sábado, 11 de abril de 2020

Sábado de Gloria


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En estos tiempos de peste leo otra vez lo que escribí hace doce años. El Pres.EE.UU. 43 era un hombre de mente mediocre, torpe en su hablar, que se había hecho presidente a través de embustes. Su respuesta al dolor causado por la tragedia del ataque terrorista en Nueva York fue decirnos que "fuéramos de compras." Usó el ataque para quitarnos nuestros derechos y libertades, avanzar el estado policial, tomar poderes de guerra de un congreso dispuesto a renunciar su prerrogativa constitucional y descaradamente mintiendo invadió Irak del cual todavía no nos hemos sacado completamente. Legalizó la tortura y despojo a los acusados de sus derechos. Era criminal de guerra. Luego llegó un hombre en su apogeo, inteligente, elocuente, guapo y negro a seguirlo como Pres.EE.UU. 44. Había esperanza. Suya fue la primera inauguración presidencial en la cual lloré. Trajo dignidad y estilo a la Casa Blanca si no los cambios esperados; aparte de un plan de salud pública defectuoso era lo de siempre.

¿Necesito decir lo indecible que siguió? Estamos en una pandemia devastadora tal que nadie vivo ha visto en su vida y el deplorablemente vil Pres.EE.UU. 45, profundamente ignorante, mentirosa patológico, no creyente en la verdad ni mucho menos en la ciencia, arrogante, corrupto, autoritario, descaradamente fascista minimó la pandemia, respondió con demasiado poco demasiado tarde y la "América" que hubiera "hecho grande de nuevo" inepta y corruptamente gobernada en las garras de la pandemia está en grave situación para decir lo menos.

El mundo entero se ha estremecido y cambiado por la pandemia; como ha dicho mi amiga y colega Deena Metzger, "Sufrimos de una enfermedad que amenaza a la especie." (Cualquier patogénico apocalíptico tendría que poseer una muy especial combinación de dos atributos. Primero, tendría que ser tan desconocido que ninguna terapia o vacuna existente le sería aplicable. Segundo, tendría que tener una alta y subrepticia transmisibilidad antes de que síntomas ocurrieran.) Pero la enfermedad es más que cuestion de un virus coronado mortal; es una enfermedad del alma que ha puesto en riesgo a la vida humana y a toda vida por el mero modo en que nos hemos relacionado con la Tierra. La esperanza en este descenso al infierno es que aprendamos que nuestra única salvación está en un amor feroz por la Tierra, por la vida que lleva, por uno al otro, y rehacer el mundo que quede en acuerdo.

En estos tiempos de peste, estas memorias y palabras de esperanza de hace doce años:

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Sábado de Gloria


Este año el sol y la luna han ordenado sus pasos tal que el equinoccio primaveral y la luna plena han coincidido casi perfectamente y el calendario litúrgico celebra la ascendencia de la luz tan temprano en el año como pueda.

Celebro las fiestas de la Tierra, del Sol, de la Luna y los días santos cristianos de mi niñez: Jueves Santo, Viernes Santo, Sábado de Gloria, Domingo de Pascuas. Ha sido la cuaresma, el domingo de la semana santa lleno de un regocijo ominoso, los días que le siguen, amargos. De hecho, un amigo me ha dicho que recientemente mis palabras carecen de goce (yo, que siempre he dicho que el goce es la raíz de nuestro poder.) Vivimos en tiempos que nos inhabilitan — y el Jueves Santo, el Viernes Santo son fiestas de traición, de dolor, de tortura.

Pero llega el Sábado de Gloria, inminente el fin de la cuaresma. Desde niño siempre lo he recordado como un día amarillo de sol, y a medio día, entonces, las campanas de las iglesias repicaban, indicando que el dios muerto abría las puertas del infierno liberando a nuestros padres Adán y Eva y a los justos, los compasivos allí presos. Cosa gloriosa este triunfo del bien sobre el mal, de la luz sobre la oscuridad, de la esperanza sobre la desesperación — y está la primavera. Cosa gloriosa y en el mundo hispano se conoce como Sábado de Gloria.

