lunes, 29 de mayo de 2023

Día de los Caídos

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Celebrando el Día de los Caídos (fiesta patria en los EE.UU. para recordar y honrar personas muertas en servicio en las fuerzas armadas de los EE.UU.reflexionemos sobre el hecho de que los Estados Unidos ha estado en guerra casi constantemente desde sus principios. Guerra, la causa principal del derroche de la Tierra y criando cambio climático, derrochando vidas (vidas estadounidenses y aun más vidas en los países que invaden o en que "intervienen"), despilfarrando recursos que la humanidad no puede permitirse. 

Y la democracia por la cual hemos luchado desde la incepción de los Estados Unidos está en riesgo ante un creciente fascismo.


Hace cincuenta años el pasado 30 de abril 2023, la guerra estadounidense-vietnamita acabó con la caída de Saigón, una guerra ignominiosa a la cual la mayoría del pueblo se opuso. Aunque desde entonces guerras estadunidenses igualmente deshonrosas ha habido, esta fue la mía, no porque había luchado en ella sino contra ella. 

Comparto mi pensar durante mi visita al Monumento a la Guerra en Vietnam en 2006 como mi modo de celebrar el Día de los Caídos.





El primer día en Washington D.C., en el calor de agosto, justo del Museo del Indio Americano, llevo mi camiseta con la imagen del apache Gerónimo y sus compañeros armados que lee, “Homeland Security, Luchando contra el Terrorismo desde 1492.” Camino por la alameda, el Mall, rodeo el obelisco del monumento a Washington, sigo la alberca, paso el templo griego de mármol blanco del monumento a Lincoln, al Muro de Vietnam — peregrinaje al monumento a “mi guerra,” mía no porque luché en ella, sino porque luché en oposición de ella — corazón, mente y alma.

Mi intención, un tipo de penitencia, como decir el rosario, es empezar de una punta a la otra y leer cada uno y todos los 58, 245 nombres, imaginándome un rostro, una edad, una historia, una vida. Sé que será difícil, pero no lo creo imposible (ni siquiera se alude ni a uno de los cinco millones de nombres de los vietnamitas muertos.) Empiezo con un nombre, John H. Anderson Jr. (PFC, 19 años de edad, muerto el 25 de mayo 1968, más tarde busco en la lista), luego varios, aumentando exponentemente. Se me hace más y más difícil enfocarme, las caras, las figuras de familias, amantes, turistas reflejados moviéndose contra el espejo del Muro de granito negro es una distracción, su parloteo, a veces su risa, una intrusión en mis meditaciones. A grado que el Muro se hace más largo, se eleva más y más alto hacia el centro, los nombres se amontonan uno sobre el otro, se amontonan alto y apretado, a veces difíciles de distinguir, no sé si por la cantidad, la altura, el relumbre del sol o las lágrimas que me llenan los ojos. Los nombres, las letras se borran, se corren una contra la otra.

Empiezo a pasar los nombres por encima, dejar mi atención caer sobre un nombre u otro, un Smith, un Cohen, un Bankowski, un O’Mally, un Chan, indudablemente un González aquí y allá — toda cultura Europea y muchas otras representadas por un nombre. ¿Cómo llegaron a estar allí, que historia de necesidad, que mito o sueño suyo, o de algún antepasado reciente o lejano, los trajeron a ser “americano” y morir en una guerra sin sentido o razón?

Después de algún tiempo mi lectura se hace superficial, paro de vez en cuando, me arrodillo a levantar y leer una carta, una nota de testimonio — de amor, de recuerdo — depositada al pie del Muro por algún sobreviviente, esposa, novia, madre, padre, hijo, sobrino, sobrina, amigo. Una bandera aquí y allá, una flor (la mayoría artificiales, unas cuantas vivas en botellas de refresco, marchitándose en el bochorno.)

La mente se me entume gradualmente, a veces casi alucinante, se desvía — imagina ver allí el nombre de un cobarde adinerado con conexiones políticas poderosas que ahora habita una casa blanca no lejos de aquí.

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Dicen que los muertos viven mientras sean recordados. ¿Cuántos de los nombres  aquí grabados son recordados? Algunas personas, poniendo trozos de papel contra la piedra negra hacen borradores. La mayoría se apresuran, los muchachos impacientes a llegar al final, los nombres cincelados allí no lo suficiente interesantes para captarles la atención. Los nombres.

