miércoles, 22 de abril de 2020

Día de la Tierra (50 anniversario)

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Si no hablamos para alabar a la Tierra,
es mejor que guardemos silencio.


Loa al aire
que llena el fuelle del pulmón
y alimenta la sangre
del corazón;
que lleva la luz,
el olor de las flores
y los mares,
los cantos de las aves
y el aullido del viento;
que conspira con la distancia
------------------------------para hacer azul el monte.


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Loa al fuego
que alumbra el día
y calienta la noche,
cuece nuestro alimento
y da ímpetu a nuestra voluntad;
que es el corazón de la Tierra,
este fragmento de lucero;
que quema y purifica por bien o por mal.



Loa al agua
que hace a los ríos
y a los mares;
que da sustancia a la nube
y a nosotros;
que hace verde a los bosques
y los campos;
que hincha al fruto
y envientra nuestro nacer.


Loa a la tierra
que es el suelo, la montaña,
y las piedras;
que lleva los bosques
y es la arena del desierto;
que nos forma los huesos
y sala los mares, la sangre;
que es nuestro hogar y sitio.


Si no hablamos en alabanza a la Tierra,
-----si no cantamos en festejo a la vida,
----------es mejor que guardemos silencio.




© Rafael Jesús González 2020

Escrito especialmente para el Congreso Mundial de Poetas,
Tai’an, Provincia de Shandong, China, otoño 2005



(Siete escritores comprometidos: obra y perfil; Fausto Avendaño, director;
Explicación de Textos Literarios vol. 34 anejo 1; diciembre 2007;
Dept. of Foreign Languages; California State University Sacramento;
derechos reservados del autor.)








--------------La llamada 


¿Qué puedo decir para incitarte
-------a defender la Tierra?
¿Recordarte como se siente el sol?
¿el sabor de la sal, el olor del laurel?
¿El chirrido de grillo en noche de verano,
el arco iris después de lluvia?
--------¿Lo que es amar?
¿Imploraré a tu goce
-----o a tu pavor?
Puede ser terrible la Tierra
en sus tormentas y sus temblores
pero es la medida de cual paraíso
------imaginemos jamás.
Tú y yo moriremos demasiado pronto
-----pero que no siga la vida
----------es más allá de aceptable.
¿Qué puedo decir para que ames la vida
suficiente para que actúes y alces la voz
-----------en su defensa?





---------------------------------- © Rafael Jesús González 2020



(Berkeley Times, 19 noviembre 2015;
derechos reservados del autor)





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martes, 21 de abril de 2020

Rescate de Cinco de Mayo, martes 5 de mayo

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Tauro

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-----------Tauro


El toro de la tierra fija
lleva como un diamante
entre los cuernos
la estrella matutina.
---Su corazón de esmeralda
---oculta un valor firme
y al cuello lleva yugo de cobre
que lo une
-------------a la tierra
-------------a la estrella
-------------a lo infinito.




------------© Rafael Jesús González 2020



 

sábado, 18 de abril de 2020

Sueños (para Leila Rae 1933 - 2020)

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--------------Sueños

-----------------------------------para Leila Rae


Paz o pandemonio
no significan nada 
no importa lo que se cuente
de José del saco arco-iris
o esas sibilas y tales
o Freud y Jung.

Tú de repente de pie en un puente
sobre un río —
-------el Río Bravo
--------------o el Misisipi
------------------o el Guadalquivir
escuchando y el baluceo del río
sólo disparates y tú sin saber
aun como llegaste allí
solamente como después de darles lustre
a los pomos de todas las puertas de la casa
dejando la de enfrente para el fin
saliste cerrando detrás de ti
vistiendo nada mas que pintura en el cuerpo.



-------------------------------------------© Rafael Jesús González 2020



Marsh Hawk Press Review Spring 2020; author's copyrights




Leila Rae

https://marshhawkpress.org/




domingo, 12 de abril de 2020

Domingo de pascuas

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------------Ha resucitado


Cuentan que un hombre
tan amoroso y justo 
que muchos lo toman 
por benévolo dios 
fue muerto porque su enseñanza

tan amorosa y justa amenazaba
los meros cimientos del imperio
y que contra toda ley de la vida
tres días después resucitó,
cosa no inaudita en el mito
pero asombrosa aun.

Su enseñanza aun amenaza imperios
y muchos que atreven seguirla
son perseguidos y muertos
y la resurrección de él es nada
menos que revolución.



------------------------------------© Rafael Jesús González 2020







En un mundo gobernado por el odio el amar es revolucionario





 

sábado, 11 de abril de 2020

Sábado de Gloria


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En estos tiempos de peste leo otra vez lo que escribí hace doce años. El Pres.EE.UU. 43 era un hombre de mente mediocre, torpe en su hablar, que se había hecho presidente a través de embustes. Su respuesta al dolor causado por la tragedia del ataque terrorista en Nueva York fue decirnos que "fuéramos de compras." Usó el ataque para quitarnos nuestros derechos y libertades, avanzar el estado policial, tomar poderes de guerra de un congreso dispuesto a renunciar su prerrogativa constitucional y descaradamente mintiendo invadió Irak del cual todavía no nos hemos sacado completamente. Legalizó la tortura y despojo a los acusados de sus derechos. Era criminal de guerra. Luego llegó un hombre en su apogeo, inteligente, elocuente, guapo y negro a seguirlo como Pres.EE.UU. 44. Había esperanza. Suya fue la primera inauguración presidencial en la cual lloré. Trajo dignidad y estilo a la Casa Blanca si no los cambios esperados; aparte de un plan de salud pública defectuoso era lo de siempre.