El día siguiente es Domingo de Pascuas, aun más lleno de sol si posible fuera. Despertábamos a la maravilla de los huevos que habíamos pintado esmeradamente la noche anterior, a ponernos la ropa nueva espléndida que ostentaríamos religiosamente en la catedral en la misa de once brillante con las luces arco-iris que destellaban por las ventanas de vidrio teñido y coloreaban el humo del incienso y, me imaginaba, los meros tonos del coro cantando sus glorias. ¡Gloria! ¡Gloria! ¡Gloria! ¡Ha triunfado la luz, el dios ha resucitado! ¡Gloria! ¡Gloria! ¡Gloria!



Y era tiempo de regalos también, ropa y piezas de joyería, a lo menos huevos. (Un Domingo de Pascuas le hice a mi madre un regalo muy especial, una crucecita de oro con una brizna de diamante en el centro que, como monaguillo en misa mayor, le había pedido al obispo la bendijera.) Los regalos eran uno de los grandes goces de las pascuas, no tanto recibirlos, sino más bien hacerlos. (Muchas veces, en todo sentido de la palabra.)

Eso era en mi niñez, aun en mi juventud, pero aun, este es un tiempo de luz, de dicha, de esperanza, aun en estos tiempos oscuros. Han escuchado, leído mis palabras, mis obsequios oscuros durante la semana o más pasada y les daría en este Domingo de Pascuas algo más lleno de luz, de belleza, de verdad, de justicia, de compasión, de esperanza.

Muchas veces hubiera deseado escuchar a Jesús hablar sobre la justicia y la compasión y los lirios del campo o aconsejar al bien intencionado joven rico, parar transportado entre la muchedumbre al pie de la colina o seguirle cerca en las calles estrechas de Jerusalén por el sonido de su voz. Me imagino tener una grabación de la voz del Maestro para darles en este día. Pero esa voz (aun volando a través del universo, nos dice la ciencia) ya está más allá de nuestro oír. En vez, les ofrezco otra voz, una que repite (en inglés) las enseñanzas del nazareno tal como las entiendo yo.

Cuando tengan, o tomen, media hora para aceptar mi obsequio, con un clic o dos, quiebren la cáscara de huevo abajo. La verdad, el compromiso a la justicia, la compasión, la esperanza expresadas son nuestras — si escogemos hacerlas tal.


----------Bendiciones —
------------------------------© Rafael Jesús González 2008


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viernes, 10 de abril de 2020

Vienes Santo

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---------------Desviado


La luna asoma  

por entre las ramas de los olivos,
sube sobre la cercana loma
donde los vergonzosos sucesos
ocurrieron hace ya un buen tiempo.
Hablando sin pelos en la lengua,
debía haberse casado, tenido familia,
practicado su honesta artesanía,
haber hecho algo de si mismo.
Un tipo guapo y listo,
prodigio, dicen algunos,
de mero muchachito presumía
discutir con sabios.
Pero aun joven salió
en alguna búsqueda de visiones o se perdió,
vaya a saber, en la anonimia de la ciudad.
Le gustaba la juerga y en una fiesta una vez
logró encontrar vino donde no lo había
causando lenguas contar chismes exagerados.
Recogía gente en alguna colina
y les hablaba — revolvía la plebe, si gusta.
Una vez se metió con los banqueros
y vendedores de palomas y borreguitos
en la casa santa. ¿Para qué?
Las casillas de cambio y puestos de animales
estaban allí al día siguiente.
Nada mas disgustó a las autoridades
y mire como paró  —
--------------------------estirado y colgando.
-------Y las cosas sin cambiar una pepita.





