miércoles, 28 de julio de 2010

(de SB1070 y toda esa mierda)

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----Sin pelos en la lengua


Un mundo ancho y ajeno
en una Tierra
cada vez menos ancha
debe ser nuestro.
¿Quiénes somos nosotros?
¿Quiénes somos los otros?
¿Quiénes fijan las fronteras
cuando ni el hambre ni la justicia
saben de tales cosas?
El pan que no se comparte
----envenena el alma;
el corazón que no se abre
----envenena la vida.
Abajo con las fronteras,
----abajo con las banderas,
abajo con el mando de los ricos
----y que no haya pobres.




----------© Rafael Jesús González 2010



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lunes, 26 de julio de 2010

Luna llena: Luna para La Llorona

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-------Luna para La Llorona


Dicen que en noches de la luna plena
se oye el lamento desolado
de una mujer que llora por sus hijos.

Ha de vagar por el mundo esa madre;
no hay lugar a que no llegue su llanto —
a orillas de los ríos y los mares,
en los montes y los llanos,
los bosques, los desiertos,
las ciénagas, los arenales,
las selvas, los puertos,
en las esquinas de las calles
retumban los ecos de su llanto.

Llora por sus hijos
-----la desconsolada madre,
sus hijos arrebatados por la guerra,
por la violencia, por el hambre.

Es sordo el que no la oye,
su corazón tambor mudo y desusado;
llega su llanto hasta a los valles
y los mares secos de la luna,
hasta a los oídos indiferentes
-----de los ángeles.




--------------© Rafael Jesús González 2010






domingo, 25 de julio de 2010

Fiesta de San Cristóbal

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S. Cristoforo, Taddeo di Bartolo (1362-1422)
Siena, Palazzo Pubblico



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Cristóbal


Crispándose de frío, el gigante vadeaba
hasta los muslos en las aguas del río
rebelde, ancho, hondo y oscuro
inundando rabiosamente las riberas
silvestres tupidas de maleza.

Fue leve la carga del niño que llevaba
en el hombro fornido el brusco,
robusto, grande cargador;
no fue hasta a medio del río,
árboles pequeños en la distancia
naufragando en los pantanos, que
de repente se hizo enorme, abrumante
el peso como de piedra que amenazaba
zambullirlo en la rábida corriente —

---de instante comprendió que
---el niño era dios que llevaba
---la carga del mundo en la mano.

Riego de estrellas le encendió,
iluminó el corazón y el rostro;
el peso, grave y liviano a la vez,
gozo y deber, haría brillar su entender,
obra, labor, nombre.



--------------© Rafael Jesús González 2010


(Siete escritores comprometidos: obra y perfil; Fausto Avendaño, director;
Explicación de Textos Literarios vol. 34 anejo 1; diciembre 2007;
Dept. of Foreign Languages; California State University Sacramento;
derechos reservados del autor.)


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miércoles, 21 de julio de 2010

Hart Crane (21 julio 1899 - 27 abril 1932)

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Santa Prisca, Taxco, Guerrero, México



-----------------Desde otra torre

----------------------------a Hart Crane


Llámale al amor el toque
si en el sueño paralizado
del ansioso infierno
un pájaro te hiriera.

-----(Yo también he oído
-----las campanas de Santa Prisca
esparcir prismas azules del deleite
en mis volcanes verdes -
-----voces como las oscuridades
-----dentro las enaguas de monjas —
sonidos de hierro que almidonan la mente
y decoloran daños oscuros.)

-----El destino se moldea así
-----para no dar razón
--------------------------o retorno
apresurar las palabras que no encuentran respuesta,
-----vagan —
----------------titubean —
------------------------------y vuelven.

Tal vez el mar pueda decir —
-----retumbar el gong en las cavas púrpuras,
----------perpetuar el toque
y doblar los badajos de las olas
para ahogar este glorioso infierno.



------------------------© Rafael Jesús González 2010




León

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--------------León

El león, ojos de carnalina,
colmillos, garras de sardónice,
lleva en el pecho corazón de rubí
que guarda el fuego fijo del valor.
-----Anhela devorar al sol
-----y mudarlo en oro
que surgiera por sus venas
como río caliente de luz.



----------------© Rafael Jesús González 2010



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lunes, 12 de julio de 2010

Pablo Neruda (12 julio 1904 - 23 septiembre 1973)

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---------Luna para Neruda


Por la ventana la luna anida
en las ramas más altas de un pino
----como una gran garza
de plumaje tan blanco que duele.
Inmóvil por un momento, se antoja
una figura luminosa en forma de sirena
en la proa del galeón de la noche
que corta por la espuma de las estrellas
para echar ancla en una isla negra
donde el poeta se ahoga en sus libros
que le trae uno de sus esclavos
ya no sabe si Calibán o Ariel,
si para liberarlo del insomnio
o más hundirlo en los sueños.

La luna se desenmaraña
de las ramas del pino
y sigue su curso.




----------© Rafael Jesús González 2010


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martes, 6 de julio de 2010

Frida Kahlo (6 julio 1907 - 13 julio 1954)

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Conocí a Frida por primera vez en el verano de 1950, tenía yo quince años de edad y en un viaje a México mi padre nos llevó a la familia al museo
nacional de arte moderno. Allí conocí a Frida en doble, un lienzo grande (el más grande que creo jamás haya pintado) en que dos Fridas, una vestida de blanco en el estilo de fines del siglo XIX y la otra en traje tehuano, sentadas ante un cielo atormentado, se cogían de la mano, los corazones expuestos y sangrando, las miradas clavadas en la mía. Quedé absorto y fascinado. Mi madre tuvo que desprenderme jalándome de la mano.

Creo que entonces me enamoré de Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón. La buscaba por dondequiera; entonces sus cuadros no eran tan fáciles de encontrar como los de su esposo Diego. Cuando los encontraba, allí estaba ella, siempre mirándome con mirada fija y estoica aunque en muchos de ellos el dolor que ostentaba como una flor maligna o un joya venenosa era palpable — collares de espinas; corsés como instrumentos de tortura medievales; la espina vertebral expuesta, una columna quebrada; una que otra lágrima como adorno de perla, gotas de sangre como alhajas de rubí. Cada uno de estos pequeños cuadros era como una reliquia preciosa del sufrir o una golosina de dolor, retablos como mandas por algún milagro perverso, exvotos a un dios cruel. Lo que me asombraba eran los colores, la sensualidad, la belleza con que celebraban su dolor. Entre los cincuenta y tanto autorretratos que pintó, aun en los que no aparecen imágenes del dolor, jamás, de que yo sepa, se pintó sonriente.

Poco a poco me enteré de su historia — su rebeldía precoz, el polio que de niña le atacó, el accidente de tranvía atroz que de joven la dejó en pedazos, su amor obsesivo por Diego (aunque no tan obsesivo que le impidiera otros amores con hombre o mujer), su valor que prestaba fuerza a su empeño por la alegría (que a veces ha de haber fingido), su culto a la vanidad, su afán por prendas regionales, joyas arqueológicas tan pesadas que le han de haber costado llevar, su alarde de mestiza.

Ahora la encuentro por dondequiera, aun en las películas, y en los bailes de disfraz parece que se multiplica cada vez más; la encuentro en las salas, los comedores, las cocinas, las recámaras, los baños. A veces me causa celos, mi Frida promiscua, ubicua.



© Rafael Jesús González 2010



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