El año pasado, Xochipilli, mi grupo de hombres dedicado a la ceremonia, en colaboración con el ‘Proyecto Rostros de la Guerra’, montó una ofrenda a las víctimas de la guerra para la Celebración Comunitaria del Día de Muertos anual en el Museo de California en Oakland. La ofrenda se puso contra las paredes cubiertas de las fotografías y nombres de los soldados estadounidenses muertos en Irak, los nombres, sin fotografías, de muertos Iraquí. Los nombres, aun frescos, vivientes en la memoria reciente. Otra guerra, tan insensata, tan irredimible como la de Vietnam. Estoy cansado, la cara húmeda de sudor y llanto que no me preocupo de limpiar. Me miran los turistas, respetuosamente guardan la distancia, alejan la mirada. Sienten que esta, la de Vietnam, es mi guerra; no sé si mi camiseta les sugiera porque.

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Llego al otro extremo del Muro, Jessie Charles Alba (Sgto., 20 años de edad, muerto el 25 de mayo 1968, a mediados de la guerra.)

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Volviendo sobre a lo largo de la alberca, me siento obligado a subir los escalones del monumento a Lincoln desde los cuales Marian Anderson una vez cantó, desde los cuales Martin Luther King, Jr. habló de su sueño. Paro ante la figura colosal de Lincoln entronizado y leo sus palabras cinceladas en el mármol blanco a su derecha: “. . . un gobierno del pueblo, para el pueblo, del pueblo . . .” Esperanza pía devotamente anhelada.
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Washington D.C.; 15 de agosto 2006


© Rafael Jesús González 2023




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sábado, 20 de mayo de 2023

Géminis

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                Géminis

Los gemelos,
él con pulsera de esmeraldas,
ella con pulsera de perlas,
arrullan en sus brazos
        al aire inconstante
y en sus manos llevan
puños de azogue inquieto.
Miden la dualidad
y en su intelecto brillan
las luces lejanas de Mercurio.





            © Rafael Jesús González 2023






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domingo, 14 de mayo de 2023

Día de Madres

 

Yo no necesito día especial para honrar y celebrar a mi madre; lo hago todos los días aunque ya por muchos años yacen sus huesos bajo tierra. Pero ya por costumbre se ha designado día para hacerlo y especialmente recuerdo a las madres que llegando de sus paises de Centro y Sud América a la frontera de los EE.UU. se les arrebatan sus hij@s de los brazos; madres de Yemen y Palestina y tantos otros países torturados por guerra, sanciones crueles, regímenes tiranos demasiadas veces debidos a política estadoundense, a los estragos del capitalismo. Honro las madres cuyos hij@s han sido muertos por la policía y el racismo sistémico del país. Y muy en especial honor a nuestra madre de todos, la sagrada Tierra a quien hemos dañado y cuyo dolor somos nosotros mismos.

El Día de madres se celebra en los Estados Unidos el segundo domingo de mayo, y por el mundo entero en distintas fechas. Pero en todas, este día en el cual se le rinde veneración de corazón a la madre es a la vez pretexto para un sentimentalismo empalagoso que el comercio fomenta para vender tarjetas sacarinas, claveles sin aroma, y chucherías para aumentar las ganancias.

Olvidamos el origen de esta fiesta relativamente moderna. El Día de Madres empezó después de la guerra civil de los Estados Unidos como protesta a la mortandad en esa guerra por las mujeres que habían perdido a sus hijos a la guerra. Tal fue el principio del Día de Madres anual propuesto por una madre. Brindemos de todo corazón nuestros homenajes a todas nuestras madres y las madres de todos y no caigamos en el sentimentalismo fácil sino dediquémonos a evitar el sufrimiento de toda madre (y sus hij@s): la pobreza, el hambre, el abandono, el desamparo, falta de educación, violencia, la guerra.


Rafael Jesús González



Aquí la proclamación de 1870:

¡Levantémonos, entonces, mujeres de este día! ¡Levantémonos todas las mujeres que tengamos corazones, sea nuestro bautismo de agua o de temores! Digamos firmemente: “No permitiremos que las grandes cuestiones sean decididas por agencias que no vienen al caso. Nuestros esposos no vendrán hediendo a carnicería a nosotras por caricias y aplauso. No se nos quitarán a nuestros hijos para que desaprendan todo lo que les hemos podido enseñar de la caridad, la piedad y la paciencia.Nosotras las mujeres de un país seremos demasiadas tiernas de las de otro país para permitir que nuestros hijos sean entrenados a dañar a los suyos. Del pecho de la Tierra devastada una voz se alzará con la nuestra. Dice, “¡Desarmad, desarmad! La espada del homicidio no es la balanza de la justicia.”

La sangre no limpia nuestra deshonra ni la violencia indica posesión. Como los hombres han a menudo abandonado el arado y el yunque a la citación de la guerra, que las mujeres ahora dejen todo lo que se pueda dejar del hogar para un gran y fervoroso día de deliberación. Que se encuentren primero, como mujeres, para llorar y conmemorar a los muertos.

Que entonces solemnemente se aconsejen unas con la otras de modo que la gran familia humana pueda vivir en paz, cada quien llevando a su propio tiempo la empresa sagrada, no la de César, sino la de Dios.