----------------------------------------------- © Rafael Jesús González 2020






https://en.wikipedia.org/wiki/Pierre-Paul_Prud'hon
  


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jueves, 9 de abril de 2020

Jueves Santo

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https://en.wikipedia.org/wiki/Foot_washing
 


---Ritual para Jueves Santo

Llegan como mariposas
de largas distancias,
otros países, otros continentes,
pies cansados, gastados,
heridos, polvorientos 
de cruzar ríos y montes, 
selvas y desiertos 
huyendo hambre y asesinos.
Y nosotros que vivimos
en el imperio que los desplazó 
podemos hacer no menos
que lo que hizo el Maestro:
tiernamente lavarles los pies
y decirles, "Les tenemos lugar
puesto en la mesa.


-------------------© Rafael Jesús González 2020





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miércoles, 8 de abril de 2020

Pascua


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--------------Pascua

Estos días de peste
la sangre de cordero en la puerta
no favorecerá a nadie.
Tas las puertas cerrada reflexionamos;
todos tenemos que liberarnos.


--------------------------------© Rafael Jesús González 2020

 


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martes, 7 de abril de 2020

luna llena: Esta noche




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Esta noche se me antoja 
la luna amable enfermera con su
bálsamo de luz suave y fresca 
para ponerle en la frente febril
de la Tierra enferma y en delirio.


© Rafael Jesús González 2020








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domingo, 5 de abril de 2020

Domingo de palmas

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Pagano con rama de palma

(descubierto en el último siglo, evangelio según Alexis el ateniense)

He viajado por las tierras bajo César Augusto y el mundo es tanto lo mismo; los ricos reinan y la justicia es cosa incierta y hay más guerra que paz. Aquí entre esta gente que se llaman Israel, no es nada diferente. He estudiado muchos dioses y lo que se dicen de ellos y este dios de los judíos aparece poco distinto a los demás, excepto por su soledad. Aquí me llaman pagano que significa que creo en muchos dioses. Los judíos creen en solamente uno, un varón del cual se prohíbe hacer ninguna imagen y aun decir su nombre. Pero cuando cuentan de él parece ser mucho como nuestro propio Zeus o Júpiter — celoso, vengativo, justo, arbitrario, sangriento, bondadoso con los suyos, pero no como Zeus con alguna diosa que lo mantenga dulce. En verdad, no como nuestro Zeus, no parece que le plazcan mucho las mujeres. Le llaman Padre a su dios, pero ¿cómo puede ser un padre sin una madre a lo menos que sea bendita Gaea, La Tierra misma? Y en verdad, ella tiene su Sol. Estos judíos ni pintan, ni hacen de barro o madera o piedra ninguna imagen de su dios mas en vez idolatran sus extrañas ideas de él.

Ahora me encuentro en Jerusalén para las celebraciones primaverales de los judíos. Jerusalén es hermoso en esta temporada del año y no puedo mas que estar feliz con esta rama de palma que alguien me ha puesto en la mano. Un buen gentío le dan la bienvenida a un joven profeta que he estado observando por algunos años. Jesua le llaman, Iesus en nuestro griego. Hijo de Josef el carpintero, viene del campo, el pueblo de Nazaret, habiendo dejado su artesanía para enseñar. Es un hombre no usual en ningún sentido y se le adscriben maravillas tales como cambiar el agua a vino, y andar sobre el agua, y resucitar a los muertos, echar fuera a demonios, sanar, darles de comer a multitudes.

No lo sé. He presenciado sólo una de esas dichas maravillas, una vez que había de haber alimentado a la muchedumbre. Predicó en una colina y la gente vino del campo para oírle, una buena muchedumbre (aunque no las miríadas que crecen con cada recuento.) Sí, habló largamente y la gente permanecieron más de lo que intentaban. Pero recordemos, estas son gente del campo, campesinos y pescadores que bien saben llevar comida en sus mochilas cuando salen, pan burdo, pescados en sal o desecados, fruta. Todo en cuenta, me atrevo a decir que había lo suficiente para compartir. Se dice que este Iesus multiplicó sólo siete piezas de pan y algunos pocos pescados para dar de comer a todos. Tal vez; La Tierra es llena de maravillas, pero lo dudo. Si maravilla se le pueda llamar, fue suficiente que haya abierto los corazones y la generosidad de la gente para que compartieran su comida con los que no tenían. Supongo que esa es maravilla suficiente.

