en el Museo Mexicano de San Francisco, el Centro Cultural de Artes Latinas de la Misión y otras galerías en San Francisco, surgieron exposiciones de Día de Muertos, con diferentes artistas invitados a montar sus ofrendas. Lo mismo ocurrío en Los Angeles y rápidamente se extendió a otras ciudades como Chicago con grandes poblaciones de chicanos e inmigrantes mexicanos. Y a mediados de los 70, el Teatro Campersino montó parodias satíricas con personajes de calavera para los trabajadores de campo. Esta rica y compleja tradición del Día de Muertos que se celebraba en la región al sur llamada Mesoamérica, donde florecieron las altas culturas, casi no se conocía en Aztlan (el México del norte y lo que ahora es el suroeste de los Estados Unidos) donde las culturas indígenas eran más nómadas. Allí no se acostumbraban las ofrendas y solamente éstas aparecían cuando personas del sur inmigraban al norte. Pero ahora, las ofrendas y exposiciones de los Días de Muertos empezaban a aparecer en Nuevo México, Tejas y otras partes del suroeste.

Nuevas formas del arte para los Días de Muertos

Ansiosos por reclamar sus raíces mexicanas y más su herencia mexicano-indígena, los chicanos sacaron la ofrenda, objeto central en el Día de Muertos, de fuera su contexto original y la convirtieron en una nueva forma de arte. Pocos de los artistas que participaban en estas exposiciones conocían de primera mano las tradiciones del Día de Muertos, pero algunos mayores y recién inmigrados del sur-central de México fueron invitados a montar ofrendas “tradicionales.” Estas tal vez no contaban con todos los elementos prescritos: la imágen de Guadalupe, las flores, el agua, el pan, la comida y bebida, las velas, las calaveras de azúcar, o el copal, pero sí incluían ofrendas de algúno u otro tipo, además de elementos decorativos como el papel picado y las banderolas y si la ofrenda honraba a una persona en particular, fotografías y recuerdos personales.




Ocasionalmente, se exhibían en México ofrendas “tradicionales” como muestras del arte popular en los museos y espacios públicos, frecuentemente bajo los auspicios de FONART (el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías), pero hasta entonces, la ofrenda siempre había sido una expresión sacra y privada de devoción, creada para el hogar, algunas veces para la tumba familiar, y de vez en cuando para la iglesia.

La íntima y devota ofrenda familiar, ahora se volvió punto de partida para crear obras de arte para galería, dando lugar a declaraciones públicas frecuentemente de índole político, e incorporando la función sociopolítica de la calavera con la forma religiosa de la ofrenda. Es cierto que muchos artistas veían en su obra arte sacro. Frecuentemente creaban ofrendas que rendían homenaje a difuntos familiares, amigos o personajes públicos y ritualmente consagraban el espacio de la galería y la ofrenda, zahumándolas con copal o artemisa. Pero los aspectos religiosos y sagrados asumián una definición más amplia. Ahora, el énfasis era en el arte fino. Esto fue una nueva forma de arte, una variación en el arte de la instalación. En el contexto de la galería, la denominación “ofrenda” se usa popularmente para cualquier instalación con el tema de la muerte. Frecuentemente, el objetivo de estas ofrendas como obra de arte es no tanto para consolar como para inquietar.

Esta nueva manifestación del Día de Muertos como arte público muy pronto ejerció su influencia en México. Ofrendas que honraban figuras públicas y recordaban acontecimientos políticos empezaron a aparecer con más frecuencia en los espacios públicos como galerías, museos, bibliotecas, centros comunitarios y hasta edificios del gobierno. Aunque las fiestas de muertos en tales lugares como Michoacán, Morelos, Oaxaca, Tlaxcala y Veracruz siempre habían atraído visitantes, la popularización de las fiestas en los Estados Unidos ocasionó un aumento del número de turistas a México durante esos días a tal grado que los cementerios se desbordaban con gente urbana y extranjeros cargados de cámaras.

Las procesiones fueron otro acontecimiento notable en los Estados Unidos. Una procesión auspiciada por Self-Help Graphics en el cementerio Evergreen de Los Angeles se inició en los años 70 y otra bajo los auspicios de la Galería de la Raza en el distrito de la Misión de San Francisco en los 80. Ambas se hicieron tan populares que con la novedad de disfrases y conjuntos de samba, se parecían más a espectáculos de Halloween o bien desfiles de carnaval que homenajes tradicionales a los difuntos. Es interesante observar que en la Ciudad de Oaxaca desde los 70, las comparsas enmascaradas de calaveras y disfrazadas de esqueletos, quizás influenciadas por el Halloween de los Estados Unidos, empezaron a destacarse en las celebraciones del Día de Muertos, agregando un elemento de carnaval a la fiesta.



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En Mexico, todavía se celebra el Día de Muertos con profunda emoción y devoción espiritual, tanto entre los herederos de la tradición como otros que adoptan la práctica. En los Estados Unidos, donde la cultura predominante carece de una fiesta dedicada a los muertos, muchos toman de las tradiciones del Día de Muertos, respetuosamente adaptándola a sus propias necesidades y circunstancias, colocando altares cada año para honrar a sus difuntos en la intimidad del hogar. . .

La tradición del Día de Muertos como se practica en México nos llega desde los albores de nuestro pasado pre europeo, una tradición vital cargada de significado histórico, religioso y espiritual. Cambiará mientras continúe popularizándose y mientras las culturas que la nutren y mantienen luchan por preservar su identidad ante las exigencias del siglo XXI con su empuje hacía la globalización no sólo económica sino también cultural
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*Algunos estadounidenses, canadienses, y otros artistas extranjeros en lugares como San Miguel de Allende ahora producen “arte popular” de los Días de Muertos para exportación a los Estados Unidos y al extranjero. Tiendas de artes y artesanías de alrededor del mundo, como Global Exchange (Intercambio Global) en la zona Bahía de San Francisco ahora venden figuritas de la muerte y cajas de vidrio del Perú y Bolivia pintadas con imágenes de Posada, cortinas de bambú de Viet-Nam pintadas con imágenes de Posada, bloques de madera para estampar de Nepal con imágenes de milagros mexicanos y vasos de vidrio para veladora en forma de calavera, hechos en China. Y por supuesto cada vez más artefactos, calendarios y libros con temas de Día de Muertos se producen en los Estados Unidos.
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