En el nombre de la mujer y de la humanidad, fervorosamente pido que un congreso general de mujeres sin limites de nacionalidad sea designado y convocado en algún lugar determinado más conveniente y en el más cercano periodo consistente con sus objetivos, promover la alianza de las distintas nacionalidades, la resolución amigable de cuestiones internacionales, los grandes y generales intereses de la paz.






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viernes, 5 de mayo de 2023

luna llena: Luna llena en el festival de jazz en Cinco de mayo

  



 

 

Luna LLena en el Festival de Jazz


 

 

La luna estirada tirante

       como tambor redondo

cuelga del cielo

       como bendición.

El bailar es medicina

y ella sabe que vengo

       para el sanar,

a sacudir fuera las arrugas

        del corazón

 

 

 

    © Rafael Jesús González 2023







lunes, 1 de mayo de 2023

Día Internacional del/la Trabador(a)

 

“Podemos tener en este país o democracia
o grande riqueza concentrada en manos de pocos
pero no ambos.”  

                                                                                              — Louis Brandeis


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               El hombre que rema

 


Después de la comida, la galleta de la fortuna

da, no una fortuna sino su sabiduría:

“El hombre que rema el barco

no tiene tiempo para sacudirlo,”

dice. ¿Quién puede negar su verdad? 

Pero si el barco necesita ser sacudido

¿no debe el hombre dejar de remar?

Llega un momento en que el barco

no puede continuar si el hombre remando

es esclavizado y atado por la necesidad.

El hombre debe dejar el remo

y parar su remar para exigir

lo merecido. Huelga le llaman,

recordatorio de que sin el remar

del hombre el barco para 

o se lo lleva la corriente. 

Cuida que la justicia sea el timón 

del barco, que el remero cobre justo

salario, un descanso para oler las rosas 

en la orilla, sino el hombre 

debe dejar su remar. 



                                            
                                 © Rafael Jesús González 2023






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sábado, 22 de abril de 2023

Día de la Tierra

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Si no hablamos


Si no hablamos para alabar a la Tierra,
es mejor que guardemos silencio.


Loa al aire
que llena el fuelle del pulmón
y alimenta la sangre
del corazón;
que lleva la luz,
el olor de las flores
y los mares,
los cantos de las aves
y el aullido del viento;
que conspira con la distancia
para hacer azul el monte.


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Loa al fuego
que alumbra el día
y calienta la noche,
cuece nuestro alimento
y da ímpetu a nuestra voluntad;
que es el corazón de la Tierra,
este fragmento de lucero;
que quema y purifica por bien o por mal.
 


Loa al agua
que hace a los ríos
y a los mares;
que da sustancia a la nube
y a nosotros;
que hace verde a los bosques
y los campos;
que hincha al fruto
y envientra nuestro nacer.


Loa a la tierra
que es el suelo, la montaña,
y las piedras;
que lleva los bosques
y es la arena del desierto;
que nos forma los huesos
y sala los mares, la sangre;
que es nuestro hogar y sitio.


Si no hablamos en alabanza a la Tierra,
-----si no cantamos en festejo a la vida,
----------es mejor que guardemos silencio.




© Rafael Jesús González 2023

Escrito especialmente para el Congreso Mundial de Poetas,
Tai’an, Provincia de Shandong, China, otoño 2005 



(Siete escritores comprometidos: obra y perfil; Fausto Avendaño, director;
Explicación de Textos Literarios vol. 34 anejo 1; diciembre 2007;
Dept. of Foreign Languages; California State University Sacramento;
derechos reservados del autor.)





--------------La llamada 


¿Qué puedo decir para incitarte 
-------a defender la Tierra? 
¿Recordarte como se siente el sol? 
¿el sabor de la sal, el olor del laurel? 
¿El chirrido de grillo en noche de verano, 
el arco iris después de lluvia? 
--------¿Lo que es amar? 
¿Imploraré a tu goce 
-----o a tu pavor?
Puede ser terrible la Tierra 
en sus tormentas y sus temblores 
pero es la medida de cual paraíso 
------imaginemos jamás. 
Tú y yo moriremos demasiado pronto
-----pero que no siga la vida 
----------es más allá de aceptable. 
¿Qué puedo decir para que ames la vida 
suficiente para que actúes y alces la voz 
-----------en su defensa?





---------------------------------- © Rafael Jesús González 2023



(Berkeley Times, 19 noviembre 2015;
derechos reservados del autor) 





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viernes, 21 de abril de 2023

Tauro

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                Tauro

El toro de la tierra fija
lleva como un diamante
entre los cuernos
la estrella matutina.
    Su corazón de esmeralda
    oculta un valor firme
y al cuello lleva yugo de cobre
que lo une
                a la tierra
                a la estrella
                a lo infinito.



                    © Rafael Jesús González 2023






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