A este Iesus, no como al dios de su pueblo, le gustan mucho las mujeres y frecuenta su compañía, asociándose con las mujeres de las más bajas y despreciadas entre los judíos, como las samaritanas y tal. De hecho, particularmente cerca a él es una Mariam, una mujer de Magdala que algunas lenguas venenosas llaman ramera, paria aquí, no como las benditas mujeres en nuestros templos a Divina Afrodita. No lo dudo que haya liga amorosa entre Iesus y esta Mariam la Magdalena que ninguna pinta de puta tiene y es muy respetada.

No obstante, es aparente que igual le gustan los hombres. Siempre tiene a su alrededor un pequeño grupo de favoritos que cuelgan de cada palabra que dice, adorando el suelo en que pisa. De estos su más favorito es un joven guapo llamado Yojanan, por obvias razones llamado “el bien amado.” Es aparente que están enamorados uno del otro. Estos hombres por la mayor parte es gente sencilla, campesinos, pescadores, artesanos, mercaderes, analfabetos, aunque algunos de ellos estoy seguro tienen algún conocimiento, ciertamente a lo menos en las enseñanzas de su religión, algunos de ellos como Iesus probablemente rabíes de pueblo.

No tienen mucho, en verdad este Iesus no es muy popular entre las clases ricas, refinadas. Se asocia demasiado con las mujeres y los niños, con los despreciados, los pobres, los desamparados, los enfermos, los ignorantes, los parias. El hecho es que para hablar por los desafortunados este judío pone a prueba las leyes de su antiguo culto. Lo he visto salvar de ser apedreada según la ley de los hebreos a una pobre mujer prendida en adulterio avergonzando a los aldeanos de sus propias transgresiones. Predica que se debe abrigar a los desamparados, que a los enfermos se les debe curar, que a los ignorantes se les debe enseñar, que a los extranjeros y parias se les debe abrazar, a los prisioneros se les debe visitar. El hueso de su enseñanza es el amor; la carne es la justicia y la paz.

He hablado con su madre Mariam y con sus hermanos Yacob y Yoses y Simón y Yejuda y con sus hermanas, su familia a quien ha dejado para predicar. Unos dicen que lo creen desquiciado, que sus parientes lo han tratado de detener por loco. Lo dudo (de hecho, creo que algunos de sus hermanos forman parte de su círculo íntimo.) Le he escuchado hablar y tiene mucho sentido. Habla bien y con fuerza, pero sus palabras hacia los poderosos tienen piquete. Iesus no se cohíbe en llamarles hipócritas, administradores infieles y tales cosas. En sus ojos no son tanto guardianes de la ley sino abusadores de ella. Y de hecho así parece ser. Se engordan con el sufrimiento de otros y no veneran a nuestra madre Gaea La Tierra.

Otra cosa es que no cree mucho en la virtud del trabajo, trabajar para producir cuando no sirve ningún propósito mas el de producir y producir. Lo he oído decir que La Tierra ya tiene lo suficiente para sostenernos señalando las flores del campo que son más hermosas que las lujosas vestimentas de Salomón el legendario rey de los judíos. Por cierto que Iesus respeta el labor honorable de los campesinos, los pescadores, los artesanos, los mercaderes, pero aborrece la usura, la avaricia. Lo he visto en ira volcar las mesas de los cambistas de dinero en el templo, cosa que causó rabia entre los banqueros y tales, para no mencionar los sacerdotes. Le he oído decirle a un joven heredero de una familia adinerada que es más difícil para un rico entrar al paraíso que para un camello pasar por el ojo de una aguja. (Creo que le llaman “El Ojo de Aguja” a la puerta más estrecha de la ciudad.) No, a los ricos y a los poderosos no les agrada mucho Iesus.