¿Necesito decir lo indecible que siguió? Estamos en una pandemia devastadora tal que nadie vivo ha visto en su vida y el deplorablemente vil Pres.EE.UU. 45, profundamente ignorante, mentirosa patológico, no creyente en la verdad ni mucho menos en la ciencia, arrogante, corrupto, autoritario, descaradamente fascista minimó la pandemia, respondió con demasiado poco demasiado tarde y la "América" que hubiera "hecho grande de nuevo" inepta y corruptamente gobernada en las garras de la pandemia está en grave situación para decir lo menos.

El mundo entero se ha estremecido y cambiado por la pandemia; como ha dicho mi amiga y colega Deena Metzger, "Sufrimos de una enfermedad que amenaza a la especie." (Cualquier patogénico apocalíptico tendría que poseer una muy especial combinación de dos atributos. Primero, tendría que ser tan desconocido que ninguna terapia o vacuna existente le sería aplicable. Segundo, tendría que tener una alta y subrepticia transmisibilidad antes de que síntomas ocurrieran.) Pero la enfermedad es más que cuestion de un virus coronado mortal; es una enfermedad del alma que ha puesto en riesgo a la vida humana y a toda vida por el mero modo en que nos hemos relacionado con la Tierra. La esperanza en este descenso al infierno es que aprendamos que nuestra única salvación está en un amor feroz por la Tierra, por la vida que lleva, por uno al otro, y rehacer el mundo que quede en acuerdo.

En estos tiempos de peste, estas memorias y palabras de esperanza de hace doce años:

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Sábado de Gloria


Este año el sol y la luna han ordenado sus pasos tal que el equinoccio primaveral y la luna plena han coincidido casi perfectamente y el calendario litúrgico celebra la ascendencia de la luz tan temprano en el año como pueda.

Celebro las fiestas de la Tierra, del Sol, de la Luna y los días santos cristianos de mi niñez: Jueves Santo, Viernes Santo, Sábado de Gloria, Domingo de Pascuas. Ha sido la cuaresma, el domingo de la semana santa lleno de un regocijo ominoso, los días que le siguen, amargos. De hecho, un amigo me ha dicho que recientemente mis palabras carecen de goce (yo, que siempre he dicho que el goce es la raíz de nuestro poder.) Vivimos en tiempos que nos inhabilitan — y el Jueves Santo, el Viernes Santo son fiestas de traición, de dolor, de tortura.

Pero llega el Sábado de Gloria, inminente el fin de la cuaresma. Desde niño siempre lo he recordado como un día amarillo de sol, y a medio día, entonces, las campanas de las iglesias repicaban, indicando que el dios muerto abría las puertas del infierno liberando a nuestros padres Adán y Eva y a los justos, los compasivos allí presos. Cosa gloriosa este triunfo del bien sobre el mal, de la luz sobre la oscuridad, de la esperanza sobre la desesperación — y está la primavera. Cosa gloriosa y en el mundo hispano se conoce como Sábado de Gloria.

El día siguiente es Domingo de Pascuas, aun más lleno de sol si posible fuera. Despertábamos a la maravilla de los huevos que habíamos pintado esmeradamente la noche anterior, a ponernos la ropa nueva espléndida que ostentaríamos religiosamente en la catedral en la misa de once brillante con las luces arco-iris que destellaban por las ventanas de vidrio teñido y coloreaban el humo del incienso y, me imaginaba, los meros tonos del coro cantando sus glorias. ¡Gloria! ¡Gloria! ¡Gloria! ¡Ha triunfado la luz, el dios ha resucitado! ¡Gloria! ¡Gloria! ¡Gloria!



Y era tiempo de regalos también, ropa y piezas de joyería, a lo menos huevos. (Un Domingo de Pascuas le hice a mi madre un regalo muy especial, una crucecita de oro con una brizna de diamante en el centro que, como monaguillo en misa mayor, le había pedido al obispo la bendijera.) Los regalos eran uno de los grandes goces de las pascuas, no tanto recibirlos, sino más bien hacerlos. (Muchas veces, en todo sentido de la palabra.)

Eso era en mi niñez, aun en mi juventud, pero aun, este es un tiempo de luz, de dicha, de esperanza, aun en estos tiempos oscuros. Han escuchado, leído mis palabras, mis obsequios oscuros durante la semana o más pasada y les daría en este Domingo de Pascuas algo más lleno de luz, de belleza, de verdad, de justicia, de compasión, de esperanza.

Muchas veces hubiera deseado escuchar a Jesús hablar sobre la justicia y la compasión y los lirios del campo o aconsejar al bien intencionado joven rico, parar transportado entre la muchedumbre al pie de la colina o seguirle cerca en las calles estrechas de Jerusalén por el sonido de su voz. Me imagino tener una grabación de la voz del Maestro para darles en este día. Pero esa voz (aun volando a través del universo, nos dice la ciencia) ya está más allá de nuestro oír. En vez, les ofrezco otra voz, una que repite (en inglés) las enseñanzas del nazareno tal como las entiendo yo.

Cuando tengan, o tomen, media hora para aceptar mi obsequio, con un clic o dos, quiebren la cáscara de huevo abajo. La verdad, el compromiso a la justicia, la compasión, la esperanza expresadas son nuestras — si escogemos hacerlas tal.


----------Bendiciones —
------------------------------© Rafael Jesús González 2008


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