
La Ciudad de Berkeley honra al poeta y artista Rafael Jesús González el martes, 13 octubre 2009, 7 p.m. Cámaras del Ayuntamiento de Berkeley Martin Luther King Jr. Way entre Allston Way y Center Street en el centro de Berkeley
Un viejo libro de baqueta café encuadernado a mano contiene los poemas que su madre Carmen pasó a máquina y del cual le leyó cuando era niño. Las páginas están amarillentas y ralas pero contienen los poemas que él ha amado toda su vida por poetas clásicos españoles y americanos: Sor Juana Inés de la Cruz, Juan De Dios Peza, Gabriela Mistral, Amado Nervo, Rubén Darío, Juana de Ibarborou. Su contacto temprano con la literatura significa que el poeta de Berkeley Rafael Jesús González ha “escrito toda mi vida.”
El 13 de octubre a las 7:00 PM en las cámaras del ayuntamiento, la Ciudad de Berkeley honrará a González por sus contribuciones a la comunidad local. Para alguien que se describe a sí mismo como “algo de ermitaño,” González ha sido activo en la política progresista y en las artes finas por toda la área de la bahía. Sus pasiones políticas se enfocan en asuntos del medio ambiente y la justicia social, mientras que una carrera como profesor de escritura y literatura ha inspirado a muchos usar sus plumas para expresarse ambos en lo personal y para acción política. Pero González es también artista visual y de performance. Ha sido por mucho años el miembro mayor en el grupo ritual de hombres Xochipilli que pone el tono ceremonial a las festividades anuales del Día de Los Muertos en el Museo de California de Oakland. González ha contribuido varias instalaciones de arte a las exposiciones de “ofrendas“ del museo celebrando la celebración indígena y también creando instalaciones para el Museo Mexicano y el Centro Cultural de la Misión en San Francisco.
Aunque fue criado en casa llena de libros, su camino en las artes fue un tanto indirecto. Nacido y criado en El Paso, Tejas, González primero tuvo una carrera militar sirviendo en el cuerpo médico de la marina y de sargento de personal en la infantería de marina. Asistió a la Universidad de Tejas, El Paso bajo el Acta de veteranos e hizo su bachiller en preparación para escuela de medicina especializándose en ambas literatura inglesa y española con especialidades menores en psicología y filosofía. Por ese tiempo se dio cuenta de que “amaba más la literatura” y cambió de intento recibiendo becas Woodrow Wilson y del Acta Nacional para la Educación a la Universidad de Oregon para seguir una carrera en la educación. González ha enseñado literatura, composición en inglés y escritura creativa, primero en la Universidad de Oregon, luengo en el Colegio Estatal Occidental en Gunnison, Colorado, luego en la Universidad Estatal Central de Washington en Ellensberg, Washington, y finalmente llegando a la Área de la Bahía donde enseñó en el Colegio Laney de Oakland por 30 años.
Se jubiló en 1998, en parte porque el aumento del analfabetismo en sus estudiantes de edad universitaria hizo su trabajo más difícil y a la vez menos inspirador. “La corrección de ensayos se hizo más tarea; aumentaron el tamaño de la clases.” Después de que se pasó la Proposición 13, la revuelta contra los impuestos en1978 que masivamente redujo los fondos para la educación pública, empezó a encontrar que sus estudiantes llegaban al colegio carecientes de conocimientos rudimentarios. Como profesor “había menos tiempo para comentar sobre la lógica y el desarrollo del argumento” y más necesidad de enfocarse en la puntuación y la construcción de la frase. Dejó Laney pero continuó enseñando cursos ocasionales y seminarios en la Universidad de California Berkeley y la Universidad Estatal San Francisco. Volvió a El Paso como Profesor Invitado en Filosofía para enseñar estética en la Universidad de Tejas. Como parte de la tarea de curso asignada alentaba a los estudiantes visitar las casas de cada uno para obtener un sentido de las decisiones estéticas de cada individuo. “Todo mundo es artista,” dice González, “No se puede ser humano sin hacer arte.”
Nacido y criado en la cultura fronteriza de los EE.UU./México con ambos padres teniendo profundas raíces en México (Durango y Torreón), González ha sido beneficiario de dos culturas y es completamente cómodo hablando y escribiendo en ambos inglés y español. Escribe un poema simultáneamente en ambos español e inglés, pero presentando para publicar se sentía que debía escoger la versión que “sonara más 'auténtica', sea lo que eso signifique” bromea. Sabiendo que las dos versiones eran verdaderamente un solo poema, decidió que era deshonesto separarlas, llamarles dos distintos poemas y negar que fueran una parte de la otra. Nunca ha descrito lo que hace como traducción. “Pienso un verso en español y luego en inglés o en inglés y luego en español.” El poema llega a ser por un movimiento sin esfuerzo aquí y allá entre los dos vocabularios. Ahora cuando envía trabajo para publicar insiste que ambas versiones en español e inglés se impriman porque no tiene ningún interés en publicar lo él considera un poema truncado.
González ha gastado menos tiempo en una carrera de publicar que en su política y enseñanza. Por años ha compartido poemas mensualmente vía email con amigos y colegas afortunados de estar en su lista. Su último libro publicado fue en 1977 (con una segunda edición en 1978) cuando publicó 54 poemas en El hacedor de juegos/The Maker of Games. Desde entonces ha publicado poemas en diarios y en magazines. Una nueva colección de su obra está en preparación ahora y anticipada para sacarse a fines de octubre; es La musa lunática/The Lunatic Muse y se espera ansiosamente por sus lectores.
Los más años que cuenta, dice el poeta de 74 años, lo más importante se le hace el asunto de la accesibilidad en la escritura. “La poesía no depende tanto en combinaciones vislumbrantes de la palabras o metáforas sino en el espíritu de la relación con la Tierra, en nuestra maravilla ante ella; la poesía no debería requerir un gran vocabulario.” Los poetas que le inspiran incluyen los que su madre le leía hace mucho tiempo tales como García Lorca y Neruda, pero también Walt Whitman, Dylan Thomas, Wallace Stevens, William Stafford. “La erudición no debería interferir con la accesibilidad,” él cree y les recomienda a los jóvenes escritores que “regalen sus tesauros de vocablos a sus peores amigos.” A la vez opina que la lectura y el conversar con otras personas que aman la literatura es el mejor modo de desarrollar un vocabulario laborable.
En su obra, el arte y la política se integran completamente. Habla de la “cosmología antigua” como haber llegado a sus límites y de la necesidad de basar nuestro futuro en veneración de la Tierra. “Si se le hiere a ella, nos herimos nosotros.” A pesar de las noticias diarias, González proclama que él tal vez es “un pesimista del intelecto” pero “un optimista del corazón.” De verdad “preferiría escribir poemas de amor” que tener que dedicarle tanto tiempo a tales problemas del día que le preocupan: el calentamiento global, la lucha por un plan de salud universal, problemas de la justicia y la paz. “Mis gritos y quejas son manifestaciones de un amor violado.” Se le invita al público asistir al honrar de González por la Ciudad de Berkeley.
fotografías por Jannie M. Dresser; derechos reservados.
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