Es un hombre bondadoso este joven predicador que le gusta enseñar a través de cuentos cuyo mensaje principal es: fuiste invitado a festejar y no viniste. No me sorprendiera que si él pudiera cambiaría el agua a vino. Ciertamente puede cambiar los corazones de sus oyentes a algo más dulce y más bueno. Tal como trata de cambiar la imagen de Jehová (el nombre no hablado de su dios severo) a la más gentil, amable imagen suya misma. Aunque poco tiene de afeminado este Iesus sin embargo tiene mucho de lo femenino en su ser. Creo que trata de darle a su dios lo que a Jehová verdaderamente le falta - una madre, una hermana, o una esposa.

Camina un sendero peligroso Iesus, metiéndose con la imagen áspera, de sólo una dimensión del dios de su nación. - No juzgues si no quieres ser juzgado - dice, pero temo que él es ya muy juzgado. - El que esté libre de pecada lance la primera piedra - desafía, y temo que ya hay muchos muy listos para apedrearlo. Es peligroso ensanchar las dimensiones de los dioses, especialmente de esos que existen sólo en las cabezas de la gente, definidos en los libros, sus leyes minuciosamente prescribidas (nuestro propio Sócrates fue matado acusado de desdén hacia los dioses.) Y es lo que justamente hace Iesus. Lo he oído decir que trae un nuevo mandamiento que suspende toda previa ley: ama a dios sobre todas las cosas y ama a tu prójimo como a ti mismo. Y no dijo solamente tu prójimo judío sino que incluyó a todos nosotros los paganos también. En otra ocasión dijo que la ley fue hecha para la humanidad y no la humanidad para la ley. Cosas peligrosas.

Lo que verdaderamente temen los poderosos es que un Sócrates, un Iesus, y otros de su tipo puedan incitar a la gente a cuestionar, a pensar. El pensar conduce al juzgar, el juzgar a reclamar. Y demandas conducen tal vez a la acción. Ante un pueblo despierto aun César debe temblar. Los mansos justamente puedan heredar La Tierra como dice Iesus, pero los mansos tendrán primero que encontrar su voz y hablar. Acaba de decir que si estos se mantuviesen callados, las piedras mismas gritarían.

El día es hermoso y en verdad no me molesta llevar esta rama de palma. Creo que yo también estoy un tanto enamorado de este bello hombre. Hay tanta ternura y regocijo en él - y verdaderamente tanto valor. La muchedumbre grita sus hosannas, hosannas jubilosamente cuando entra a la ciudad para celebrar su antigua celebración primaveral de los judíos, el banquete ritual en memoria de su liberación de la esclavitud. Es un tiempo jubiloso y la gente son todos alegres que sea la primavera. Hay flores entre las ramas de palma regadas ante las pesuñas del burrito gris que Iesus monta por la calle. Por Kore, es un día glorioso para estar vivo. Nos sonreímos unos a los otros y nos damos las manos y nos abrazamos - judíos y los griegos, egipcios, siríacos, árabes, romanos entre ellos, representativos de todos nosotros los paganos. Muchos llevan ramas de palma sólo porque alguien se las puso en las manos y desean compartir en el festejo. Es un día glorioso en el cual batir ramas de palma.

Pero me preocupo por él. Dice su verdad libremente y los sacerdotes, los ricos, los poderosos no están nada contentos. ¿Qué si más gente le escuchara, verdaderamente le escuchara? ¿Qué si la gente verdaderamente deseara la justicia y la paz? ¿Qué si? Luego, por las Gracias, sería verdaderamente glorioso y me contentaría batir una rama de palma todos los días que yo viva. Pero no soy sacerdote idólatra, ni soy rico, ni poderoso - la avaricia y el hambre por el poder son aflicciones terribles. Y hay los temerosos, los supersticiosos, los insensatos. La gente son de opiniones divididas; algunos morirían por él, algunos lo apedrearían por blasfemo, algunos vacilan, cambian de opinión de un momento al otro. Uno oye rumores y hay muchos que no están gustosos. Este Iesus, no creo que vivirá mucho. Camina un sendero peligroso. Yo, el heleno, el pagano, temo por él. Los ricos y los poderosos no lo aman mucho.

Pero es por nosotros, la gente que me pregunto. Nuestros gobernantes de hecho son hipócritas - embusteros y estafadores, ladrones y canallas, fomentadores de la guerra que tienen por poco a La Tierra y tuercen la ley que protegiera al bien común a sus propias ventajas haciéndose cada vez más ricos y poderosos a nuestro costo. Y aun así, varias veces ya la multitud misma hubiera matado a Iesus. Esto no es bueno por ninguna medida.

Hoy nos juntamos y batimos ramas de palma y gritamos - ¡Hosanna! !Hosanna! - en regocijo de la primavera y de Iesus y de uno al otro, pero este regocijo que debería ser la raíz de nuestro poder mañana se disipará y nuestras cargas no se harán un grano de trigo más livianas. A menos, a menos que encontrando nuestra voz reclamemos por justicia y paz y veneración por la bendita Tierra.

Esta gente dice que la humanidad fue echada fuera de un paraíso terrestre y que debemos buscar un paraíso al otro lado de la muerte. Pero es aquí, en esta vida que sufrimos hambre y sed, que sufrimos el frío y el calor, que sufrimos los resultados de la ignorancia y el temor, que hacemos guerra y nos matamos unos a los otros - y sobre todo, es aquí en esta vida donde amamos, gozamos del sol y las aguas, y el sabor del pan y del vino, y el éxtasis del baile y de la música y del arte. Es aquí donde se vive y si sufrimiento hay, es solamente aquí donde conocemos lo que hay de conocer de la alegría y felicidad.

No, nunca fuimos echados del paraíso. Sólo lo hemos echado a perder con nuestra falta de cuidado y nuestra codicia por riqueza y hambre por el poder, y guerra. Iesus habla del reino de su Padre-Dios pero la justicia y la piedad y el amor que prescribe son de La Tierra y de ninguna otra parte.

¿Por cuanto más toleraremos ser gobernados por ladrones y mentirosos, hipócritas y fomentadores de guerra? El heleno, el ateneo en mí me lo pregunta impaciente de la sumisión nuestra de la gente. Los mansos tendrán que hablar porque nuestro silencio es una gran traición. Me preocupo por nosotros. ¿Escucharemos y crearemos su reino apacible de los justos y los bondadosos? Si suficientes de nosotros lo deseáramos ¿quién nos lo podría impedir? Depende de nosotros.

No creo que Iesus viva mucho. Los ricos y los poderosos no lo aman bien.



© Rafael Jesús González 2020


(Del sermón predicado por el autor el Domingo de Palmas 2002 en La Iglesia por la hermandad de todos los pueblos fundada por el Dr. Howard Thurman, San Francisco, California a invitación de su pastor el Dr. Dorsey Blake. Derechos reservados del autor.)




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miércoles, 1 de abril de 2020

abril mes nacional de la poesía EE.UU.

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-----------Loco Poeta


El poeta, loco que es
camina a la orilla
del precipicio del significado
buscando una verdad más elevada
esperando que las palabras
como abejas rumbo a la colmena
lo guié a ella. 
El costal que lleva en una vara
está lleno de palabras y trucos
más de lo que jamás usará. 
La rosa no es sólo una rosa
sino metáfora de ¿qué?
Lilas a la puerta son abril.
Soñador, visionario, loco
el perro del hecho mundano
le muerde los talones,
le desgarra los calzones, 
le expone el culo al aire
recordándole de que para lo que
busca no hay palabra que le cuadre. 


--------------------------© Rafael Jesús González 2020





 

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